Proponen en la UBA un ingreso más estricto

Sólo la mitad de los 76.000 alumnos lo completa en un año
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18 de mayo de 2003  

A 18 años de la creación del Ciclo Básico Común (CBC), la Universidad de Buenos Aires (UBA) está pensando en reformar el primer año de estudios que anualmente permite ingresar a más de 76.000 estudiantes.

Una de las principales líneas de cambio sería aumentar las exigencias a los estudiantes. Actualmente, el CBC se puede cursar hasta en tres años, aunque está diseñado para ser completado en uno, lo que sólo cumple el 50% de los estudiantes. La idea es hacer más estrictas las condiciones de regularidad, en consonancia con el criterio que el rector, Guillermo Jaim Etcheverry, quiere aplicar en todas las facultades de la UBA.

"Defendemos el ingreso irrestricto, sin cupo y sin arancel, pero debe estar acompañado por un comportamiento responsable", dijo a LA NACION Eduardo Laplagne, el nuevo director del CBC desde hace cinco días.

La otra propuesta de Laplagne es privilegiar el dictado de materias básicas, como matemática y lengua, que compensen las dificultades que los jóvenes arrastran desde el secundario. Consciente de las turbulencias que los cambios generan en la UBA, el primer acto de Laplagne como director fue enviar a los docentes un mensaje para "asegurarles la continuidad" del CBC y de su trabajo.

Matemático de formación y profesor titular, Laplagne -que hasta la semana última se desempeñaba como secretario académico del CBC- se apura a aclarar que cualquier modificación será "consensuada y en diálogo con las facultades" y rechaza toda sospecha de instalación de cupos o restricciones.

Laplagne sucedió en el cargo a Alberto Fernández, que lo ocupó durante los últimos quince años. Ahora, deberá conducir una "megaunidad académica", con más de 76.000 estudiantes y 2783 docentes dispersos en 11 sedes, en la ciudad de Buenos Aires, Avellaneda, San Isidro, Merlo, Saladillo, Junín y Escobar. Y deberá hacer equilibrio entre un número de estudiantes que no deja de crecer año tras año y un presupuesto que se mantiene sin modificaciones.

Para el nuevo director, las dificultades que los alumnos traen de la escuela media multiplican las demandas al CBC y lo vuelven más necesario, ya que, además de funcionar como año de adquisición de conocimientos, es un tiempo de tránsito para aprender una "cultura universitaria" y hábitos de estudio.

-¿Comparte la idea del rector Jaim Etcheverry de que el CBC debe ser "más básico y más común"?

-Creo que debería haber algunas materias más comunes y más básicas, como lengua y matemáticas, pero combinadas con especificidades que las facultades requieren. Los alumnos que llegan del secundario tienen enormes dificultades para aprobar matemáticas con algún nivel razonable de exigencia, así como en el manejo de la lengua, la comprensión de lo que leen y la argumentación. Además, tienen grandes deficiencias de actitud: no están acostumbrados al estudio autónomo e independiente.

-¿El CBC está trabajando en algún proyecto de reforma?

-Hay muchas ideas que se han discutido, pero no tienen forma de proyecto todavía. En los últimos meses, hemos estado intercambiando opiniones con las facultades para ir analizando con ellos las reformas posibles.

-¿Qué le piden las facultades al Ciclo Básico Común?

-En general no demandan materias específicas, sino modificaciones que permitan transitar el CBC de otras maneras. Muchas ya han entendido la necesidad de que algunas materias se dicten en un nivel más básico. En los últimos años, por sus propias necesidades de acortar y reformar planes de estudios, muchas facultades fueron derivando contenidos en materias del CBC, que se hicieron más complejas. Hay que tener cuidado y combinar la búsqueda de materias más básicas, consensuadas con las necesidades que las facultades quieren que se satisfagan en el CBC. No podemos olvidar lo que es hoy el CBC.

-¿Qué es?

-Es el primer año de los estudios universitarios, no un curso de ingreso. Es una instancia donde los estudiantes conviven durante un año con alumnos y docentes de distintas carreras y facultades, van definiendo mejor la elección de carrera, comprendiendo lo que es la universidad y adaptándose a lo que se espera de un alumno universitario.

-Hay quienes dicen que en realidad es un "año filtro", que representa una pérdida de tiempo.

-Se había instalado esa crítica, pero ya no la escuchamos con la misma intensidad ni frecuencia. Por el contrario, el CBC tiene hoy una función fundamental: mantiene en su estructura y significado la idea de facilitar el acceso a la universidad a chicos que de otra manera no lo podrían hacer. Trata de mantener viva la idea democratizadora de la educación, el libre acceso a las aulas de la universidad.

-¿La masividad en el número de alumnos es un problema?

-La masividad implica dos problemas diferentes. Uno es el número de alumnos que quieren ingresar y otro es la cantidad de alumnos que demoran en terminar el CBC. En este momento estamos revisando las condiciones de regularidad, que permiten que el alumno complete el ciclo hasta en tres años, cuando está pensado para ser completado en uno. Muchos alumnos dejan de cursar, vuelven, se anotan en materias que no piensan seguir, y eso genera dificultades en la organización de los cursos. Queremos que la universidad se mantenga abierta, defendemos el ingreso irrestricto, sin cupo y sin arancel, pero esto debe estar acompañado por un comportamiento responsable por parte de los alumnos.

-¿Tienen problemas presupuestarios?

-Sí, y los estamos discutiendo con las autoridades. La UBA mantiene una distribución del presupuesto estable en el tiempo. A pesar de que en el CBC aumenta todos los años el número de alumnos, lo que demanda más cursos y más docentes, nosotros nos manejamos con las mismas partidas presupuestarias.

-¿Cree que debería cambiar el status del CBC y ser entendido como una facultad?

-Hemos presentado proyectos de institucionalización en el tiempo. En 1992 se aprobó en el Consejo Superior la creación del Colegio Universitario de Estudios Básicos, pero nunca se trató ni se aprobó la reglamentación para que funcionara. En 2001 presentamos un proyecto propio, la Escuela Universitaria de Estudios Básicos, pero tampoco se trató.

-¿Cuales serían las ventajas de ser una escuela?

-Hoy, al no estar institucionalizado, el CBC no tiene una conducción colegiada como las facultades, no hay una instancia en la cual los docentes puedan participar en la elección de autoridades, y al director lo designa el Consejo Superior. Desde el año pasado, el director participa del Consejo Superior, pero no tiene voto. La institucionalización modificaría la relación con las demás unidades académicas y nos daría un marco institucional para dictar el CBC y realizar nuestras actividades de investigación y extensión. Pero fundamentalmente nos permitiría participar de una manera distinta en la discusión del presupuesto.

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