Los votos que perdió De la Rúa

La mayoría de los que eligieron al Presidente en 1999 no volverían a hacerlo
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10 de diciembre de 2001  

Cuando el próximo lunes cumpla los dos primeros años de gestión presidencial, Fernando de la Rúa deberá enfrentar un escenario muy lejano del clima de euforia en medio del cual asumió el cargo el 10 de diciembre de 1999.

Según la última encuesta de Gallup, posterior a las elecciones legislativas en las que el oficialismo perdió 5 millones de votos y el PJ obtuvo el control del Congreso, un 40% de los consultados quiere que el Presidente deje su cargo y un 64% rechaza las últimas medidas económicas.

Consultados por LN/UTDT, muchos de los que eligieron a De la Rúa en 1999 se dicen hoy arrepentidos. Sienten que las razones por las que lo respaldaron hace dos años han sido traicionadas y que le falta liderazgo.

Tal es el caso de Aída Bortnik, guionista de cine, que, entre risas, confesó que lo había elegido y que “no lo volvería a hacer”. “Las razones por las que lo voté no sólo han sido ignoradas, sino que ha hecho absolutamente lo contrario de lo que esperábamos”, dijo. La escritora del premiado film “La Historia Oficial” se lamentó de que De la Rúa le haya dado continuidad “al mismo zar de la economía que ha dedicado 20 años a destruir el país”, en alusión a Domingo Cavallo.

El periodista deportivo Diego Bonadeo dijo a LN/UTDT que “jamás votaría otra vez a De la Rúa, porque sería votar al Pacto de Olivos II, o al Pacto de Don Torcuato, que es entre Cavallo, De la Rúa y (Carlos) Menem. Ellos son El Régimen, aunque aparezcan como diferenciados”.

Pepito Cibrián Campoy, director de teatro, usó una metáfora para definir al Presidente: “No sabe dirigir. Es como si yo tuviera un escenógrafo fantástico (por Cavallo), pero no la autoridad para dirigirlo. Este Gobierno primero estrenó y recién ahora comenzó a ensayar. La obra que montó es de humor negro, una tragedia”.

Hace exactamente un año, De la Rúa hizo el primer balance y reconoció haber cometido cuatro errores: el aumento de impuestos al inicio de sus funciones, la mala comunicación de las políticas oficiales, la demora en el cambio de gabinete que provocó la renuncia del entonces vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez y el fracaso en la generación de un shock de confianza. Sin embargo, aseguró que ésta llegaría si se completaba el blindaje y que la Argentina se encaminaba hacia “un fuerte camino de crecimiento”.

Por entonces, un 68% de lo consultados por Gallup estaba dispuesto a hacer sacrificios para enfrentar las dificultades económicas. Ese apoyo hoy parece haberse diluido.

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