Las religiones se unen para ayudar

El acercamiento entre los credos comienza a traducirse en acciones concretas, con fines solidarios
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26 de agosto de 2002  

Entre los distintos grupos religiosos que conviven en la Argentina se está afianzando una nueva corriente: la del intercambio a través de la acción solidaria y cultural, que supera las diferencias de la fe.

Se trata de una tendencia que se fue gestando silenciosamente y que tomó mayor fuerza con la crisis económica y social.

Hay miles de personas involucradas, de los credos y organizaciones más diversos. Gente que optó por buscar "las cosas que unen, en lugar de las que separan", según afirman varios de los laicos y religiosos.

Es así. Las religiones se han volcado a impulsar actividades en común, para dar respuesta a problemas sociales urgentes o, quizá, para intentar recomponer los vínculos en una sociedad cada vez más fragmentada.

¿Puede verse como un signo de esperanza? Sin duda, quienes participan de este movimiento creciente lo experimentan así. Esto no implica, sin embargo, olvidar la fe de cada uno ni favorecer sincretismos -aclaran-; es una forma de acercarse al otro, reafirmando la propia identidad.

"Es un diálogo de hechos, no prejuicioso -resume Daniel Goldman, rabino de la Comunidad Bet El-. Con el tiempo se van estableciendo puentes donde puede circular gente de distintas religiones y compartir la vida espiritual", agrega.

Según Goldman, la crisis no aceleró esta integración interreligiosa, sino que permitió "ver" que existe. "El país se empieza a sostener por esta trama, por organizaciones no gubernamentales y religiones que permiten interactuar", dice.

Algunos ejemplos de las actividades: se unen para recaudar fondos para comedores comunitarios o escuelas pobres, para conseguir ropa y medicamentos. También organizan intercambios educativos, encuentros culturales interreligiosos, como conferencias, mesas redondas y conciertos.

Dos casos recientes: el lunes último hubo conciertos en 18 centros católicos, judíos y musulmanes, con el fin de juntar alimentos para los más necesitados. El miércoles, sobrevivientes de la Shoá hablaron en la Universidad Católica Argentina. Hay más: religiones y organizaciones no gubernamentales realizaron el 9 de julio la jornada "Argentinos por la paz y la República", que convocó a cientos de personas.

Barreras que caen

¿A qué se debe este fenómeno? Mientras algunos dicen que es una forma de responder a las necesidades sociales y a una búsqueda de integración, otros sostienen que hay barreras que empiezan a derrumbarse y que la realidad exige pensarse de una manera más amplia.

Juana Ceballos, de 70 años, y varias décadas de trabajo en Caritas Argentina, reconoce que se produjo un cambio: "Nunca hubo, como ahora, una acción tan organizada, incluso en el nivel de las jerarquías".

"Estamos viviendo situaciones muy angustiosas -continúa Juana-. Antes había más cerrazón, pero el mundo ha cambiado, no se puede vivir en una burbuja. Lo que hay que hacer, hay que hacerlo pronto, bien y entre todos", enfatiza.

Desde 1996, Juan Carr, titular de Red Solidaria, impulsa tareas con distintas religiones. Su equipo y miembros de varios credos hicieron campañas contra el frío, para juntar útiles escolares y, a fines de 2001, para conseguir comida.

"En la Argentina hay una crisis de credibilidad generalizada -afirma Carr-. Lo que aprendí en este tiempo es que realizar una tarea tan vinculada con el dolor, pero amparados desde la fe, es una garantía de credibilidad. Muchos argentinos tienen confianza en este ámbito y participan. Incluso aquellos que no creen en Dios."

"Ha aumentado la cantidad de actividades en conjunto -dice Sergio Desuque, del Centro Islámico-, y también cambió su perfil." Y continúa: "A medida que vamos realizando las actividades, nos vamos conociendo y nos damos cuenta de que el amor hacia el Creador es un factor de unidad".

Según el pastor Tomás Mackey, del Centro Bautista Recoleta, la mayor interacción "no es sólo producto de la situación. Eso sería pensar que desaparecida la crisis, desaparecería la ligazón -dice-. Hay una tendencia a un pensamiento más integrador, para entender la realidad de manera más amplia".

Marco Gallo, miembro de la comunidad de San Egidio, de orientación ecuménica, sostiene que, "efectivamente, se han multiplicado las iniciativas interreligiosas y se está produciendo una caída de prejuicios. El ecumenismo -afirma- se ha propagado en el país. En la medida en que conozco la fe del otro, me edifico en mi fe, pero esto no quiere decir que me convierto en el otro".

No tan distintos

El diálogo interreligioso -el término "ecuménico" se refiere sólo a la relación entre cristianos- tiene antecedentes mundiales que en la Argentina han tomado distinta forma. Así, mientras que en Medio Oriente judíos y árabes continúan en guerra, aquí, en nuestro país, conviven en paz.

En la Argentina hubo varios acercamientos entre cultos. Por ejemplo, el Seminario Rabínico Latinoamericano invitó, en 1999, a monseñor Estanislao Karlic, arzobispo de Paraná, a dar una charla. El Episcopado, por su parte, invitó a líderes de otras religiones a orar en San Miguel.

El libro que el rabino Mario Rojzman y monseñor Justo Laguna publicaron en 1998, "Todos los caminos conducen a Jerusalén... y también a Roma" (Sudamericana), también refleja el diálogo creciente entre judíos y cristianos. Rojzman, incluso, organizó el Centro Interreligioso de Responsabilidad Social, cuyo comité consultivo integran un líder judío, un musulmán, un católico y un metodista.

Acercarse a quienes piensan distinto trae sus frutos. "Lo vivo con mucha esperanza -dice el rabino Goldman-. Creo que abrir las puertas de cada una de las religiones para transitar con mayor fluidez nos permite madurar de un modo más sano."

"Como experiencia personal es buenísima -confiesa Rodolfo Marchetti, de la Acción Católica-. La riqueza de poder trabajar juntos es inmensa. Nos damos cuenta de que, en muchas cosas, no somos tan distintos."

También en el Estado

  • En el Estado nacional también hay una instancia en la que los credos se reúnen para buscar soluciones concretas. En el Ministerio del Interior, el profesor de Teología Enrique Palmeiro coordina el grupo de Organizaciones Religiosas de Acción Social, del que participan líderes de unas 20 religiones. Allí se trabaja en proyectos de promoción social con asistencia del Estado. Planes que van desde capacitación e inserción laboral hasta otros vinculados con la salud y las adicciones. También se realizan jornadas con técnicos de programas nacionales. "Las religiones se van encontrando como socios más que como competidores -explica Palmeiro-. Creo que, en esta situación, hay pocos actores sociales de la dimensión y extensión que tienen las grandes religiones para modificar este rumbo." Según Palmeiro, "el papel de las religiones para hacer una sociedad más justa es insustituible".
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