Nación acelera una ley de mecenazgo para todo el país
Se basa en el modelo ya vigente en la ciudad de Buenos Aires y distingue entre "patrocinadores" y "benefactores"
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En el Ministerio de Cultura de la Nación apura la redacción de un borrador para llevar al país la experiencia porteña de mecenazgo. De concretarse, los artistas, en forma individual o colectiva, podrían presentar sus obras o proyectos para ser financiados, en parte o totalmente, por empresas privadas que, por ello, podrán tener beneficios impositivos.
La norma, cuyo proyecto las autoridades macristas querrían presentar en el segundo semestre, priorizaría la figura del patrocinador por sobre la de benefactor. La primera descargaría el 50% de lo transferido para el proyecto artístico y, a cambio, estaría habilitado para unir su imagen a la obra financiada, es decir, publicitar su aporte. El beneficiario, en cambio, estaría autorizado a descargar el 100% de su contribución, pero debería permanecer en el anonimato. De esta forma, afirman en torno del ministro Pablo Avelluto, se podría favorecer un mayor equilibrio en la inversión cultural per cápita entre las distintas provincias hoy extremadamente inequitativo.
"Avelluto, y el secretario de Cultura y Creatividad, Enrique Avogadro, hicieron una apuesta muy fuerte para tener una ley de mecenzago a nivel nacional y crearon una dirección nacional para la que me convocaron a mí, que vengo con la experiencia de la Ciudad", dijo a LA NACION Juan Manuel Beati, titular de esa nueva dependencia oficial que todavía carece de un marco legal que rija su actividad.
Hasta diciembre pasado Beati presidió el Consejo de Promoción Cultural (Mecenazgo) del Ministerio de Cultura de la Ciudad y, como tal, siguió de cerca la aplicación del programa porteño, única experiencia en todo el país.
"Estamos trabajando en el proyecto de ley. Hay un borrador elaborado en el Ministerio de Cultura, que queremos cerrar con otras áreas del Gobierno y con el Poder Ejecutivo para llevarlo al Congreso de la Nación el mes que viene o a más tardar en agosto", anticipó Beati.
El borrador de la norma llevaría el modelo porteño a un esquema federal, para lo cual se incluiría en el órgano ejecutivo del programa a un representante por cada provincia en la figura de un consejero jurisdiccional y se propondría el marco internacional provisto por el Convenio Andrés Bello, y la Cuenta Satélite de Cultura, un sistema de información económica relacionada con los productos culturales y las actividades que se generan en América Latina.
También se intentará promover la participación de empresas regionales que hagan crecer, con sus aportes, la inversión en cultura de las provincias en las que están radicadas.
Según cifras oficiales, explicó Beati, "hay una gran diferencia en la inversión en cultura per cápita del sector público entre la ciudad de Buenos Aires y el resto del país. Por eso, estamos pensando en un alícuota preferencial o de promoción fuera de la geografía de la ciudad fomentando más inversiones en el resto del país para tratar de equilibrar esa gran diferencia".
Y ejemplificó: "Mientras que la ciudad de Buenos Aires invierte en cultura $ 717 por cada ciudadano, el promedio del país en esa inversión es de $ 60".
La inversión cultural per cápita se obtiene dividiendo el presupuesto destinado a Cultura por la cantidad de ciudadanos de una jurisdicción. Por indicación del ministro Avelluto, Beati no dio mayores detalles sobre el proyecto de ley y sobre esos datos. "El Ministerio de Cultura los dará a conocer cuando, en breve, se presente el proyecto de ley", se excusó.
En el sitio web del Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), las últimas cifras de inversión de recursos públicos en Cultura por provincia son de 2014 y están incompletas (faltan los datos de cinco jurisdicciones).
Según esa información, a la ciudad de Buenos Aires le seguiría Tierra del Fuego, con $ 264 por persona, y San Luis, con $ 137. En 2014, las provincias con menor aporte por persona fueron Misiones, Santiago del Estero y Jujuy, con $ 11, $ 13 y $ 29, respectivamente. "El Gobierno tiene que cumplir el papel de equilibrar. A través de la ley de mecenazgo vamos a tratar de balancear un poquito esta situación", planteó Beati.
El modelo inspirador para la norma nacional es la experiencia porteña que en seis años involucró $ 155 millones de financiación privada para proyectos artísticos.
Siete años de experiencia
La ley 2264 se aprobó en 2007 y se promulgó en 2009. Ese año se presentaron 342 postulantes, de los cuales se aprobaron 174; en 2014 se presentaron 513 proyectos y se aprobaron 411.
Entre las iniciativas que ese programa porteño hizo posible se cuenta buena parte de la restauración del Museo Nacional de Arte Decorativo, el catálogo del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), la restauración de la basílica María Auxiliadora, el concurso internacional de violín de la Asociación Amijai, residencias para artistas, una biblioteca en la villa 21-24 y la digitalización de los archivos del Teatro Colón.
La norma porteña dispone que el Consejo de Promoción Cultural elija los proyectos y sus mentores busquen luego al mecenas, las empresas o los contribuyentes que desgravan un porcentaje de pago de los ingresos brutos por sus aportes.
Habrá que esperar la presentación del proyecto y su discusión en el Congreso Nacional para saber sobre qué impuestos se desgravarían los aportes de las empresas según los esquemas fiscales de cada provincia y su adhesión o no a la norma.
"Es urgente que el país tenga una ley nacional de mecenazgo", afirmó a LA NACION Teresa Anchorena, una de las autoras de la ley de la Ciudad en sus años como legisladora y actual titular de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos del Ministerio de Cultura de Nación. "En un país donde hay necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud y educación hay que encontrar acuerdos entre lo público y lo privado para el aérea cultural. Hay muchos grandes proyectos que están esperando para realizarse. Las ideas están, lo que falta son los medios", comentó Anchorena.
La propuesta de una ley de mecenazago nacional no es nueva. Varios proyectos presentados quedaron sin ser tratados. ¿La razón? Para Anchorena pudo haber influido que "la ley de mecenazgo es una reducción en lo que recibe el Estado en concepto de impuestos. No implica sólo una generosidad de los empresarios; es también una generosidad del Estado". ¿Se encontrará ahora esa "generosidad" que pudo haber faltado en el pasado?
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