Sesión fotográfica
No es París, es Pekín. No es un museo de arte contemporáneo, es un shopping de lujo. Y hay dos artistas: quien sea que haya dispuesto la instalación frente a la que, vaso de café en mano, posa la mujer, y el fotógrafo que captura bastante más que esa simple escena. Porque está el entorno: descomunal, radiante, estilizado, chic. Están las superficies vidriadas y su juego: duplicar a las chicas y sus fotos con seguro pasaje a las redes sociales y, a la vez, completar el esquema de una instalación que en el reflejo adquiere su verdadera forma. En China –y no solo allí– el capitalismo avisa que puede arreglárselas muy bien sin las instituciones democráticas. Vean la foto: estética occidental, gestos globalizados, opulencia que –se nota– quiere ser algo más que mero poder económico. Una mutación cultural está en marcha; la era sigue cambiando frente a nuestros ojos.
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