Lo mejor está por venir

Alicia de Arteaga
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26 de agosto de 2001  

No es un chiste, ni una expresión de deseos, ni siquiera una actitud voluntarista, sino el registro de la agenda cultural de los días que corren. El viernes, en la extensión neuquina del Museo Nacional de Bellas Artes, fue inaugurada una muestra de grabados de Goya con obras procedentes del MNBA. Goya en la Patagonia es una noticia poco frecuente, como lo es el hecho de haber abierto una puerta al arte en el lejano sur. Ese mismo día, en el Museo Castagnino de Rosario, su director, Fernando Farina, y los jurados Carlos Basualdo y Gerardo Mosquera, brindaron por el buen nivel del Cultural Chandon, versión aggiornada de la bienal que durante años asoció el arte con las burbujas. El Cultural, que sintoniza con lo último, premió la obra de Ernesto Ballesteros 600 líneas formando una imagen doble, sutil expresión del talento del artista nacido en 1963.

En el otro extremo del arco estético, los anticuarios se preparan para desembarcar por primera vez en el Palais de Glace con Expo Antiquaria 2001 (ver página opuesta). La feria toma la posta de una larga tradición argentina y fortalece la oferta cultural, tan a tono con una tendencia turística promovida por especialistas como el catalán Laporte Roselló, que pasó por Buenos Aires invitado por la Fundación Ortega y Gasset.

El irascible secretario del Tesoro norteamericano, Paul O´Neill, que con tanta facilidad y poca diplomacia coloca a la Argentina a la altura de Nigeria, debería manejar algunas datos de la realidad local que muestran la otra cara de una sociedad atrapada por los mensajes apocalípticos de la economía.

A pesar del riesgo país, en pocas semanas abrirá sus puertas el Malba, en el primer primer edificio de Buenos Aires construido con destino museológico. La colección Costantini, con obras de Frida Kahlo, Torres García, Barradas, Portinari, Tarsila de Amaral, Pettoruti, Matta y Lam, entre otros, enriquecerá de manera excepcional el circuito museístico de una ciudad que merece convertirse en noticia por algo más que los suspiros bursátiles y la multiplicación de los piquetes. Será parte de la muestra inaugural la colección de arte rioplatense de María Luisa Bemberg, donada por la cineasta al MNBA, que no la exhibe por falta de espacio. En calidad de préstamo, las obras se mudarán de un depósito oscuro al luminoso Malba, ubicado en el residencial vecindario de Palermo Chico. Mientras las autoridades del nuevo museo ultiman detalles para la fiesta inaugural, en San Martín y Viamonte, arquitectos y decoradores trabajan contra reloj para convertir el convento de Santa Catalina de Siena, uno de los edificios más antiguos de la ciudad, como lo prueban los hallazgos arqueológicos registrados recientemente, en la sede de Casa FOA2001.

A pocos metros de allí, en el Centro Cultural Borges, la Asociación Argentina de Galerías de Arte prepara el lanzamiento de Expo Trastiendas. La feria alienta el deseo de ser un contrapunto de la ya exitosa Arte BA, consolidada como fecha clave para el mercado de arte contemporáneo.

El broche de oro de esta seguidilla será la muestra de Diego Rivera en la Fundación Proa. A partir del 17 de septiembre, con el auspicio de Techint, se verán en La Boca 40 pinturas de Rivera y 96 fotografías del entrañable mundo de Diego y Frida.

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