Religiosos de todo el mundo hicieron un llamado a la paz

Líderes de doce credos pidieron que "nunca más" haya violencia y terrorismo
Líderes de doce credos pidieron que "nunca más" haya violencia y terrorismo
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25 de enero de 2002  

ROMA.- Los musulmanes arrodillados hacia la Meca, descalzos con sus turbantes, los rabinos con kipá, los zoroastrianos prendiendo un fuego sagrado, los cristianos alrededor del Evangelio, los africanos con sus ritos tribales, los budistas y los hinduistas con sus coloridos trajes.

Convocados por el papa Juan Pablo II, los líderes de las religiones más importantes de la Tierra se juntaron ayer en Asís, cuna de San Francisco, para orar por la paz en el mundo y "alejar las nubes" del horizonte de la humanidad.

"Nunca más violencia. Nunca más guerra. Nunca más terrorismo. En nombre de Dios, que cada religión lleve sobre la tierra justicia y paz, perdón y vida, amor", imploró el Pontífice al cierre de la Jornada de Oración por la Paz en el mundo, a la que asistieron más de 200 representantes de distintos credos, entre ellos musulmanes y judíos, que se comprometieron a que jamás el nombre de Dios se utilice para justificar la violencia.

El Papa, de 81 años, llegó a Asís por la mañana y regresó por la tarde al Vaticano en un tren especial, que los fieles saludaron a su paso por las campiñas de Lazio y Umbria. Apareció en buena forma, pese a la fatiga de una jornada larga e intensa, y reanimado al ver el éxito de su convocatoria interreligiosa, considerada por muchos un hecho histórico.

La idea de un "Asís III" nació a mediados de noviembre, en respuesta a los cruentos atentados del 11 de septiembre, a la guerra en Afganistán y al incesante correr de sangre en Medio Oriente. La primera vez que tuvo lugar un encuentro de oración en Asís fue en 1986, en plena Guerra Fría, la segunda en el 93, durante la Guerra de los Balcanes.

En un día frío, gris y lluvioso, en una Asís blindada por fuertes medidas de seguridad, el Papa saludó y agradeció a todos los que se habían sumado a su iniciativa -en especial al cardenal Edward Egan, de Nueva York ("ciudad tan duramente golpeada"), y luego de escuchar cantos budistas e himnos cristianos, explicó el sentido de su convocatoria.

Contribución

"Queremos dar nuestra contribución para alejar las nubes del terrorismo, del odio, de los conflictos armados, nubes que en los últimos meses han aparecido de manera densa en el horizonte de la humanidad. Por eso queremos escucharnos los unos a los otros, y ya esto es una señal de paz", dijo el líder de los católicos, con voz firme y clara. "El odio se gana sólo con el amor", agregó.

Tras recordar la figura de San Francisco, "profeta de la paz", el Santo Padre afirmó que hoy más que nunca la humanidad necesita de la paz, que se apoya sobre dos "pilares": el compromiso por la justicia y la disponibilidad al perdón.

Antes de que las 12 distintas confesiones se retiraran para rezar en lugares separados, y cada cual según su rito y forma, el Papa explicó que orar no significa evadirse de la historia, sino que, al contrario, "es elegir afrontar la realidad no solos, sino con la fuerza que viene desde lo Alto".

La oración fue precedida por once testimonios de paz. "El mundo globalizado no puede ser simplemente una arena de competición brutal, sino un lugar de búsqueda del futuro común de la humanidad", dijo, por ejemplo, Ishmael Noko, de la Federación Luterana Mundial, ante unas 3000 personas presentes bajo la inmensa carpa montada frente a la plaza de la basílica inferior de San Francisco.

El Papa llamó a que "nunca más" haya violencia, guerra y terrorismo. Acto seguido, saludó sonriente, con un abrazo de paz, a todos sus invitados con turbantes, kipá, velos, capas, sotanas y trajes de todo el planeta. Al despedirse, el revolucionario papa polaco volvió a insistir: "Tejamos la paz con los hilos de oro de la justicia, la libertad y el perdón".

Acto en la Catedral

"Comprendamos que el cimiento de la paz está en la justicia. Danos, Señor, un corazón justo y misericordioso", dijo el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, en el encuentro ecuménico e interreligioso de oración que se realizó ayer en la Catedral.

El público colmó el templo, mientras un coro cantaba "Ven, Espíritu de Dios". Oraron sucesivamente representantes del hinduísmo, del budismo, del Centro Islámico, del judaísmo, de las iglesias Anglicana y de Antioquía, y del Consejo Nacional Cristiano Evangélico.

Todos los presentes se abrazaron y rezaron la oración atribuida a San Francisco de Asís: "Señor, haz de mí un instrumento de tu paz".

Bergoglio expresó: "Señor, somos tu imagen, que no la hipotequemos en los escombros del odio".

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