Se deteriora en Aeroparque un mural valuado en $ 200.000

Está lleno de graffiti y escondido detrás de un quiosco y dos stands comerciales
Juana Libedinsky
(0)
28 de octubre de 2000  

Cuando Rogelio Polesello lo cuenta es difícil creerle. ¿Que hay un mural suyo enorme (de 30 metros de largo) pegado a la llegada de Aerolíneas en el aeroparque Jorge Newbery? ¿Cómo no haberlo visto?

La respuesta es muy simple: lo tapan un maxiquiosco de golosinas, dos puestos de autos de alquiler, un tacho de basura, una serie de columnitas de metal. Y el rincón que está algo más a la vista esta decascarado, con graffiti y firmas de Nancy, Pablo, El Pollo y cientos de otros viajeros desconocidos, declaraciones de amor, consignas futbolísticas y un cartel contra la política de cielos abiertos.

Polesello viene reclamando desde hace años con abundante documentación fotográfica la progresiva destrucción de su obra, que en 1981 había recibido el primer premio en un concurso organizado por Aerolíneas Argentinas. El artista muestra fotos que prueban que en otros años se apoyó en la pintura -valuada en $ 200.000- desde sillas plásticas hasta una prolija hilera de plantas de interiores. Y que fue prácticamente ocultado por... stands de la Dirección de Turismo y de la Secretaría de Cultura de la Nación.

"El mural se llama Aéreo, y es un ala de avión que levanta vuelo en el aeroparque", explicó el pintor, que invocó el derecho moral y el derecho de autor para proteger lo que él hizo.Así lo prescribe la Convención de Berna para la protección de obras, aprobada por ley de la Nación.

"Una porquería"

"Ahora es una porquería, y es insultante que lo tengan así. Casi mejor sería que lo tapasen del todo. Es una prueba de ignorancia viva. ¡Hasta le arrancaron el pedazo donde estaba mi firma!", se indignó mientras paseaba por las recientemente remodeladas salas de espera, que marcan un contraste con el abandono de la zona del mural.

Y contó que cuando comenzó sus reclamos, hace casi una década, Aerolíneas se deslindó de la responsabilidad del mantenimiento. "La Fuerza Aérea dijo que el estado de la obra se debía al deterioro producido por la acción del tiempo y factores como la calefacción y humedad", recordó, mientras señalaba los graffiti y carteles con una mueca irónica.

Pollesello aclaró que la institución le ofreció "pinturas y pinceles a cambio de la restauración, cuando lo que hay que hacer es casi todo el mural de nuevo. Hasta ahora,la empresa Aeropuertos Argentina 2000 tampoco hizo nada para conservar la obra y la tapó cada vez con más negocios, a pesar de estar notificada".

Pero el futuro podría ser más positivo. Consultado por La Nación , Ignacio Candía, jefe de prensa de la empresa concesionaria, dijo: "Cuando recibimos el Aeroparque, hace dos años, el mural ya estaba en pésimas condiciones. Repararlo cuesta $ 200.000, un precio excesivo si la estación aérea no va a permanecer allí. Si no hay mudanza, la intención es restaurarlo".

Un artista que ya sufrió otros daños

Con sus sensuales pinturas geométricas y acrílicos que conmovieron el Instituto Di Tella, Rogelio Polesello, de 71 años, es una de las principales figuras de la plástica argentina actual, con obras colgadas en el Guggenheim de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de Kamakura, en Tokio.

En Buenos Aires, si bien el Museo Nacional de Bellas Artes hizo este año una gran muestra antológica, no está viviendo su primera experiencia de obra abandonada: "En 1986 prestamos, con un grupo de artistas, murales a Subterráneos. El mío eran tres paneles: uno se rompió y los otros desaparecieron. Nadie supo decirme qué pasó", dijo, luego de ganar el juicio que inició.

En un año donde murales abandonados fueron noticia con la aparición de obras de Berni en un bingo de Avellaneda, Nelly Perazzo, presidenta de la Academia Nacional de Bellas Artes, y Américo Castilla, gerente cultural de la Fundación Antorchas, coincidieron: se trata de una muestra más de la falta de cultura cívica y respeto al espacio público que afecta a los argentinos.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.