No todo lo que brilla es oro

La condena por haber violado la ley antitrust ha sido un duro revés para Sotheby´s y para Christie´s; las rematadoras deberán recuperar el prestigio perdido
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16 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK

Cuando Sotheby´s y Christie´s se confabularon por primera vez para fijar las comisiones que cobrarían a los vendedores en sus subastas, a mediados de los años 90, lo hicieron, al menos en parte, en respuesta a una situación financiera desesperada. Se debatían en medio de una competencia feroz, desangrándose en promesas de tratos sin comisiones para los vendedores, financiaciones multimillonarias, recepciones de gala, refinados catálogos para halagar vanidades y donaciones a sus entidades de beneficencia favoritas. Ahora, tras la condena de Alfred Taubman, ex presidente del directorio de Sotheby´s, por su papel decisivo en el complot para asfixiar a la competencia por medios ilícitos y llevar millones a las arcas de las dos casas venerables, las perspectivas económicas son aún más pesimistas.

Mirado retrospectivamente, rara vez existió una maquinación tan poco fructífera, finalmente, para sus participantes. El negocio de las subastas de alto nivel con un giro de 4000 millones de dólares anuales, controlado desde hace tres siglos por las dos empresas, está más necesitado de dinero que nunca.

Ambas compañías han tenido que pagar centenares de millones de dólares en arreglos legales, honorarios de abogados y, en el caso de Sotheby´s, multas por colusión. Además, enfrentan una economía tambaleante, con una oferta decreciente de obras de arte multimillonarias en todo el mercado, una competidora advenediza que aguijonea su duopolio con sus bolsillos bien provistos, y sus reputaciones profundamente dañadas, quizá, por el escándalo y las revelaciones desagradables que salieron a luz en los 16 días que duró el juicio a Taubman en el tribunal federal de Manhattan.

La franquicia trofeo

Christie´s es una compañía privada, propiedad de Franois Pinault, el millonario francés que opera en el ramo de bienes suntuarios. En cambio, Sotheby´s se cotiza en la Bolsa y el jueves 6 circularon nuevos rumores sobre ventas. Sin embargo, a juicio de los analistas financieros, las subastadoras no constituyen una inversión deseable en el momento actual. Los altísimos precios logrados a fines de los años ochenta, cuando Dedé Brooks estaba en la cima de su carrera, nunca más volvieron a repetirse. "El problema es la rentabilidad; las casas de remates son una trophy franchise (franquicia trofeo)", opinó James M. Meyer, jefe de inversiones de Tower Bridge Advisers, una inversora de Pensilvania.

Algunos observadores del mundo del arte creen que la memoria es corta y que las magulladuras de Sotheby´s y Christie´s se borrarán pronto, en especial porque siguen siendo las "presas" más grandes para la venta de objetos de arte y mobiliario de alto precio.

Otros observadores son menos optimistas: tras el escándalo, los días felices del mundo deslumbrante de las subastas de arte no volverán.

"Por algún tiempo reinará el escepticismo", vaticinó John C. Coffee Jr., profesor de derecho en la Universidad de Columbia. No obstante, él y otros analistas mencionaron la sofisticación de quienes compran y venden por intermedio de esas casas, y su compromiso esencial con los mecanismos de las subastas, como un lastre que podría ayudar a las empresas a enderezarse y seguir adelante.

"Los remates son aún el mejor modo de establecer el justo valor de mercado", afirma Alexander Forger, abogado de Milbank, Tweed, Hadley & McCloy y uno de los albaceas de la testamentaría de Jacqueline Kennedy Onassis, vendida en Sotheby´s, en 1996, por 13,1 millones de dólares.

Algo más que un bache

Taubman y Dedé Brooks, su protegida y principal acusadora, podrían afrontar hasta 3 años de cárcel, pero, según Forger, el juicio "fue apenas un bache en el camino" para el mercado de las subastas. Los despidos recientes de personal jerárquico han dejado a Sotheby´s y Christie´s con menos de 2000 empleados cada una en todo el mundo. Cada una genera unos 2000 millones de dólares anuales en ventas.

Gran parte de su negocio se basa en relaciones personales con los coleccionistas más ricos del mundo, cultivadas a través del tiempo. Su "capital comercial" es haber establecido una confiabilidad gracias a la cual el cliente se siente cómodo vendiendo una colección de arte multimillonaria por intermedio de determinado curador y subastadora. Durante el juicio a Taubman, los pormenores de negociaciones secretas y otros asuntos pusieron en duda la reputación de probidad de ambas compañías.

No sólo hubo reuniones secretas en el asiento posterior del auto de Brooks, en el Aeropuerto Internacional Kennedy, y en los departamentos que posee Taubman en Londres y Nueva York, donde se trataron numerosas cuestiones de competencia, entre ellas el aumento y fijación de comisiones a los vendedores para que no fueran negociables.

Aun después de que los ejecutivos máximos de ambas compañías cerraron un trato corrupto estrechándose la mano, solían burlarlo para robarse negocios entre sí. Según los testimonios recogidos durante el juicio, otros miembros de ambas empresas también hablaron de fijar honorarios, además de los cuatro conspiradores confesos o acusados: Brooks y Taubman, de Sotheby´s; sir Anthony Tennant, ex presidente del directorio, y Christopher M. Davidge, ejecutivo máximo de Christie´s.

En opinión de algunos observadores, el daño ocasionado por la revelación de pormenores de ciertas ventas podría restañarse, más que nada, porque los clientes de las subastadoras aún tienen pocos lugares alternativos adonde ir. Sin embargo, enfrentan una nueva era de competencia intensa y desenfrenada. Phillips, De Pury & Luxembourg, el más cercano competidor, tiene los bolsillos bien provistos por su compañía controladora, LVMH Louis Vuitton Mo‘t Hennessy.

Con la imagen y la credibilidad dañadas, Sotheby´s será menos atractiva para un comprador potencial de las acciones de Taubman y de las de Ronald Baron, presidente del directorio del Baron Fund y el mayor accionista externo de Sotheby´s. La suerte ya está echada.

(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)

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