Polémica por un culto popular

Los fieles y la Iglesia local, enfrentados por una devoción
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28 de septiembre de 2005  

MENDOZA.- La discrepancia entre el Arzobispado de Mendoza y los promotores de la advocación de María Rosa Mística en un barrio de Las Heras se ahondó ayer, cuando los fieles desobedecieron nuevamente las recomendaciones de no difundir los mensajes que dicen recibir de la Virgen, cuya autenticidad las autoridades eclesiásticas no reconocen.

Hace dos días, el arzobispo, monseñor José María Arancibia, comunicó oficialmente el retiro de la misión de laicos y sacerdotes que intentaron hacer cumplir una serie de orientaciones pastorales en el lugar. Según Arancibia, las recomendaciones nunca fueron escuchadas por los responsables del sitio de oración que funciona en la casa particular de Manuel Yanzón, un hombre de 55 años que dice ver apariciones y recibir mensajes de María Rosa Mística desde 1998.

Los devotos de esta advocación, que se reúnen los 27 de cada mes en la casa de Yanzón, aseguran ser testigos de fenómenos sobrenaturales como la aparición de figuras contra la luz del sol.

"Permanece vigente el juicio acerca de la no autenticidad de los presuntos hechos sobrenaturales, reforzado ahora por esta lamentable falta de espíritu eclesial", dijo Arancibia.

Si bien el arzobispo pidió "prudencia y cautela" a los fieles, ayer concurrieron numerosas personas. Sin embargo, en los últimos tres meses la cantidad de asistentes disminuyó, en coincidencia con las objeciones que hizo la Iglesia de Mendoza sobre la autenticidad de los mensajes que propaga Yanzón.

Diferencias

"La relación entre los fieles y la Virgen está intacta", aseguró ayer a LA NACION Adriana Mecchia, una de las promotoras del sitio de culto, quien precisó que "el punto neurálgico es que ellos no creen en el mensaje de la Virgen y nosotros sí". El Arzobispado sostiene que no hay constancia de la autenticidad de las manifestaciones presuntamente sobrenaturales.

El vocero del Arzobispado de Mendoza, Sergio Villanueva, dijo ayer que "ni Yanzón ni sus colaboradores reconocieron la autoridad del obispo y no vemos disposición para acatar las sugerencias". Agregó que "se intentó retomar el diálogo con él, pero no respondió".

La mayoría de los fieles consultados por LA NACION se inclinó por pedir el reconocimiento oficial del culto. "La Iglesia debe ser más flexible. Si ve que esto no es un negocio debería apoyarnos. No sé qué espera para autorizar que den misa en este lugar", señaló Gladys Herrera, vecina de Las Heras. Eduardo Moreno dijo: "Cada vez que vengo siento una gran paz espiritual". Y Carlina Paredes, que todos los meses viaja desde San Juan, considera que "lo más valioso es la conversión que consigue la Virgen en los hombres".

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