Un intelectual que ayudó a entender la sociedad

Por Fortunato Mallimaci Para LA NACION
Por Fortunato Mallimaci Para LA NACION
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25 de enero de 2002  

Pierre Bourdieu, quizás el sociólogo contemporáneo de mayor relevancia a nivel mundial, murió en plena vigencia de sus capacidades intelectuales. La noticia nos ha sorprendido y causado profundo pesar.

Ningún tema le era ajeno. Por el contrario, exigía al investigador una gran capacidad para analizar y comprender en todo objeto social los condicionamientos estructurales, la dominación social, simbólica y corpórea y los propios límites del campo académico.

Era riguroso a la hora de criticar la demagogia de los "intelectuales facilistas". Esta manera de entender las ciencias sociales lo llevó a enfrentamientos y silenciamientos por parte de los "dominadores del campo social estudiado".

Su influencia en las Ciencias Sociales de la Argentina se manifiesta de diversas formas. No sólo sus textos forman parte de cualquier curso de introducción o especialización en Ciencias Sociales, sino que varios de sus conceptos de análisis han permitido profundizar en la comprensión de la realidad argentina.

Varios estudios académicos sobre la educación, la cultura, los procesos políticos y religiosos en nuestro país se basan en sus conceptos de capital cultural y simbólico, reproducción, distinción, violencia simbólica, mercado de bienes culturales, ofertas y demandas religiosas, tratando en todo análisis de comprender quiénes, cómo y para qué se producen, reproducen y distribuyen esos bienes.

En un momento de crisis terminal y de rechazo a lo "político partidario" como vive hoy la Argentina, cobra profundo sentido su análisis de los actores: "Los agentes que están en competencia en el campo de la manipulación simbólica tienen en común el que ejercen una acción simbólica: son personas que se esfuerzan por manipular las visiones del mundo (y de allí transformar las prácticas) manipulando las estructuras de la percepción del mundo", escribió.

Bourdieu fue muy crítico tanto de aquellos que se refugian con su ciencia en la "torre de marfil" como de los que subordinan su saber a instancias partidarias o estatales.

Bourdieu ha muerto en un momento de crisis generalizada de nuestra sociedad . Quizá su legado académico y ético nos ayude a comprender que las ciencias sociales son fundamentales para comprender los mecanismos de dominación y los comportamientos de la ciudadanía.

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