Liberalismo, sin lugares comunes

LAS OLIGARQUIAS REINANTES Por Alberto Benegas Lynch (h.) (Atlántida) - 268 páginas - ($ 18)
LAS OLIGARQUIAS REINANTES Por Alberto Benegas Lynch (h.) (Atlántida) - 268 páginas - ($ 18)
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22 de marzo de 2000  

En ciertos aspectos éste es un libro más propio del siglo XIX que del siglo XXI. No se apoya en estudios cuantitativos ni en encuestas o datos estadísticos sino en simples citas. Einstein, Camus, Juan Pablo II, Locke, Fridman, Popper o Joaquín V. González.

Benegas Lynch (h.) prefiere, así, el simple razonamiento que encadena, en un proceso de pensamiento lógico, las evidencias con las reflexiones. Y de allí extrae conclusiones que, para otros, pueden haber perdido interés porque a menudo resulta más difícil advertir lo esencial que lo superficial.

Las oligarquías reinantes apunta, claramente, a cuestiones esenciales. Y sirve como un manual de lo que caracteriza al pensamiento liberal en aspectos tan diversos como las drogas, la educación, los impuestos o la moral. Ofrece, a lo largo de sus variados capítulos, numerosos y válidos fundamentos para elegir la libertad como criterio básico.

Es también, claramente, un libro con propósitos didácticos. "Todo es inútil si no existe una comprensión mínima por parte de un número suficiente de personas; no hay otro camino que la persuasión", sostiene Alberto Benegas Lynch (h.). Y todos sus argumentos están dirigidos a persuadir, con racionalidad, ejemplos e imágenes diversas, sobre los beneficios del enfoque liberal para entender los complejos procesos sociales y económicos del mundo en que vivimos.

Como buen liberal, Benegas Lynch emprende su cruzada contra los lugares comunes o los prejuicios adquiridos que impiden distinguir la verdad por encima de las apariencias. Habla así, por ejemplo, sobre el clásico latiguillo ideológico que denuncia "el deterioro de los términos de intercambio", detrás del cual suelen escudarse quienes creen que los productores de bienes industriales siempre tendrán ventaja sobre los de bienes primarios.

En realidad, demuestra Benegas Lynch, cuando aparecieron los primeros automóviles, su precio era superior, relativamente, al de los granos. O dicho de otra manera, hace falta hoy menos cantidad de trigo o de cebada para comprar una camioneta o un tractor.

Pero dos países productores de trigo _EE.UU. y la India, por ejemplo_ pueden ser a la vez muy disímiles en sus resultados globales, porque lo que cuenta es otro tipo de factores que también deben entrar en el análisis.

Lo mismo para el difícil tema de las drogas. Benegas Lynch ofrece 13 razones concluyentes para defender la necesidad de liberar el consumo de las drogas. Esa sola propuesta puede sorprender a muchos, y el propio autor reconoce que él mismo cambió de opinión sobre ese discutido tema. Pero ofrece sólidos argumentos. Y ésa es el arma mayor del pensamiento liberal.

Detrás subyace la base de su pensamiento: "El liberalismo es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros".

Su libro no es, sin embargo, un alegato conservador. Por el contrario, rescata del liberalismo su vertiente transformadora. Y dice: "La misión del intelectual consiste, precisamente, en convertir lo que hoy se estima políticamente imposible en políticamente posible".

Pero no hacerlo de cualquier forma, haciéndole pagar el precio de la utopía a la sociedad en su conjunto.Allí radica la diferencia entre el liberalismo y las otras ideologías del cambio.

A esa clarificación apunta con entusiasmo la obra de Benegas Lynch (h.).

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