Umberto Eco ataca con la ficción las perversiones del periodismo

El escritor hace en Numero zero, su nueva novela, una fuerte crítica del manejo de la información
Matías Néspolo
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29 de enero de 2015  

BARCELONA.- La polémica está servida y el dedo acusatorio que se alza, al mejor estilo Zola, pero desde la ficción, es toda una autoridad: il Professore, como lo llaman en su tierra. Se trata de Numero zero, la séptima novela del semiólogo, filósofo y narrador piamontés Umberto Eco, ya en las librerías italianas, publicada por la casa Bompiani con una tirada inicial de 250.000 ejemplares.

Cinco años después de El cementerio de Praga -y 45 años después de su triunfal debut en la ficción con El nombre de la rosa, traducida a casi medio centenar de lenguas y más de 30 millones de copias vendidas-, Eco regresa a la novela con una obra cuyas coordenadas la perfilan como libro del año y nuevo fenómeno editorial. De allí las prisas de la casa editorial barcelonesa Lumen, perteneciente al conglomerado Penguin Random House, por acercarla al público en español. La traductora habitual del italiano, Helena Lozano Miralles, ya trabaja a todo vapor desde Trieste en la versión castellana de Número cero, que Lumen lanzará en simultáneo para todo el mundo hispánico la primera semana de abril con una tirada de la que aún no trascendieron cifras, pero que se supone importante.

Y las coordenadas están claras. Por un lado, se trata de la primera vez que el autor de Apocalípticos e integrados, cuya obra de ficción podría enmarcarse sin demasiadas precisiones en el apartado de novela histórica, ambienta un relato en la contemporaneidad, en un presente cercano: de abril a julio de 1992, en Milán, para ser exactos. Y por el otro, su tema de fondo levanta polvareda, porque los debates y discusiones se multiplican desde su lanzamiento. Eco dispara contra la "máquina de fango", un producto -como la telebasura- netamente italiano en cuanto a su origen y gestación, pero que las bondades de la globalización han universalizado, sobre todo a partir del desliz de Clinton. El periodismo convertido en una máquina de difamación y deslegitimación política por todos los medios, desde la insinuación y la sospecha infundada hasta la desinformación o la manipulación a través de la intromisión en la vida privada o incluso la franca calumnia y el chantaje.

"Ya no hace falta decir de alguien que es pedófilo o que estranguló a la abuela para deslegitimarlo, sino que basta con introducir cualquier pequeñez que cree sospecha", destacaba Eco hace unos días a Il Corriere TV, recordando el caso de cierto juez cuestionado por los excéntricos colores de sus medias. De allí que Roberto Saviano, el popular autor de Gomorra sobre el que aún pende la amenaza de muerte del crimen organizado, en una entrevista a dos voces para L'Expresso definiera la novela como "un manual de la comunicación en nuestros días".

Lo cierto es que Eco rechaza la tesis de que la novela encierre una suerte de tratado crítico de periodismo, aunque reconoce que, en cierto modo, su intención narrativa apuntaba a marcar "los límites de la información". Un imprescindible trabajo paralelo en la ficción a la labor que el teórico hizo en 1990 en la hermenéutica con Los límites de la interpretación, para sofrenar al desbocado deconstructivismo americano.

Ambientada en el convulso año de la Tangentopoli, el escándalo de corrupción política destapado por Mani Pulite (Manos Limpias) que abonó el terreno para el ascenso de Il Cavaliere y la era Berlusconi que vendría luego, Número cero es la historia de Domani, un rotativo concebido y financiado desde sus orígenes como una "máquina de fango" que jamás llegaría a los quioscos (de allí el título) narrada por Colonna, un periodista local de tercera categoría y escritor frustrado que asume la jefatura de redacción.

Las delirantes teorías de un paranoico redactor llamado Romano Braggadocio ganan poco a poco terreno conquistando la novela en una suerte de relectura en clave conspiratoria de la historia italiana de la segunda mitad del siglo XX, desde la supuesta fuga de Mussolini a la Argentina, al asesinato del papa Luciani, el golpe de Estado de Junio Valerio Borghese, la implicación de la CIA y la logia masónica P2 de Licio Gelli.

En definitiva, Eco regresa a uno de sus temas perdilectos, la reflexión sobre el problema de la verdad, para darle una endiablada vuelta de tuerca sobre la imposibilidad de la objetividad periodística y los peligros de la teoría del complot.

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