Paul Krugman: "Un colapso sería mejor a prolongar la agonía"

El economista evalúa la crisis argentina
(0)
10 de diciembre de 2001  

“La Argentina puede comprar tiempo, pero ¿qué podrá hacer con ese tiempo?” Economista estrella, nombrado el más creativo de su generación por la revista especializada The Economist, Paul Krugman definió así la situación del país. “El Gran Crítico”, como se lo conoce por sus agudos análisis, reflexionó sobre la crisis para LN/UTDT y sostuvo que la Convertibilidad ha llegado a su fin.

-¿ Cómo ve usted la situación económica de la Argentina?

-Para tener una perspectiva sobre la situación argentina debemos recordar para qué estaba la Convertibilidad. Estaba ahí para proveer estabilidad. Mire a la Argentina hoy: es todo menos estable, con un incipiente default asomando. Es una cruel ironía que los controles de capital, los límites en los retiros bancarios y la regulación de préstamos están siendo impuestos en el nombre de la Convertibilidad.

-Hay intentos por mantenerla...

-Domigo Cavallo es un hombre con grandes talentos. Sin embargo, ha perdido de vista el hecho de que la convertibilidad es un medio para un fin y no un fin en sí mismo. Durante el último año dudé en insistir con esto para no ser acusado de propulsar una especulación respecto de la moneda. Vistas las últimas medidas, un colapso sería mejor a prolongar la agonía.

-¿Por qué no puede sobrevivir la convertibilidad?

-Es claro que la Argentina sufre de la sobrevaloración del peso. La economía está tratando de llevar a cabo una devaluación a través de una deflación y ese es un proceso muy costoso.

-Se espera una dolarización...

-La dolarización no es un remedio; terminaría con la especulación contra la moneda pero no haría nada por el problema económico que subyace. La única forma de terminar con el sufrimiento de la economía es a través de alguna forma de devaluación nominal.

-¿Cuál sería la alternativa?

-La respuesta natural es dejar que la moneda flote. La fijación del tipo de cambio tuvo sentido como una forma de proveer claridad y credibilidad. Como la credibilidad se perderá de todas maneras por una devaluación, ¿por qué condenar al país a un régimen cambiario inapropiado? La ubicación geográfica de Argentina y la composición de sus exportaciones sugieren que se debería emular el modelo agro-exportador de otros países del hemisferio sur, como Australia, y dejar flotante el tipo de cambio.

-¿No es peligroso devaluar?

-Uno de los riesgos es que la hiperinflación vuelva a aparecer. De todas formas, esta no es una preocupación verosímil. Argentina sufre una depresión económica en la que los precios difícilmente puedan ir más allá. Hace más de una década que pasó la hiperinflación. Otros mercados emergentes, como Brasil, han devaluado a pesar de un pasado hiperinflacionario.

-¿Y la deuda privada?

-En ese contexto, la devaluación ocasionaría problemas financieros. De todas maneras, no hay otra solución, porque la deflación incrementa el valor de la deuda tanto como la devaluación. Es probable que la Argentina tenga que hacer algo para mitigar los efectos de la devaluación de la deuda interna.

- Entonces, las nuevas medidas...

-Hay que aceptar que el régimen de convertibilidad ya no es defendible. No dudo que las medidas drásticas puedan extender la vida de este régimen. Pero como los inversores ahora argumentan, Argentina puede comprar tiempo, pero ¿qué hará con ese tiempo?. Es hora de ponerle punto final a un experimento fallido.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.