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Laboratorio Da Vinci: inventos que renacen en el siglo XXI

Tras dos años de investigación, la Unsam muestra algunos prototipos que Leonardo sólo bocetó en papel
María Elena Polack
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22 de marzo de 2015  

Madera de nogal para ricos. Madera de álamo para pobres. El dorso de la pintura de Leonardo Da Vinci habla por sí mismo del estatus de quien le encargaba el trabajo: Salvatori Mundi, fue realizado sobre nogal; La Gioconda, sobre álamo.

¿Cómo es el triángulo que sostiene la estructura del helicóptero leonardiano? "Isósceles y no equilátero como se lo ha representado en casi todo el mundo." La respuesta firme y entusiasta del investigador e historiador de arte José Emilio Burucúa, con prototipo en mano, introduce una novedad: es el único en condiciones de volar porque este triángulo mantiene el equilibrio de las partes.

Burucúa y Nicolás Kwiatkoswki lideran el equipo multidisciplinario de la Universidad de San Martín (Unsam) que durante dos años trabajó en replicar el laboratorio del genio del Renacimiento. "Es un orgullo haber gestado, cobijado y motivado este proyecto que reproduce la obra de Da Vinci. Apostamos a hacer una universidad donde todos los saberes dialoguen entre sí", argumenta Carlos Ruta, rector de esa casa de estudios. El resultado es diverso: para el público, consiste en una exposición de delicados objetos y prototipos. Para los investigadores, significa el regreso al trabajo con materiales básicos de construcción y cálculos proporcionales para convertir en realidad bocetos, y el repaso profundo de la vida de uno de los personajes más adelantados para su época (Italia 1452-Francia 1519).

Burucúa y Kwiatkoswki se dieron un gusto que no se dio Da Vinci: "volaron" en el dispositivo que el genio dibujó para su aplicación en el escenario teatral. La "grúa leonardiana" fue diseñada en metal y no en madera por un tema de costos y seguridad. Pero sí se respetaron los sistemas de engranajes que el genio bocetó para otros proyectos hidráulicos. El operador de la "grúa" es el decano de la Universidad Académica de las Artes y reconocido titiritero, Miguel Ángel Lorefice; el funcionamiento es manual y hay que tener buen porte para equilibrar el peso del "volador".

Para recrear el "automóvil", probablemente pensado también para uso teatral, tuvieron que explorar metales para la realización de los resortes con los que se impulsa el vehículo. "Usamos lo que hoy se considera un acero de mala calidad y madera de álamo, que es la que utilizaba Da Vinci para sus emprendimientos", sostiene Kwiatkoswki.

También confirmaron que el tanque de guerra, adelantado casi 400 años al primero que lamentablemente se utilizó en el mundo, nunca pasó del dibujo. Si Da Vinci hubiera probado un prototipo, habría comprobado que las ruedas giraban en sentido opuesto impidiendo su desplazamiento. Los investigadores argentinos no desarrollaron todo el dibujo del tanque, sino que se centraron en este aspecto de las ruedas: el resultado inicial se exhibe en paralelo a la modificación del eje para lograr el avance del artefacto.

Una maqueta de la "ciudad leonardiana" sorprende por sus avanzados conceptos de manejos de aguas limpias y de distribución de tránsito de personas y bienes. "Quizás haya pensado que podía ser un barrio nuevo de Milán, una ciudad que para su época estaba atestada y cuyos pobladores padecieron una peste", arriesga Burucúa. "Aprendimos la capacidad del genio humano con modos impensados -continúa el historiador-. Leonardo se consideraba mucho más que un artista plástico, ya que en su currículum daba más referencias de sus habilidades como ingeniero que como pintor y escultor." De hecho, entre los prototipos logrados, se destacan dos bombas hidráulicas (una simple, para subir agua, y otra doble, para achicar inundaciones en zonas subterráneas) y un sistema "antiasedio" (serie de catapultas protegidas por un muro con dos escaleras retráctiles para arrojar al vacío al enemigo).

Senza lettere

Aunque se presentaba como un hombre senza lettere, sin conocimiento de latín o griego, Leonardo tuvo una biblioteca personal de 116 libros, lo que era muy importante para la época. Burucúa cuenta esto con una versión de Fábulas de Esopo, confeccionada artesanalmente en hojas de papel de lino, impresión en rama, sin encuadernar como la que en 1479 habría tenido Da Vinci.

Se estima anotó unos 14.000 folios con ideas sobre matemática, botánica, química, mecánica, pintura, escultura, perspectiva, anatomía y fábulas, entre otros temas de su amplio interés. De ese caudal informativo, sólo se conserva un quinto. Si le interesaba todo... tanto que hasta dejó escritas tres líneas de música. Los investigadores de la Unsam recrearon esa melodía que se escucha como fondo en el documental que repasa vida y obra del genio, preparado para la exhibición de los objetos que nacieron en este proyecto.

Paralelamente, Tarea, el taller de restauración de arte de la Unsam, tuvo a su cargo delicados trabajos, como una secuencia de tres Gioconda, para comprender mejor cómo Leonardo componía sus figuras, daba profundidad a las facciones y manejaba las perspectivas y las sensaciones de distancia en la tela.

También se disponen tablas de nogal y de álamo como las que Da Vinci usó en sus pinturas y se demuestra cómo preparaba la madera -con capas de una mezcla de yeso y cola para lograr una superficie pareja- para sus creaciones.

Proyecto Da Vinci: Taller y Laboratorio de un Genio puede visitarse de lunes a viernes, de 11 a 18, gratis, hasta el 8 de abril (Campus Miguelete de la Unsam, avenida 25 de Mayo y Francia, San Martín). Una parte de esta iniciativa se exhibirá en la 41a Feria del Libro en la Rural. Y todo el conjunto formará parte del vestíbulo central del edificio que albergará al taller de restauración Tarea, que se construye en el mismo campus universitario.

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