“Las vacas que llegan desde Paraguay son armas biológicas”

Faltan controles de bioseguridad, afirman especialistas
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10 de diciembre de 2001  

Después de que el Gobierno confirmó a fines de octubre la presencia de esporas de ántrax en una carta procedente de los Estados Unidos, el servicio de emergencias médicas SAME tuvo que enfrentar varios casos insólitos producto del pánico entre los porteños.

Por esos días, contó un médico de ese servicio, un jubilado después de recibir una carta sospechosa tuvo un susto que le costó la rotura de su tobillo. Pero a pesar de que el equipo de rescate llegó a reunir dos ambulancias, un patrullero y una autobomba, nadie supo exactamente qué hacer. “Incluso había un perro al que, con la confusión, pretendían transportarlo en la ambulancia”, recordó el médico.

La anécdota resume el espíritu que reinó durante la Jornada sobre bioterrorismo organizada por la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UBA, donde diferentes especialistas informaron, a cerca de 50 médicos y enfermeras, sobre las medidas de prevención necesarias para afrontar un episodio con armas biológicas.

La investigadora de la Universidad del Salvador Dora Dobosch explicó que las armas biológicas, tan devastadoras como las nucleares, siguieron produciéndose a pesar de la prohibición sobre su fabricación.“Estados Unidos y la ex Unión Soviética continuaron investigando cepas de viruela, bacillus anthracis y brucela”, señaló.

Enorme riesgo

El ántrax y la viruela son agentes infecciosos que son usados como armas por su toxicidad, supervivencia en el medio, alta capacidad de infección y fácil dispersión en el ambiente, según Dobosch.

Para Pablo Bonvehi, director del centro de infectología del Cemic, la utilización de la viruela, que ha sido erradicada del planeta, podría representar un enorme riesgo ya que una gran cantidad de habitantes no está vacunada contra esta cepa. Además, la amenaza de este virus plantea las limitaciones de la Argentina en este terreno.

Ramón Torres, profesor emérito de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, advirtió que “Estados Unidos volverá a fabricar la vacuna antivariólica”. En su opinión, las medidas preventivas ya implementadas contra el bioterrorismo no son suficientes si los centros de salud del país no logran cumplir con las normas de bioseguridad.

Para ilustrar su idea, Torres observó que en una encuesta hecha entre veinte estudiantes de microbiología todos supieron responder ante qué autoridades acudirían para comunicar la sospecha de un ataque inmunológico, pero sólo uno estaba informado sobre qué hacer si a alguien se le ocurría traer una vaca de Inglaterra.

A juicio de Torres, la respuesta efectiva al bioterrorismo incluye poder reconocer otro tipo de ataques, como el ingreso en el país de ganado con el “mal de la vaca loca” o con aftosa, desde Paraguay.

“Atacar animales y plantas es el bioterrorismo más frecuente en el mundo”, dijo. “Y el más difícil de detectar.”

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