Nouvelles a la mexicana

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18 de agosto de 2007  

Evocación de Matthias Stimmberg

Por Alain-Paul Mallard

Interzona/64 páginas/$ 17

Llamadas de Amsterdam

Por Juan Villoro

Interzona/64 páginas/$ 20

Ciertamente, la literatura es una disciplina cuyas reglas son tan complejas y variadas como sus excepciones. Para comprobarlo, bastaría asomarse a Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro y Evocación de Matthias Stimmberg de Allain-Paul Mallard, dos breves y contundentes muestras de narrativa mexicana actual. Cada uno dentro de sus lineamientos estéticos, ambos son libros únicos y ambos están admirablemente escritos.

No obstante, fuera de los datos que consignan que ambos autores son oriundos del Distrito Federal, que Villoro nació en 1956, ha recibido el premio Herralde y es quince años mayor que Mallard, nada haría pensar que se trata de dos escritores contemporáneos. Más allá de la brecha generacional que los separa, las diferencias descansan sobre todo en el modo de pensar la escritura y de abordar los materiales de la ficción.

Llamadas de Ámsterdam es una novela lineal, escrita desde una perspectiva realista que sostiene una rigurosa unidad de espacio-tiempo. Narra la historia de un fracaso amoroso en el contexto de una megalópolis (la ciudad de México) que crece día a día, imprevisible y desorbitadamente, como una inmensa telaraña hecha de corrupción política y ambiental.

En la estela de Carlos Fuentes, Villoro es un novelista comprometido. Toma sus materiales de la agitada realidad social que lo rodea. Sus personajes -que no le temen al patetismo ni al lugar común- se declaran en abierta bancarrota emocional, con una vocación y un destino frustrados. Son a su modo cronistas de la soledad y la deriva urbanas, que han adquirido el hábito de largas y dolorosas despedidas. Algunos, como un periodista que ha padecido un secuestro, se expresan con modismos coloquiales tan pintorescos como: "no mames, tengo la autoestima de un salvadoreño sin papeles" o "estoy que me carga la chingada".

Si en Llamadas de Ámsterdam el motivo de un naufragio amoroso da pie para reflexionar entre líneas sobre la historia un país desgarrado por las contradicciones del progreso, en Evocación de Matthias Stimmberg , por el contrario,toda marca de localismo o documento social se ha evaporado entre las filigranas de una prosa fragmentaria, estilizada y críptica, que recuerda en buena medida los climas enrarecidos de Salvador Elizondo o las puestas en escena de ese happening de la crueldad que son las micronovelas de Mario Bellatin.

Escrito en primera persona, en breves fragmentos que coquetean con un lirismo irónico, el libro de Allain-Paul Mallard (el único que este joven escritor y cineasta mexicano ha publicado hasta la fecha) parece garrapateado en los márgenes amarillentos de una vieja edición de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (la célebre "autobiografía" de Rainer Maria Rilke), no solo porque narra la vida de un atormentado poeta imaginario (Matthias Stimmberg) y transcurre en un ambiente alemán, sino también porque pertenece a un género híbrido, que oscila entre la nouvelle y el cuento, la poesía y la reflexión aforística. Al igual que Juan Jesús, el pintor malogrado que protagoniza el relato de Villoro, Matthias Stimmberg es también un perdedor, aunque mucho más consciente de la comedia social y la impostura literaria que representa su derrota. De ahí que pueda declararse abiertamente como un misántropo y dejar asentados, en una nota apócrifa que cierra el libro, su "indiferencia reptílica ante los dilemas morales de nuestro tiempo" y su "apoliticismo reaccionario".

Leídos en conjunto, estos dos libros brindan la oportunidad de revisar oblicuamente esa encrucijada entre el provincianismo y el cosmopolitismo -entre civilización y barbarie- que siempre surge al hablar de los escritores mexicanos, y de la literatura latinoamericana en general.

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