Para el MoMA llegó la hora del cambio

El célebre museo neoyorquino, creado para albergar las colecciones de arte moderno a comienzos del siglo XX, se prepara para la mayor transformación de su historia, con una inversión de US$ 600 millones y un proyecto de Taniguchi.
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22 de octubre de 2000  

Manhattan.- Estos últimos meses fueron un período crucial para el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La institución enfrentó la huelga más fuerte de su historia. Por más de 120 días, 250 empleados estuvieron de brazos cruzados hasta llegar a un acuerdo provisorio, a fines de septiembre, que dio paso a un proceso de transformación ambicioso que permitirá inaugurar un nuevo edificio en el 2005.

La demolición del Hotel Dorset, ubicado en un lote aledaño al MoMA, marcha a paso acelerado para dejar lugar a la ampliación. Mientras tanto, la empresa constructora inició el desmantelamiento del celebre jardín diseñado por Phillip Johnson, que ha sido escenario de recordadas galas y conferencias en el transcurso del siglo que termina. Está previsto que en el primer tramo de las obras las galerías del museo sigan funcionando en su ubicación tradicional de la calle 53, con una programación soprendentemente alemana que comenzará en el otoño del 2001 con una retrospectiva del fotógrafo Andres Gursky, otra del pintor Gerhard Richter y una exposición de las obras de Mies van del Rohe.

A partir de 2002, y hasta que el nuevo edificio proyectado por el japonés Taniguchi esté finalizado, el MoMA prepara su mudanza temporaria a un enorme espacio en Queens, Long Island, en donde abrirá con una megaexposición de Picasso y Matisse. Sin duda, la elección de esta muestra, marketinera como pocas, con dos de los más grandes artistas del siglo, es parte de una estrategia para que los visitantes habituales del museo se movilicen al edificio temporario de Long Island.

El proyecto de remodelación le costará al MoMA 650 millones de dólares, de los cuales ya se han recaudado 465, incluyendo -hecho absolutamente inédito- fondos provenientes del Departamento de Asuntos Culturales de la Ciudad de Nueva York. Si bien el proceso de demoliciones ya comenzó, el proyecto de Taniguchi se levantará una vez que la ciudad apruebe los códigos de edificación necesarios para la expansión del Museo. Pero los cambios del MoMA no ocurren solamente en el plano sindical y arquitectónico. El ciclo de exposiciones MoMA2000 , que el Museo concibió para celebrar el cambio de milenio, rompió por primera vez con la narrativa lineal de la historia del arte, que el museo había propuesto tradicionalmente en sus galerías. Tanto ModernStarts como Making Choices , las dos primeras exhibiciones del ciclo, inauguraron un modo más flexible de exhibir una de las colecciones clave del arte moderno. En ambas muestras se manejaron concepciones curatoriales que quebraron la monolítica cronología al mezclar obras de la colección de acuerdo con temas y enfoques que atraviesan la historia del arte moderno diagonalmente, desde perspectivas temáticas más arbitrarias, pero también más libres.

Finales Abiertos

Open Ends (Finales Abiertos) es el título de la tercera y última exposición del ciclo MoMA2000, destinada a mostrar obras de la colección de MoMA realizadas entre 1960 y el presente; la parte de la colección del Museo menos conocida por el público.

La primera parte de Finales Abiertos , recien inaugurada, ocupa todo el segundo piso del museo con cinco exposiciones temáticas y tres obras monumentales expuestas en los halls de acceso a las galerías: la impactante escultura Broken Obelisk , de Barnett Newman; un mural de James Rosenquist típicamente pop y un enorme barco de madera, atravesado por numerosas flechas, del artista chino Cai Guo-Qiang.

Además, el museo encomendó a dos artistas jóvenes la realización de obras para el hall de entrada. El brasileño Ernesto Neto instaló una de sus gigantes mallas de lycra colgantes, y la artista Teresita Fernández cubrió los ventanales que dan al jardín con una lámina translúcida y un diseño geométrico de óvalos.

La serie de cinco exposiciones temáticas que fueron inauguradas hasta el momento, continúan con la premisa de desestructuración de los modos tradicionales de exhibir la colección.

Los distintos núcleos articulan de un modo novedoso obras de distintas disciplinas: pinturas con dibujos arquitectónicos, instalaciones con piezas de diseño industrial, fotografías con esculturas, etc.

Sin embargo, los criterios temáticos de las exposiciones, en algunos casos, se vuelven banales. Un ejemplo es Materia , en la que se yuxtaponen obras de arte contemporáneo con piezas de diseño, realizadas con materiales similares. Allí se exhiben en una misma sección distintas piezas realizadas en fieltro: un traje de Joseph Beuys, una obra abstracta de Robert Morris y una silla del diseñador italiano Gaetano Pesce. En otra sección de Materia , dialogon distintas piezas basadas en lamparitas eléctricas: por ejemplo, una lámpara que es un ramillete de pequeñas lamparitas junto a la famosa hilera de lamparitas del artista Félix Gonzalez-Torres. La estrategia curatorial apunta a mostrar distintos modos de trabajar los materiales, pero acaba debilitando el significado de cada obra, hasta transformarla en puro material.

Este tipo de problemas deriva de la opresión que las divisiones temáticas ejercen sobre la incomparable colección de MoMA. Aunque nunca de un modo tan dramático como en Materia , el problema está presente en las demás exposiciones temáticas. Por ejemplo, en Pop y despuéss , las relaciones entre obras históricas y contemporáneas se articula según criterios formales simples: se presenta la famosa Bandera americana de Jasper Johns junto a la bandera realizada por el artista Gary Simmons, con los colores de la herencia africana. Todo esto sin explicación alguna, que pueda ayudar a los visitantes a comprender las obras en su significado y contexto particular.

Esta carencia es un indicio cierto de un tiempo de cambio, que será altamente costoso para todos. El nuevo edificio y la mudanza son sólo la parte visible de un proyecto que obligará replantear la mirada y el criterio curatorial que tradicionalmente imperaron en el siglo XX.

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