María Elena Walsh: un clásico que venció el paso del tiempo

Ayer, reapareció en público en la presentación de su novela autobiográfica
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25 de octubre de 2008  

Con la presentación de sus obras de teatro Canciones para mirar y Doña Disparate y Bambuco, y el anticipo de su novela-autobiografía Fantasmas en el parque (Alfaguara), que el viernes de la semana próxima estará en las librerías, María Elena Walsh reapareció ayer, al mediodía, durante un reconocimiento público. Y compartió su emoción con invitados especiales en el Circolo Italiano.

Entre los asistentes estuvieron el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, que habló en el acto; la legisladora María Eugenia Estenssoro; la escritora Ana María Shua; la pintora Silvina Benguria, el escritor español Juan Cruz y su esposa Pilar, y la flamante corresponsal de El País, de Madrid, Soledad Gallego Díaz; la fotógrafa Sara Facio, que llegó con la autora de la inolvidable tortuga Manuelita; la actriz Lydia Lamaison; el poeta Antonio Requeni, periodistas e intelectuales.

María Elena Walsh, en silla de ruedas, procuró contener su emoción durante todo el acto, que contó con la presentación del periodista Carlos Ulanovsky, el escritor Leopoldo Brizuela y la editora de Santillana, Herminia Mérega. Pero cuando el artista Jairo cantó, conmovedoramente, "El valle y el volcán", la célebre escritora argentina enjugó sus lágrimas. Luego, reconoció que Jairo siempre la emociona.

Con una voz que el tiempo no doblega, el cantautor cordobés entonó la letra escrita por María Elena Walsh: "Para correr hacia el mar vistiéndonos de sol/ Para tener y prestar niñez del corazón/ Para jugar a inventar el mundo de la flor/ somos dos, somos dos".

Ulanosvky revisitó la biografía de la autora de y recordó que publicó Otoño imperdonable con sus propios ahorros, en 1947. Recorrió sus años en París y en Madrid, su lucha contra el cáncer óseo, y puso de relieve que, desde el advenimiento de la democracia, María Elena se convirtió en "una figura sustancial de la civilidad". Luego de subrayar que "ella nos lleva de la mano por territorios de fantasía, imaginación y poesía", el periodista dijo que "muchos políticos deberían jurar por esa clase de felicidad que María Elena nos da, en lugar de hacerlo por los santos evangelios".

Brizuela, emocionado, se refirió a la obra de la escritora. Y dijo que Fantasmas en el parque es "fuente de enormes sorpresas, y dijo que uno no puede imaginar la propia cultura sin María Elena Walsh, porque ella siempre ha estado ahí. Poeta brillante, dramaturga de avanzada, compositora aguda y artista de varieté, fueron las facetas que Brizuela destacó en la escritora.

Herminia Mérega compartió conlos presentes que María Elena Walsh es ya una autora de más de un millón de ejemplares vendidos con el sello Alfaguara y que su obra se reimprime permanentemente.

Barcia, con su agudo sentido del humor, destacó que en la obra de Walsh, dedicada a los niños, "no hay moralina, ni puerilidad, ni didactismo, ni ñoñería. Nunca trató a un niño como a un diferenciado mental ni a un enano. Los trató en su plenitud humana y reclamó para la infancia el derecho a la imaginación, que debería ser constitucional".

Cuando Ulanovsky la invitó a hablar, María Elena Walsh dijo que sólo había concurrido para recibir piropos. Y dijo sentirse muy feliz. En un video, preparado para la ocasión, Pablo de Santis, Magdalena Ruiz Guiñazú y Susana Rinaldi ponderaron las cualidades de una escritora que tiene a estas alturas la dimensión de un clásico.

Uno de sus méritos más destacados es que sus canciones y sus libros atraviesan a varias generaciones de argentinos. De Santis dijo que Walsh es "una figura de unión entre el mundo de la infancia y el de los adultos". Y que María Elena es de las escritoras que, además de admirarse, se quieren. Magdalena dijo: "Infinitas gracias por hacer felices a infinitas generaciones". Y Rinaldi subrayó que "María Elena es la persona más vavliente, neta y clara que conocí". Hubo luego imágenes de la autora con Serrat, Sabato, Benedetti y momentos de su juventud grabados en fotos que resisten el paso de los años.

Fantasmas sin tiempo

El libro que saldrá la semana próxima es una original mixtura de novela y autobiografía, en la que aparecen personas conocidas por la autora, libros leídos, amigos, maestros, lugares visitados. Y con la lucidez y la ironía que constituyen dos de sus señas más reconocibles, María Elena Walsh instala la vida en el Parque Las Heras, ese espacio verde inabarcable que reemplazó a la antigua Penitenciaría, donde transcurren personajes reales y fantasmagóricos, entre los que podemos reconocernos.

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