Paradojas de un género

EL ENSAYO, ENTRE EL PARAISO Y EL INFIERNO Por Liliana Weinberg-(Fondo de Cultura Económica)-115 páginas-($ 9)
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26 de junio de 2002  

¿Qué es el ensayo? ¿Cómo aproximarse a esta modalidad discursiva que algunos han calificado como el "género híbrido" por excelencia, o incluso, el "antigénero"? Liliana Weinberg desarticula aquí dicotomías rígidas que se muestran ineficaces para circunscribir tan complejo fenómeno y muestra de qué manera éste plantea una rica y constante interacción dialéctica entre aparentes opuestos.

Práctica subjetiva por excelencia, que pone en juego los propios valores, la historia personal y todos los contextos sociales y culturales en que autor y texto se insertan, ninguna forma de pensamiento se halla más distante del solipsismo que el ensayo. Lejos de encerrarse en un "yo" impermeable, no concibe ese "yo" sin la interpelación al "nosotros": a la comunidad de la que el ensayista forma parte y a la que aspira a representar. Acontecimiento y sentido, espacio privado y espacio público, singularidad y universalidad, razonamiento y emoción, expresividad y conocimiento, oralidad y escritura, memoria y proyección de futuro se impregnan con mutua interdependencia en este ejercicio de la palabra que "pone en valor" el mundo, que lo enjuicia desde el compromiso responsable de la opinión firmada, que interpreta lo real situado (desde una historia, una cultura, un género sexual, una clase social, un perfil étnico), que revisa incesantemente los pactos de inteligibilidad y de lectura, que juega con las representaciones y los símbolos de la tradición en un ejercicio a la vez crítico y recreativo, tendido hacia la totalidad semántica, hacia la "restitución del sentido fracturado".

Sin duda, las fronteras del ensayo son lábiles: la extraordinaria flexibilidad verbal y conceptual de esta "forma informe", nudo de paradojas, permite que los ensayistas cumplan su cometido esencial: la interpretación responsable, desdelas más diversas tribunas y marcos escriturales (el periódico, la carta, el debate, el discurso, el testimonio, y también otros géneros literarios prestigiosos, como la novela). También le permite apelar, para ello, a todos los recursos del lenguaje y el pensamiento.

Liliana Weinberg (1956) investigadora argentina radicada en México, no desdeña en su propio "metaensayo" (o ensayo sobre el ensayo) ninguno de estos recursos y, coherente con sus análisis, se reconoce en una tradición: la hispanoamericana, la del "pueblo del Quijote" (matriz fundacional), a la vez que la rastrea en exponentes de diversas generaciones y cosmovisiones. Entre otros, Borges, Sabato, Martínez Estrada, Beatriz Sarlo, García Canclini, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Tomás Segovia, Arciniegas, así como novelistas (Cortázar, Arguedas, Poniatowska) y poetas son oportunamente citados en tanto asumen la postura iluminadora y cuestionadora de los ensayistas de "nuestra América " (ensayo en sí misma como dijo Arciniegas), que tienen un "trabajo extra": emerger de la relación colonial y definir el lugar en el mundo, el aporte original, sintético y sincrético, de la "inteligencia americana" (Reyes dixit ).

Escritas con felicidad genuinamente ensayística, esto es, con inteligente tersura y precisión expresiva, las páginas de Liliana Weinberg evaden el infierno de la incomprensión para alcanzar el paraíso de la legítima representatividad comunitaria que nos involucra a nosotros, sus lectores. Este trabajo, acompañado por una amplia bibliografía sobre el tema, obtuvo el Premio Anual de Ensayo Literario Hispanoamericano Lya Kostakowsky.

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