Los treinta y cinco años de Todo es Historia

Por María Esther Vázquez
Por María Esther Vázquez
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26 de junio de 2002  

En estos días, cuando la revista Todo es historia cumplió treinta y cinco años de aparecer mensualmente en la Argentina, su director, Félix Luna, y el elenco que lo secunda hicieron una fiesta en la cual tiraron la casa por la ventana.

-No -me interrumpe Félix Luna sonriendo y tosiendo-. No. Estamos tan pobres que ni muebles tenemos. Los amigos nos ayudaron, trajeron vino, empanadas, tortas, conjuntos musicales y el Club del Progreso nos abrió sus puertas.

-¿ Qué significan esos treinta y cinco años en tu vida?

-La satisfacción de comprobar, primero, el interés del público por la historia, que ha permitido mantener la revista tanto tiempo, y luego que ocupa un lugar, por ahora, inamovible. Pasamos por todos los vaivenes económicos y políticos: Onganía, el Proceso, el Rodrigazo... Nunca fuimos molestados, tal vez porque no teníamos importancia ni representábamos para nada un peligro.

- ¿Cuántos ejemplares tiran mensualmente?

-Ocho mil. En los primeros 20 o 30 números habrán sido quince o veinte mil. Pero no te lo puedo decir con certeza porque nunca fui administrador de la revista; siempre la dirigí. Como administrador soy un desastre. Esa tarea la lleva Felicitas Luna, mi segunda hija, y lo hace maravillosamente bien y con un entusiasmo que, a mi edad, va declinando.

- Felicitas parece una verdadera alhaja .

-Ah, sí. Es la Secretaria de Redacción y María Sáenz Quesada, la Subdirectora, también trabaja mucho. La verdad, somos un triunvirato que funciona.

- ¿Qué te decidió a sacar Todo es historia ?

-Me pareció que en ese momento, 1967, con Onganía y la congelación de la política, había un público preparado para recibir un mensaje como ése. Gente a quien le interesaba el país, entender cómo era y por qué. La revista tuvo, es natural, enemigos: las extremas izquierda y derecha nos acusaron de revisionistas, de servir al establishment ... Pero cada número que apareció significó un triunfo para mí. Fundarla fue una intuición correcta.

- Has tenido muchas intuiciones correctas en tu vida. Te casaste con una mujer excelente, tus hijas son muy capaces, has escrito libros exitosos; Soy Roca te ha dado mucha popularidad .

-Es cierto. Pero, más bien, tuve suerte en todo. En cuanto a Soy Roca , yo ya venía de otras publicaciones: Los caudillos . El Ô45 , Ortiz , Perón ... Son veintitantos libros publicados, además de las colecciones que he dirigido.

- ¿Desde cuándo te acompaña María Sáenz Quesada?

-Desde 1969. Primero estuvo su hermana Jimena, quien, lamentablemente, murió. María fue al principio colaboradora. Hemos tenido, en estos años, más de ochocientos colaboradores de todo el espectro ideológico. Quien tuvo algo interesante que decir e históricamente probado encontró un lugar en la revista.

- Has dicho que la fundaste para tratar de entender al país. ¿Lo conseguiste?

(Luna, pese a su tos persistente, enciende su primer cigarrillo. Hace una pausa discreta y luego contesta).

-Nunca se lo comprende del todo pero hay que tratar de hacerlo y con eso ya se logra algo positivo. Es un país complejo, con grandes diferencias territoriales, pero en su conjunto y a pesar de todas las dificultades, a pesar de que la gente se siente traicionada, no sé si por el país o por el Estado, yo diría que es un buen país. Sigue teniendo valores muy entrañables: la solidaridad, el sentido de lo que es decente y de lo que no.

- Sin embargo, la gente se va para tratar de ganarse la vida afuera.

-Sí. Pero se va llorando y deseando volver.

Félix Luna enciende otro cigarrillo y entre los dos queda flotando, como el humo, el melancólico orgullo de ser argentinos.

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