Nace el nuevo MoMA

Tanigushi con su proyecto corrió los límites del museo al siglo XXI. Desde hoy, parte de las colecciones pueden visitarse en la sede temporaria de Queens
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30 de junio de 2002  

NUEVA YORK.- Ya es un hecho: el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York dejó su tradicional domicilio de Manhattan y se mudó temporalmente a Queens. La sede fue inaugurada anoche con una gran fiesta gratuita, animada por impresionantes fuegos artificiales sobre el East River. El nuevo hogar del MoMA, donde permanecerá en funcionamiento hasta el año 2005, no se parece en nada a su acomodada ubicación en el corazón del Midtown de Manhattan, a pasos de la elegante Quinta Avenida.

A Long Island City se llega en tren o en colectivo, y es una zona que mantiene aún los aires industriales de la época de apogeo de Queens. Todavía es posible ver en sus calles a trabajadores en mameluco, camiones de carga y alguna que otra fábrica. De hecho, el gigantesco edificio que hoy alberga una de las colecciones más valiosas de arte moderno del mundo fue en el pasado una fábrica de artículos para oficina, la Swingline. Reciclada por los arquitectectos Michael Maltzan, de Los Angeles, y Scott Newman, de Nueva York, la planta fue transformada en un amplio espacio de 50.000 metros cuadrados, con paredes móviles para permitir la instalación de distintas exhibiciones. Su anónima fachada fue pintada de azul eléctrico y se habilitó un acceso diseñado ad hoc con un gigantesco cartel que da la bienvenida al MoMA QNS.

Se trata de una jugada osada, como reconoció el director del museo, Glenn Lowry. Ni bien se anunciaron los planes de mudanza a Queens, en 1996, los fanáticos residentes de Manhattan pusieron el grito en el cielo. ¿Cómo puede el MoMA, un símbolo de la alta cultura neoyorquina, pasarse a este barrio trabajador, chato y mal conectado con el resto de la ciudad?, se preguntaban.

Pero, poco a poco, Queens comenzó a recibir en sus fábricas abandonadas a varios museos y centros culturales en busca de nuevos espacios. Hoy están allí el aclamado Centro de Arte Contemporáneo P.S. 1 (hermano menor del MoMA), el museo-jardín del escultor Isamu Noguchi, el centro Fisher Landau y el Museo Americano de la Imagen, entre otros.

Con la llegada del MoMA, el movimiento de arte vanguardista de la zona adquiere un sello de calidad. El gran interrogante es si vendrán también los turistas, que habían hecho del antiguo MoMA una de las grandes atracciones de Manhattan.

Antes de la inauguración oficial, LA NACION recorrió las salas enormes que albergan las cinco exposiciones inaugurales del MoMA QNS. Leves láminas de plástico protegían del polvo joyas del arte universal como Las señoritas de Aviñón, de Picasso; la Noche estrellada , de Van Gogh y La danza , de Matisse, que esperaban la colgada definitiva en las paredes del galpón-museo: para trasladar las más de 100.000 obras de arte se necesitaron 385 camiones.

A las salas se accede luego de pasar por metros y metros de rampas que conducen también a un entrepiso con la cafetería y el shopping del museo.

Aprovechando al máximo el nuevo espacio, el MoMA reunió por primera vez en una sala su colección completa de automóviles, en una muestra que se titula AUTObodies . Allí están, entre otros, una Ferrari Fórmula 1 (1990), un escarabajo Volkswagen (1953), un Jaguar Roadster (1963) y un supermoderno Smart Car (2002).

La siguiente exposición, Tempo , reune a 45 artistas jóvenes de todo el mundo que con sus obras dan una mirada al tiempo en sus concepciones fenomenológica, empírica, política y ficticia. Entre las instalaciones de Damien Hirst, los cuadros de Vik Muñiz y las esculturas de Gabriel Orozco da alegría encontrarse con un óleo del argentino Guillermo Kuitca, Terminal (2000), que evoca la soledad frente a una cinta transportadora de equipaje en un aeropuerto.

Kuitca, sin embargo, no está solo como exponente del arte de la Argentina; un poco más allá, en las salas que exhiben parte de la colección permanente del MoMA se encuentra un cuadro del ítalo-argentino Lucio Fontana (1899-1968), Concepto Espacial; Expectativas N° 2 , con sus clásicas telas tajeadas. "To be looked at", se llama este muestrario de las pinturas y esculturas del museo, dividido en seis amplias salas según la corriente artística a la que pertenecen: posimpresionismo, modernismo, expresionismo abstracto, surrealismo, arte pop y arte contemporáneo, con representantes como Van Gogh, Picasso, Pollock, Miró, Warhol y Beuys, respectivamente.

Finalmente, la última sala presenta el trabajo más reciente del artista belga Francis AlØs, terminado el fin de semana último. Se llama Projects 76 y es un video grabado el sábado 23, cuando se realizó una marcha simbólica desde la sede antigua del MoMA en Manhattan hasta su nuevo hogar.

Cientos de personas participaron de esta suerte de procesión religiosa, cargando reproducciones de las obras de arte más famosas del museo, mientras cruzaban el puente Queensborough.

Ahora sólo cabe esperar que el público convierta en hábito la pregrinación a la otra orilla del East River.

Un lifting prometedor

Yoshio Tanigushi hará el "lifting" del MoMA. Cuando abra las puertas en la primavera el 2005, habrá doblado su capacidad, con dos nuevos edificios y el jardín de esculturas totalmente renovado. La expansión será hacia el Norte y el Oeste del actual edificio, para lo cual desde hace ya seis años se vienen comprando las construcciones aledañas. El estudio local Kohn, Pedersen, Fox y Asociados será responsable de la obra. La fachada principal sobre la calle 53 tendrá la forma de un gigantesco "curtain wall" en tonos claros, mientras que del otro lado, sobre la calle 54, quedará semiescondido el jardín de esculturas, diseñado originalmente en 1953 por Philip Johnson.

El director del museo, Glenn Lowry, asegura que tras la reapertura el nuevo MoMA, con 192.000 metros cuadrados, estará capacitado para recibir unos 2,5 millones de visitantes al año. Tendrá además un Centro de Educación e Investigación de ocho pisos, pensado como una meca para estudiantes de todo el mundo.

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