No es un tema menor

Luis Felipe Noé
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29 de enero de 2002  

Hace poco, en Francia, leí una nota en el diario Le Monde escrita por el argentino Alberto Manguel, aunque allí se lo presentaba como "canadiense nacido en Buenos Aires". El artículo llevaba el título "La Argentina no existe más", lo cual me causó un profundo dolor. Pero, curiosamente, en la sección de Cine del mismo diario, se hablaban maravillas de la película "La ciénaga" y de la habilidad de Lucrecia Martel para retratar el proceso de decadencia de una sociedad. Se destacaba y revalorizaba, en definitiva, un acontecimiento cultural de sello argentino.

Error grave

En un momento de agudísima crisis como la que atraviesa nuestro país, parecería como si la cultura fuera, a ojos del Gobierno, un tema menor, una cuestión de la cual no vale la pena ocuparse. Desvalorizar el asunto es un error grave porque el campo cultural es uno de los pocos que todavía no se hundió.

La acefalía que sufre en este momento el área de Cultura es una manifestación más del desinterés que desde siempre existe en el campo oficial por la actividad cultural. Los dirigentes políticos suelen acordarse de los artistas sólo durante las campañas electorales y, pasados esos días, olvidan cuál es la función de la cultura en una sociedad. Y ni siquiera conciben la necesidad de organizar una política cultural a largo plazo. México y Brasil constituyen el ejemplo opuesto.

No darse cuenta

No darse cuenta de eso puede ser terrible. Es cierto que la cultura no depende exclusivamente de un grupo de dirigentes. Es cierto que si el gobierno no se ocupa, van a seguir apareciendo escritores, músicos y pintores. Pero también es cierto que el Estado debe asumir sus responsabilidades y evitar que el sector continúe a la deriva.

Lamentablemente, sospecho que se va a terminar designando a un funcionario menor. No puedo adivinar hacia dónde marchará el área de Cultura, pero es necesario que se le preste atención al tema y no sólo por cuestiones administrativas: la cultura, como manifestación de la energía de un pueblo, es lo único que todavía puede salvarse y salvar a un país en ruinas.

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