Leopoldo Brizuela había perdido su biblioteca en la inundación de 2013

El escritor había contado en una columna para LA NACION el desasosiego por la pérdida de miles de libros
El escritor había contado en una columna para LA NACION el desasosiego por la pérdida de miles de libros Fuente: Archivo - Crédito: Diego Spivacow / AFV / LA NACION
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15 de mayo de 2019  • 11:20

Más de 5000 libros, flotando: el escritor Leopoldo Brizuela, que falleció ayer a los 55 años en Ensenada, había perdido su biblioteca en la inundación que en 2013 azotó a su ciudad, La Plata. A causa del temporal que dejó cientos de afectados y más de 50 víctimas fatales, su casa -en el barrio de Tolosa, del que era "orgullosamente" vecino- quedó bajo el agua.

"Es muy doloroso tirar libros y ver pasar tu vida, una parte de mi historia que reescribiré con la memoria", había dicho entonces el autor de Una misma noche en diálogo con Télam, tras aquella lluvia feroz. "Perdí más de 2.000 libros; lo único que rescaté es un álbum de estampillas de mis ocho años y un vinilo firmado por Leda Valladares", contó el escritor y traductor. La imagen del día siguiente de la inundación "fue desoladora, toda la casa convertida en una pileta y sobre esa agua libros, muebles... La gente dice 'que crimen tirar un libro' pero no es simplemente un libro mojado, esa agua es muy sucia, se aconseja tirarlos porque son focos de infección", había expresado Brizuela. La historia sobre aquella pérdida se recuperó ayer en la memoria de sus allegados, que con pesar despidieron al escritor que estaba en tratamiento por un cáncer.

Tras el episodio de la inundación, Brizuela insistía con esclarecer lo ocurrido y destacaba el trabajo comunitario de la ciudad para sobrevivir al temporal con "memoria". "A todos nos sorprendió muchísimo. Entre todos trabajamos para salvar el barco, trabajamos mucho para volver a la rutina. Queremos tranquilidad", expresó en aquella oportunidad. Más tarde, se indignó cuando un banco le negó el crédito que le había autorizado la Anses como damnificado del temporal porque -según argumentaron en la entidad bancaria- los ingresos por el premio Premio Alfaguara que obtuvo en 2012 lo dejaban afuera del beneficio.

Con los años, Brizuela se convirtió en rescatista de bibliotecas... ajenas. Contratado por Alberto Manguel, cuando era director de la Biblioteca Nacional, desde 2016 trabajaba en la recuperación de archivos de escritores argentinos. En los últimos meses, mantenía encuentros con los responsables del acervo de Hebe Uhart.

Entre sus libros imprescindibles estaban, según contó una vez a la librería Eterna Cadencia, El país del humo, de Sara Gallardo -cuya obra promovió y difundió incansablemente), Mentira y sortilegio, de Elsa Morante; La dama del perrito, de Antón Chéjov; Siete cuentos góticos, de Isak Dinesen; El negro del Narciso, de Joseph Conrad; Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers.

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