Recuperan horas de clase perdidas en barrios necesitados

La medida beneficia a casi 4000 alumnos
(0)
21 de octubre de 2000  

El gobierno porteño dará el primer paso para extender el horario escolar en los establecimientos de jornada simple de la ciudad de Buenos Aires. Y comenzará por los alumnos de menores recursos.

Tras un relevamiento, la Secretaría de Educación porteña -que desde agosto último conduce el sociólogo Daniel Filmus- detectó que casi 3890 alumnos que asisten a colegios de jornada simple, en barrios humildes, no llegan a tener las cuatro horas de clase reglamentarias. La razón: los chicos usan parte del turno para comer.

A eso se sumarán otras propuestas para dictar más contenidos y más horas de clase en otras escuelas.

En la Capital, hay 18 colegios de jornada simple, en los que dan de comer a los estudiantes. En ocho de ellos -situados en Villa Soldati y Villa Lugano- las instalaciones son insuficientes y los chicos hasta tienen que usar sus pupitres para almorzar o desayunar.

"Estamos lanzando un programa para que el 1º de marzo no exista ninguna escuela en estas condiciones -adelantó ayer Filmus a La Nación -. Porque si cuatro horas de clase son pocas, con tres no alcanza para dar ni los temas básicos", indicó.

Y agregó: "En cada una de estas escuelas nos sentamos con los directores y profesores para buscar soluciones a los problemas particulares. Realmente, este plan es importantísimo porque son las escuelas que más lo necesitan".

Filmus explicó que la situación de estos colegios se arrastra desde la década del 80, cuando se instalaron comedores escolares. Y que la "descubrieron" durante una reunión con los supervisores educativos.

Un ejemplo: en la escuela Nº 19, del barrio Ramón Carrillo, los 560 chicos de nivel inicial y primario ocupan una hora al día de su turno para almorzar. Y como no hay comedor ni espacio disponible, utilizan sus aulas. Su situación se repite en otros 3200 estudiantes.

En los otros diez establecimientos de jornada simple que tienen comedor, la superposición de los horarios de clase y almuerzo se soluciona con el esfuerzo de los docentes, que atienden a los alumnos en forma voluntaria, fuera del horario de clase.

Según Filmus, el gobierno invertirá $ 1.400.000 en la iniciativa, que incluye la construcción de comedores -en aquellos lugares donde no haya instalaciones comunitarias de la Secretaría de Promoción Social porteña- y la contratación de celadores.

Así, el gobierno porteño procura que, a partir de marzo de 2001, el calendario escolar tenga 180 días de clase con un mínimo de 720 horas en total. "La cantidad de horas es fundamental, porque habitualmente no hay tiempo para dar los temas", expresó Filmus.

Aunque la iniciativa requerirá de un esfuerzo doble de la comunidad educativa, quedará lejos de lo que sucede en otros países. Sólo por citar algunos casos, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los Estados Unidos los alumnos primarios tienen 958 horas de clase y, en España y Francia, 900.

Jornada doble

En realidad, el del gobierno porteño es el puntapié inicial de un proyecto más ambicioso. El objetivo de Filmus es aumentar la proporción de alumnos con jornada doble.

En la ciudad de Buenos Aires, según la Secretaría de Educación, el 58 por ciento de los estudiantes primarios tiene jornada simple; son 83.114 chicos distribuidos en 204 escuelas. El 42 por ciento restante (59.934 alumnos) asiste a jornada completa, en otros 224 establecimientos.

"La proporción de chicos con doble escolaridad podría ser mucho mayor -dijo ayer Filmus-. Hay muchos alumnos que terminan siendo discriminados", agregó.

El funcionario indicó que el sistema educativo porteño fue desarrollándose de manera tal que "los barrios menos necesitados son los que tienen más escuelas de jornada completa". Además, explicó que durante los últimos diez años se fueron agregando alternativas curriculares, como plástica, inglés, natación, artesanía y técnica, que no llegan a brindarse en tan poco tiempo.

Filmus apunta a reformular la situación de otros colegios para revertir, de a poco, la situación y aumentar la cantidad de horas de clase. Otras iniciativas:

  • En 2001, siete establecimientos que hoy tienen jornada simple pasarán a tener doble escolaridad.
  • Y otros diez colegios se convertirán en bilingües. Al asumir, hace casi tres meses, Filmus afirmó a La Nación que su objetivo era lograr -al final de su gestión- que un diez por ciento de las escuelas estatales enseñara otro idioma.
  • ADEMÁS

    MÁS leídas ahora

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.