Las Guerrilla Girls en plan de lucha

Integrantes de un movimiento que surgió en Nueva York desplegaron una acción gráfica en las paredes del Mamba.
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26 de marzo de 2000  

LA temporada comenzó con un hecho insólito para el ambiente de las artes plásticas de Buenos Aires: la visita de dos de las integrantes del movimiento Guerrilla Girls , con sede en Nueva York, que participaron del Encuentro Nacional de Escritoras, organizado por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural.

Durante las jornadas, y como una forma de adhesión al Día Internacional de la Mujer, las artistas norteamericanas se unieron al festejo en apoyo de las intelectuales argentinas. Con curaduría de la artista Teresa Volco y el patrocinio de la Galería Arcimboldo, se realizó el libro de artista La mujer y la escritura , en el que participaron Raquel Bigio, Delia Cancela, Alicia D´Amico, Diana Dowek y Margarita Paksa, entre otras artistas locales.

Tras el cierre del encuentro, la actividad se trasladó al Mamba(Museo de Arte Moderno de Buenos Aires), donde las Guerrilla Girls hicieron una pegatina de pósters a la manera de una acción gráfica.

La génesis de la lucha

Guerrilla Girls nació catorce años atrás, luego de que el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentó un panorama internacional con obra de los pintores y escultores más significativos, en el que habían sido seleccionadas sólo trece mujeres de un total de ciento sesenta y nueve artistas.

Se formó así un conjunto de mujeres-artistas que luchan contra la discriminación y aparecen en público con máscaras de gorila. El humor, como una de sus principales herramientas de manifestación, explica tanto su disfraz como el nombre que llevan. En inglés existe un juego de palabras entre guerrilla y gorila.

Durante la conferencia, explicaron jocosamente que la mala ortografía de una de las integrantes que debía encargar por escrito la compra de los disfraces, provocó la consiguiente confusión entre las dos palabras. Así, las Guerrilla Girls empezaron a usar máscaras de simios. Confiesan que les divierte usarlas, como también llevar los nombres de ilustres artistas que ya no viven: Frida Kahlo, Gertrude Stein, Ana Mendieta, etcétera.

Su acción ha sido siempre colectiva y, por tanto, el anonimato es defendido a ultranza. De este modo, sus carreras artísticas no influyen en los intereses del movimiento y viceversa. Sus principales temas han sido el problema del género y, por solidaridad, otros tipos de discriminación. En este sentido puntualizaron que, aunque sus intereses en la defensa de derechos son amplios, han dado prioridad a su rol de conciencia del mundo del arte, con la intención de lograr mayor efectividad en un terreno cuyas faltas y necesidades ellas conocen bien.

Cierta desazón y pesimismo emergentes en las postrimerías del siglo determinaron el clima que las vio surgir. En muchas partes del mundo, especialmente en los Estados Unidos, se han multiplicado los grupos en defensa de minorías que padecían algún tipo de discriminación. Se llegó a hablar de posfeminismo, dada la larga data del ejercicio de esa postura de amparo.

Han sido muy frecuentes las exposiciones, las mesas redondas, los seminarios y las publicaciones donde se ha estudiado el tema del género; se han cuestionado los modelos hegemónicos de pensamiento, y se han analizado los mecanismos de reglamentación de modelos culturales y sociales, según lo relató Liliana Porter, artista argentina residente en Nueva York desde 1964. Esa atmósfera fue propicia para el surgimiento de movimientos críticos como las Guerrilla Girls. El grupo ha actuado en este sentido en múltiples oportunidades, pero el resultado de sus acciones no se acotó nunca a cuestiones de índole gremial.

Entre los múltiples ejemplos de su trabajo, durante la charla mostraron un póster en el que se leía que en las colecciones de los museos el 5% de la obra es de autoría femenina y que en cambio el 85% de los cuadros son desnudos de mujeres.

Otro ejemplo fue el cuestionamiento que ellas hicieron al director del Museo Guggenheim de Nueva York cuando, para la inauguración de la sede del Soho, presentó a cuatro artistas de gran renombre... pero ninguno de ellos era mujer.

Allí se hizo efectiva la acción del movimiento, pues agregaron a Louise Bourgeois, cuyo enorme prestigio equilibró en cierta medida la situación.

La labor de las Guerrilla Girls ha concordado con el reloj internacional, en el sentido de estar a tono con cambios de paradigmas, aperturas, consideración de la diferencia, y revisión de la historia desde múltiples visiones.

Como es sabido, muchas categorías y definiciones históricas habían sido elaboradas por hombres. Ellas enfrentaron problemáticas que sólo la posmodernidad ha visto abrirse.

Además de sus más de cincuenta pósters, publicaron algunos libros, el primero de los cuales es "Confesiones de las Guerrilla Girls". Al respecto comentaron en Buenos Aires que se trataba "de su propia versión de la historia del arte". Finalmente, el respeto que han ganado determinó que instituciones como la Bibioteca Pública de Nueva York o el MoMA hayan adquirido portfolios con sus obras.

Su viaje a la Argentina fue parte de la habitual difusión de su labor antidiscriminatoria. Lo que les interesa de intercambios como éste es generar una corriente de simpatía y dejar el germen para un trabajo similar al que ellas llevan adelante. Al finalizar la charla, y después del debate generado, con el tono humorístico que las caracteriza, tiraron al público -casi en su totalidad femenino-, bananas que tenían sobre el escritorio, como gesto solidario de asociación. Su website es: http://www.guerrillasgirls.com

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