Memoria verbal
ETIMOLOGIA DE LAS PASIONES Por Ivonne Bordelois-(Libros del Zorzal)-198 páginas-($ 28)
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Este nuevo libro de la poeta y ensayista Ivonne Bordelois (premio LA NACION 2005) propone un viaje hacia la más profunda memoria verbal de la cultura judeocristiana. Partiendo de las raíces indoeuropeas (aún vivas en la composición de nuestras lenguas) y de otras semíticas, se retrotrae a la experiencia originaria de las pasiones y estudia la evolución de los términos que las designan y sus ramificaciones históricas, hasta llegar al presente. Desde la fuerza primaria de la cólera y el amor, hasta el abanico de las "pasiones oscuras" (celos, codicia, avaricia, tristeza, envidia) y de las "claras" (alegría, felicidad, esperanza), se diseña aquí una historia lingüística de los afectos, que puede sostenerse -así lo plantea la autora- como verdadera hermenéutica de la cultura.
Como bien lo estudió Ernst Cassirer, el gran filósofo de las formas simbólicas, en el primer estadio del lenguaje la palabra y la cosa se unen inextricablemente en la vivencia, los conceptos se forman a partir de las analogías que percibe la sensibilidad (y que hoy leemos como vínculos metafóricos), la palabra -instrumento de un pensamiento mágico- surge de la onomatopeya que entrelaza, desde el cuerpo y los sentidos, sonido y significado.
Bordelois no cita a Cassirer, pero se remite a Walter Benjamin con el mismo fin, para llevarnos, por ejemplo, a las conexiones olvidadas entre ciertos sonidos básicos ("m","g","l") y el vasto espectro de relaciones que se establecen entre las primeras experiencias del amor madre/hijo, ligadas radicalmente a la nutrición y al gozo de amamantar y amamantarse, y los términos derivados en diversas lenguas, que se refieren a todas las formas del disfrute y el amor físico y espiritual. Primero el cristianismo (donde triunfa la línea de pensamiento dualista que llega de los griegos) y luego la modernidad borran y niegan estas relaciones ancestrales, hoy subterráneas. Esta arqueología depara sorpresas y escándalos, lleva a descubrir que la freudiana "envidia del pene" debió de ser, antes bien, "envidia del pezón", o que la trama del lenguaje y de los afectos une palabras como "femenino", "felación" y "felicidad".
Otro insondable olvido -señala- ha cubierto la unión primaria (en varias raíces indoeuropeas: *eis, *men, *werg) de la cólera y el sexo, de lo sagrado y la inspiración, del erotismo y la poesía, que brotan conjuntamente, sin ser una la sublimación de otra fuerza. Por otra parte, el análisis del "pathos" (a partir de la raíz indoeuropea *kwenth) remite a otra vertiente: la pasión como sufrimiento. Otras travesías de este libro llevan al deseo siempre carente y errante, a la tristeza que tritura y humilla el alma, al placer que aplaca, a la avaricia que devora, a la envidia que clava en el envidiado su ojo torcido y maligno, a la luminosa velocidad de la alegría, a la esperanza en tensión y expansión como el espíritu.
La lectura de Etimología de las pasiones produce ciertamente la impresión de ir desenterrando un cofre del tesoro o de ir limpiando las capas de un palimpsesto. Al placer que provoca por sí misma esta aventura intelectual, se suma la conexión que permanentemente establece la autora entre la oculta sabiduría del lenguaje y los cambios progresivos, represivos o mutiladores que sucesivas ideologías de época han ido operando sobre las pasiones humanas. Hoy -concluye- en el horizonte del mercado global, el amor y la ira se han reducido a sexo y violencia, la avaricia y la avidez se consideran motores del progreso, la envidia es competencia creadora y la codicia, afán de superación económica.
Aunque el libro ha sido escrito y organizado sólo por Ivonne Bordelois con belleza y precisión, en el prólogo de la autora se reconoce la coautoría intelectual de Miguel Mascialino (que por razones personales, se dice, ha preferido no aparecer formalmente en tal calidad), y se agradece en el epílogo la colaboración especial del psicoanalista Luis Kancyper (muy citado en el texto), entre otros intelectuales.
Propuesto como obra de un "ágape" ("banquete de intercambios, lecturas y conversaciones apasionadas"), Etimología de las pasiones es, como suelen serlo las pesquisas etimológicas, una apuesta riesgosa y conjetural por el alto grado de especulación reconstructiva y de interpretación que implica, y que -del Cratilo de Platón en adelante- ha provocado y seguirá provocando feroces debates. No por eso menos atractiva, se abre hacia la reflexión filosófica desde la indagación etimológica y abre también el coto cerrado de los especialistas para los estudiosos de otras disciplinas, y sin duda para el lector culto y curioso, que encontrará en sus páginas incitaciones e intensidades.



