Los 80 años del padre

Por Oscar Puiggrós Para La Nación
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26 de octubre de 2000  

Testigo de una época conflictiva y fructífera, el sacerdote jesuita Fernando Storni cumple hoy 80 años. No olvida la noche en que, trabajando como periodista en el diario El Mundo, donde fue compañero de Roberto Arlt, les llegó la estremecedora noticia de que Hitler había invadido Rusia, recuerdos que revivió recientemente en una conferencia en la Gran Logia Masónica.

La guerra, el Holocausto, los totalitarismos y las injusticias lo llevaron a buscar un horizonte de renovación interior. Recibido de abogado en la UBA, ingresó en el Seminario de Villa Devoto y después en la Compañía de Jesús. Ordenado sacerdote, realizó estudios de posgrado en Europa, donde obtuvo el doctorado en Teología Moral.

Vuelto a nuestro país, fue uno de los fundadores del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), de los jesuitas, y durante muchos años fue el director de su revista.

La educación fue un campo que lo atrajo y es abundante su producción en esta materia. Durante diez años llegó a ser miembro fundador de la Academia Nacional de Educación. Actualmente integra el Consejo para la Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau). Ha participado en congresos internacionales en numerosos países.

Durante los años del Proceso se jugó en defensa de los derechos humanos, por lo cual, en una ocasión, fue secuestrado un número de la Revista del CIAS por decreto presidencial. Fue también notable su actividad en favor de la paz con Chile cuando estuvimos al borde de la guerra. Su acción en favor de la libertad democrática y el Estado de Derecho le valió integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia.

En la Facultad de Teología, de San Miguel, es profesor de Doctrina Social de la Iglesia. Fue consultor de diferentes comisiones episcopales y asesor de profesionales de Acción Católica, haciéndose tiempo para dar retiros espirituales. Siempre ha conservado la sencillez y el buen humor en el trato con amigos y conocidos. Casi no hay ciudad del país donde no haya dado una conferencia, pero son más los rincones íntimos de las veladas donde se han puesto de manifiesto su imaginación creadora, su sensibilidad de escritor y su vocación apostólica.

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