Teatro. Alfa, sobre la impotencia de los hombres

Fuente: Archivo - Crédito: Gentileza Xavi Martin
Alejandro Lingenti
(0)
22 de agosto de 2019  • 10:22

Alfa propone un escenario distópico con múltiples resonancias con el presente: un mundo en el que el semen de los hombres ha perdido su potencia fertilizadora y los negocios turbios alrededor de esa carencia se van multiplicando. Hay en esta obra teatral original y atrapante maniobras siniestras, destellos de avaricia y un deseo de salvación que no repara en ningún código de convivencia.

Una familia notoriamente disfuncional -un tópico que ha sido motor de decenas de ficciones del teatro independiente argentino contemporáneo- busca sobrevivir en medio de un caos que Felicitas Kamien supo desatar con mucha perspicacia: Alfa es intensa, reveladora, angustiante, a veces cruel y otras piadosa. "Me acuerdo de haber arrancado con la idea de una escena de sexo muy fuerte. Esa fue la primera imagen que tuve cuando empecé a escribir esta obra", rememora la directora. "Después trabajamos mucho en los ensayos para ver qué iba apareciendo. Soy una directora y una actriz muy del cuerpo, pongo el acento en la expresividad del actor en escena, escribo y dirijo pensando en la temperatura de la actuación".

Ese trabajo codo a codo con el elenco dio muy buenos resultados: la performance de Mariana Cavilli, Marta Haller, Abian Vainstein, Valeria Roldán y Diego Quiroz es sólida y convincente. Vainstein -un profesional de larga trayectoria en teatro, cine y TV- descuella con su interpretación de un hombre desesperado. Su energía vibra y contagia, condensa el espíritu ominoso de la obra.

"Ese clima se fue armando en el proceso de ensayos", explica Kamien. "Trabajamos dos años, y buena parte de ese laburo se hizo en una casa abandonada, sin luz ni gas. Se nos caían los azulejos en la cabeza... Generó mucha mística haber estado juntos ahí. Todo ese esfuerzo depositado en la búsqueda creativa potencia mucho una obra, aunque al mismo tiempo canse, desgaste. El teatro independiente tiene algo de proeza herzogiana, pero también por eso mismo se terminan tejiendo unos vínculos de enorme potencia. Hay que cruzar un océano que no sabés cuándo ni dónde termina con un barquito de papel. Y los grupos de trabajo se transforman en familias".

Actriz, directora y dramaturga formada con Ricardo Bartís y Alejandro Catalán, Kamien ha sabido navegar con pericia en las aguas turbulentas del off: ya su obra precedente, El cisne, se consolidó como un éxito de cuatro temporadas. Y con Alfa la respuesta del público es otra vez óptima. No tiene una fórmula, pero sí algunas convicciones que la ayudan a delinear las razones de esa eficacia: "Obviamente que depende un poco de la suerte, pero creo que las historias con un desarrollo definido, bien narradas y bien actuadas funcionan. Los actores bestiales que tiene esta obra son muy importantes. Y también es importante el tiempo: invertimos mucho en los ensayos, y yo noto que la obra crece con las funciones. Es fundamental tener la tranquilidad de permanecer en cartel para que vaya desplegando todas sus potencialidades".

Kamien también valora, especialmente, tener la posibilidad de hacer teatro en un contexto de crisis socioeconómica aguda como el que vive hoy la Argentina: "Me siento una privilegiada", remarca. "Ya en la época en la que entrenaba en el Sportivo de Bartís, allá por 2001, empecé a tomar conciencia de que era muy afortunada por tener ese espacio en medio del desastre general. Mientras el mundo se viene abajo, tengo la chance de refugiarme en el teatro y de llevar adelante un pequeño proyecto colectivo. Qué suerte y qué vergüenza, ¿no? Mi nueva obra debería llamarse así: Qué suerte y qué vergüenza".

Alfa, escrita y dirigida por Felicitas Kamien. Con Mariana Cavilli, Marta Haller, Abian Vainstein, Valeria Roldán y Diego Quiroz. Sábados a las 20.30, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Entradas: $400.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.