Pellegrini: sigue la toma, pero con clases

Estudiantes y docentes decidieron anoche volver a impedir la entrada en el edificio del rector designado, Juan Carlos Viegas
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30 de mayo de 2007  

Aunque en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini es probable que hoy se vuelvan a dictar clases, la situación dista de estar normalizada y la tensión está lejos de atenuarse.

Ayer por la noche, tras un día de asambleas en la escuela tomada, los estudiantes y profesores agupados en la Asociación Gremial Docente (AGD) comunicaron su decisión de volver a impedir hoy la entrada del rector designado, Juan Carlos Viegas -como hicieron los últimos dos días-, pero retomar el dictado de clases.

Las posiciones parecen irreductibles. De un lado, estudiantes y docentes reclaman entablar un diálogo en el Rectorado de la UBA. Cuestionan el modo en que fue elegido Viegas, afirman que en ese proceso fueron ignorados, y piden autonomía para poder elegir sus propias autoridades, la titularización de los docentes y un status para el colegio similar al de una facultad. Viegas se manifiesta dispuesto al diálogo, pero quiere resolver el conflicto dentro de la escuela.

Anoche, en un comunicado, la Asociación de Ex Alumnos del colegio dijo que la designación de Viegas es legítima y consideró que "su perfil y sus ideas no deberían ser un impedimento para que asuma inmediatamente la rectoría del colegio". La entidad, que preside Patricia Schapiro, estimó imprescindible que "cesen las acciones que impiden la continuidad del ciclo lectivo y el diálogo racional de la comunidad educativa.

En tanto, según pudo saber LA NACION, en el Rectorado de la UBA -que hasta ahora eligió mantenerse al margen del conflicto- estarían pensando en aplicar sanciones a los docentes y no docentes si continúa la toma del edificio sin clases, por ejemplo descontando los días no trabajados. "Esto no es una huelga, sino una medida de acción directa, así que el Rectorado puede sancionarlos", comentaron allí. Por su parte, Viegas, que ayer se reunió con el rector Rubén Hallú, llamó "a la reflexión a todos los sectores" y afirmó que los días sin clases serán recuperados. "Se está agotando el tiempo. Estamos dispuestos al diálogo, pero debe hacerse dentro de la escuela", dijo Viegas a LA NACION. "Luego iremos al Rectorado con alguna propuesta de cambio, pero primero debe haber una instancia en el colegio", afirmó.

Ayer, Viegas intentó nuevamente de manera infructuosa ingresar en el edificio, que permanecía tomado desde el lunes por la mañana. Tenía previsto reunirse con el rector saliente, Abraham Gak, pero no pudo concretarlo. "Me extraña que el rector saliente entre y salga del colegio y yo no pueda entrar", comentó. No es un secreto para nadie que Gak se está yendo en contra de su voluntad. Se presentó como candidato para ser nuevamente rector, pero no fue elegido.

Diferencas políticas

En tanto, el conflicto puso en evidencia diferencias políticas entre los docentes. De un lado, la Ctera ratificó ayer que no comparte el método de la toma "pero sí el reclamo", repitió que promueve volver a dictar clases y convocó a un diálogo en el que reclama, en línea con lo que piden los otros docentes y los estudiantes, la titularización de los profesores, que el consejo asesor de la escuela tenga facultades resolutivas y que los colegios de la UBA adquieran "status de facultad".

Mientras tanto, la AGD tiene una posición más dura. "Nuestra propuesta es que siga el cerco para que Viegas no pueda entrar, hasta que no haya un gesto de diálogo más serio. Pero queremos dar clases con normalidad, que la escuela funcione de manera autogestionada", dijo Julio Bulacio, dirigente de la AGD.

Al mismo tiempo, un nuevo actor, cada vez más numeroso y movilizado, gana visibilidad en el conflicto, y asombra a los propios docentes y estudiantes. Son los padres, que ayer por la noche realizaron una asamblea en el colegio que debió trasladarse al patio del edificio, para poder albergar a los más de 700 asistentes.

"Nuestra intención es ser mediadores y veedores en una negociación. Queremos sentar a todos en una mesa y ser intermediarios de ese diálogo", dijo Marcelo Rojkes.

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