Otras voces de estos ámbitos

Consultados por La Nación , artistas, críticos, galeristas y directores de museos opinan sobre el texto de Tom Wolfe publicado la semana última en este suplemento, en el que analiza la vida y la obra del escultor norteamericano Frederick Hart.
Consultados por La Nación , artistas, críticos, galeristas y directores de museos opinan sobre el texto de Tom Wolfe publicado la semana última en este suplemento, en el que analiza la vida y la obra del escultor norteamericano Frederick Hart.
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30 de enero de 2000  

  • Ruth Benzacar, galerista

    "Tuve varias sensaciones encontradas al leer el artículo. En primer lugar, me parece que no hay por qué censurar de manera fascista una obra que haya hecho aunque sea un mínimo aporte a la historia del arte. Que yo no muestre cierto tipo de arte en la galería no significa que lo censuro. La discusión sobre destreza o conceptualismo es ridícula: pienso en arte, no en artesanía. Nada me ha parecido mejor pintado que un Bacon o un Velázquez. Pero ése no es el caso de Hart, es un anacrónico. Creo que Wolfe confunde una buena factura con obra de arte."
  • Rafael Squirru, crítico

    "Lamento haber vuelto de los Estados Unidos, donde viví en los años sesenta, sin haber visto una obra de Hart. No se me hubiera pasado por alto. Estoy de acuerdo con Wolfe en que la reticencia de la crítica tiene mucho que ver con una actitud de servilismo a la moda, y que ha impedido a un artista de esa magnitud el acceso a una crítica que sin duda merecía. Cuando yo vivía en los Estados Unidos, el circuito de la crítica no era tan homogéneo como ahora. Por entonces escribí un artículo sobre Hopper, a quien nadie prestaba atención. Ahora que es respetado, mi artículo se cita continuamente. A mi entender, un movimiento no invalida a otro. Por eso no estoy de acuerdo cuando Wolfe se pregunta si Picasso no será un académico del siglo XXI. Picasso no entra en la categoría de los artistas que pasan. Tampoco creo que la destreza sea el único valor en el arte. Si no hay además inspiración, sentimiento, nos quedamos simplemente en el aspecto académico.
  • "De todos modos, no es una cuestión que pueda contestarse en términos absolutos. El hombre de genio puede darse el lujo de hacer arte conceptual, mientras otros pueden sostener una producción de ese tipo sólo de palabra. Cuando Picasso transforma un manubrio en toro, crea una obra irrepetible. Pero no cualquiera puede hacerlo. Los resultados no mienten.Una buena crítica y un ojo entrenado sirven para distinguir la paja del trigo."

  • Jorge López Anaya, crítico

    "Tom Wolfe, periodista brillante, autor de reportajes inolvidables y novelas exitosas como La hoguera de las vanidades , escribió algunas de las páginas más anacrónicas y reaccionarias sobre el arte contemporáneo que se hayan publicado en los últimos años. No es extraño que ahora aparezca como abanderado de la causa de Frederick Hart, un exponente notable del kitsch comercial.
  • "Su escultura, esto es lo que admira Wolfe, es una imitación banalizada del peor arte pompier sentimental de fines del siglo XIX. El Monumento a los veteranos de Vietnam es un pastiche rodiniano; la Cruz del Milenio , realizada en acrílico translúcido, recuerda la cursilería de los souvenirs turísticos. Reflejos , una escultura de 40 centímetros de altura, realizada en acrílico imitación cristal, es un buen ejemplo del peor kitsch. En ella, una cabeza de mujer joven, lánguida, de larga cabellera, aparece apenas tallada en el cristal. Algunas partes del material son opacas, otras transparentes o brillantes, y reflejan parte de la cabeza. De esta obra se hicieron mil ejemplares, que se pueden adquirir en 15.000 dólares en la Frederick Hart Gallery de Nueva York.

    "Hart y su panegirista confirman la actualidad de un ensayo que Clement Greenberg escribió en 1939. Allí decía, poco más o menos, que todo arte no vanguardista es kitsch."

