Lo femenino

EL CUERPO, EL SUJETO, LA CONDICION DE MUJER Por Marta López Gil-Biblos-246 páginas-($18)
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25 de octubre de 2000  

Partidaria de "lo heterogéneo, lo múltiple, lo inacabado, lo tentativo", Marta López Gil elige la libertad del ensayo para reflexionar acerca del sujeto, del cuerpo y de la condición de mujer, tal como se indica en el título. Con estos objetivos, recorre una gran cantidad de temas, desde la pornografía hasta la enfermedad y la muerte, pasando por las desigualdades sociales y políticas de las que fuimos (y aún somos) objeto las mujeres, las autopistas informáticas o las relaciones entre filosofía y literatura. También repasa las ideas de una gran diversidad de pensadores del siglo; entre otros: Deleuze, Nietzsche, Bergson, Proust, Foucault, Heller, Argullol, Rella, Barthes, Gadamer, Derrida, Steiner, Irigaray, Kristeva, Murdoch, Merleau-Ponty, Palmen, Butler, Husserl, Heidegger, Freud y Vittiello. Conviene repasar algunas de las ideas de la autora sobre los tres núcleos temáticos del libro.

El Sujeto. La noción clásica de sujeto, el yo cartesiano, racional, conciente, autónomo ha sido abandonado. Marta López Gil sostiene que no es posible ignorar la ruptura que supuso Ser y tiempo de Heidegger pero, también, que hay que reconocer "la necesidad ética, política y metafísica de abandonar el clima del pensar heideggeriano" (p. 110). En este sentido, propone retomar tres aportes para repensar el sujeto: la noción de "cuidado de sí" de Foucault; la crítica feminista a un género neutral, el masculino; y la propuesta de Levinas, de acuerdo con la cual el Dasein heideggeriano es una apertura ética al mundo y cada sujeto único y concreto no es ya un " ego sum " sino un "aquí estoy", entendiendo la ética como un asunto de cada uno en su singularidad y no un imperativo universal. López Gil transita, además, un cuarto camino, no teórico sino práctico, que obliga a repensar la idea de sujeto: la tecnología, los ordenadores y la realidad virtual, que generan un sujeto descentrado, sin pertenencia a un lugar y un tiempo locales sino formando parte de la aldea global.

La Mujer. La palabra "mujer" no remite, según la autora, a una naturaleza esencial, sino que es un concepto con fuerza normalizadora . Nadie es mujer antes de nacer; más bien, desde el momento del nacimiento en que se etiqueta a alguien como mujer, una "se hace" mujer. Históricamente, la mujer es un no-ser, es lo no-varón así como el cuerpo es lo no-razón. De este modo, la autora se descubre siendo doblemente un no-ser: cuerpo de mujer (p. 98). "Adhiero -dice Marta López Gil- a esa posición que ya ha sido denominada Ôposfeminista´", en la medida en que deja de lado el concepto de género (por clasista, heterosexista y racista, o simplemente porque no resultó útil o cómodo) y me pronuncio, en cambio, por una multiplicidad de identidades y por una inabarcable heterogeneidad" (p. 103). El suyo es un feminismo de las diferencias, no de la igualdad.

El Cuerpo. Por un lado, se advierte que "el cuerpo" no es lo mismo para todo el mundo: para la medicina, el cuerpo es cadáver; para la religión, es el animal, la "carne" proclive al pecado; para el sistema de economía política, el cuerpo es la máquina, fuerza de trabajo; y, para la economía política del signo, el cuerpo es maniquí, la sexualidad misma como modelo (p. 153). El cuerpo como máquina se ve realizado hoy, según López Gil, gracias a los transplantes de órganos, la microcirugía, las técnicas destinadas a la extensión de la vida. Pero el cuerpo es también cuerpo-espectáculo: los tatuajes, la cosmética, la cirugía plástica, las dietas y la presión mediática que insta a los individuos, especialmente a las mujeres, al cuerpo perfecto, al cuerpo sano. Otros temas que atañen al cuerpo forman parte de la última sección del libro, donde se considera la biotecnología y las posibilidades que ésta ofrece de modificar el ritmo del cuerpo e, incluso, de "reinventarlo", extendiendo los límites de la libertad.

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