  • Ignacio Gutiérrez Zaldívar, galerista

    "Lo que plantea Wolfe es algo que se viene repitiendo inexorablemente desde hace ya demasiado tiempo. Hay quienes dan por sentado que el arte realista es sinónimo de ´aburguesamiento´ y conservadurismo estético, y se olvidan de que lo que hay que apreciar es la calidad, cualquiera sea el estilo en el que la misma se manifiesta.
  • "El caso de Hart lo soportó hace ya ciento cincuenta años Gustave Courbet, y en este siglo en la Argentina lo han soportado Quinquela Martín, Quirós, Soldi y Molina Campos, entre otros. Aun hoy en día vemos que la obra de los tres artistas más reconocidos de la actualidad -Carlos Alonso, Guillermo Roux y Juan Lascano- son ignorados por cierta crítica cínica. Igual no hay que lamentarse, ya que la fama es de este mundo, pero la gloria del otro, d el que importa."

  • Guillermo Roux, artista

    "El nuevo siglo encuentra al hombre cansado de injusticias, de engaño, de fealdad. Vaciada su vida de trascendencia, convertido él mismo en zapping prescindible, no acierta a entender el porqué de la existencia. Sin sentido religioso, se entrega a fetichismos personales, pequeños y mezquinos rituales cotidianos. No se ama más a sí mismo porque ha dejado de percibir el sentido sublime, alegre, glorioso de la vida.
  • "Hiperculturizado, alienado de información, ha perdido la emoción directa. Y el arte, que antes podía sublimar, buscando respuestas al misterio de la vida y de la muerte, se le ha escurrido de las manos. Y esto ocurre en una sociedad en que la técnica y la ciencia han hecho y hacen avances formidables. Insondable contradicción.

    "Wolfe tienen razón. Dice simplemente que el rey está desnudo y es así como está. Unas semanas atrás, en una nota de la revista Arte al Día, el editorialista, dando prueba de honestidad intelectual, dice lo mismo refiriéndose al premio Turner de Inglaterra. No son los únicos que dicen lo que realmente piensan, ni en el país ni en el extranjero. Aquí y allá, en publicaciones y en libros que recibo, se perciben saludables síntomas de verdad. Algo se termina porque el hombre está cansado.

    "De acuerdo con Wolfe, el nuevo siglo trae una necesidad imperiosa de cambio, y como siempre ha ocurrido en la historia, los nuevos tiempos serán de signo opuesto al que hasta ahora nos ha tocado transitar. El ser humano se encontrará de nuevo con el ser humano, y todo esto ha de ocurrir porque, a pesar de sus trágicos errores, el hombre lleva en sí un misterioso anhelo de inmortalidad."

  • Marion Helft, coleccionista

    "El hecho de que un artista seapopular, pero ignorado por los medios, la crítica y el mundo del arte es un tema que se discute desde comienzos del siglo XIX, cuando empezó la separación entre el gusto popular y el arte ´erudito´. Hay distintos tipos de espectadores, con culturas y gustos diferentes. Y hay distintos tipos de artistas: los creadores y los continuadores. La crítica se ocupa, o debería ocuparse, de los artistas que aportan algo nuevo, que hablan con el idioma de su propio tiempo y dialogan con su problemática. El ejemplo de los impresionistas y de los pompiers como Bouguereau demuestra que los primeros fueron los innovadores, y que si Bouguereau interesa es sólo por su técnica impecable, pero de imágenes pomposas y poco auténticas. Si se cotiza en el mercado, aunque mucho menos que los impresionistas, es porque representa el gusto de la nueva burguesía acaudalada de fines del siglo XIX en Francia. A los jurados que eligen obras como las de Hart para espacios públicos o iglesias les interesa que el mensaje llegue al gran público y está menos preocupados en el valor artístico."
  • Jorge Glusberg, director del Museo Nacional de Bellas Artes

    "El relativismo cultural, en las últimas décadas, reaccionó contra el etnocentrismo del legado occidental. Hoy caben todas las tendencias artísticas, políticas y culturales. El espectro de la sociedad de masas en que todos desean lo mismo, leen lo mismo y hacen lo mismo fue un breve interludio en las naciones posindustriales de Europa y los Estados Unidos. Lo que vino después no ha sido la estandarización ni la unificación del consumo, sino la enorme pluralización de gustos, prácticas y necesidades. Pero esto no implica necesariamente suscribir que ´todo vale´. Los ready mades duchampianos no hacen sino significar activamente el proceso constante de disolución del oficio académico, y de la tecnocracia que aparece con los nuevos medios de producción. Las vanguardias de los primeros años del siglo han ayudado a descalificar la realidad neomanierista. El realismo y el cuasi trompe l´oeil del hiperrealismo navegan entre el academicismo y el kitsch.
  • "Comparto un concepto de arte que trasciende la noción restringida, que lo concibe sólo como un oficio, es decir, dominio de la técnica. Por eso respeto los nombres de Carl André, Anthony Caro, Dan Flavin o Richard Serra, a quienes Tom Wolfe menciona irónicamente como los ´grandes escultores´ para ´los figurones del arte.´

    "Me pregunto por qué todos conocemos a Wolfe y no a Hart. Esta es la clave por la que tal vez el verdadero ´figurón´ sea Wolfe, que se inventa primero a sí mismo y luego a ´sus caballos manieristas´. ¿No será que quiere parecerse a los gurúes de la teoría y la crítica como Clement Greenberg, Arthur Danto o Donald Kuspitt?"

  • Luis Grossman, arquitecto

    "Sobre la base de la vida y la obra de Hart, Wolfe elabora una vez más su tejido de sátiras dirigidas al arte y la crítica de este siglo. Sólo que, lamentablemente, se advierte el paso del cuarto de siglo que transcurrió desde la por entonces fresca aparición de La palabra pintada y su corrosiva visión de las artes plásticas de ese tiempo.
  • "Hay dos expresiones que aparecen reiteradamente en este artículo grandilocuente y verborrágico: destreza, como la cualidad que Wolfe más admira en Hart, y ´los figurones del arte´, al aludir a los críticos neoyorquinos. En los dos casos, el enfoque es discutible y ambiguo. Más aún, confuso.

    "¿Dónde está escrito, señor Wolfe, que la destreza es una virtud esencial para calificar la obra de un artista? Todos recordarán las dificultades que sobrellevó Cézanne en su tarea de pintor, precisamente por carecer de la destreza que lucían los pintores que trabajaban todas las tardes en las orillas del Sena, y que difícilmente se transformarán en artistas de verdad."

  • Julio Sánchez, docente universitario

    "Creo que en el caso de Hart se miran dos cosas distintas en un mismo lugar. Hart era feliz con su carrera de escultor tradicional hasta que quiso llamar la atención del ´mundo del arte´. Quería que su destreza fuera reconocida justamente por quienes valoran el concepto. Se equivocó de circuito. Nunca hubieran podido apreciarlo como él quería. Por supuesto, la relación se puede establecer de manera inversa; si un minimalista hubiera querido ser aceptado por la crítica académica, habría fracasado. Hay, hubo y habrá un circuito académico y conservador, aceptado y promovido por críticos y una gran mayoría de público, y otro circuito más innovador alentado por otros críticos y un público minoritario. En general, a la gente le cuesta diferenciarlos."
  • Adriana Rosenberg, directora de la Fundación Proa

    "Wolfe comete el mismo error que denuncia: degrada todo el aparato crítico del arte contemporáneo para defender a un indefendible. Me pregunto por qué el periodista está tan preocupado por el reconocimiento de Hart entre los críticos, si Hart no hace arte de riesgo, es comercial. Sus propias convicciones lo llevaron a hacer ese tipo de escultura, con la que se hizo rico y popular".
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