Una exposición donde el contexto es parte de la obra

Artistas locales y del exterior, en "Sistemas, acciones y procesos"
Julieta Molina
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25 de julio de 2011  

"Es una obra que no se ve frecuentemente; un momento del arte, complejo de transmitir porque hacen falta ciertos conocimientos para comprenderlo", explica el curador de la muestra "Sistemas, acciones y procesos. 1965-1975", Rodrigo Alonso, mientras recorre la exposición junto con LA NACION. La Fundación Proa exhibe una selección de obras realizadas entre 1965-1975 de artistas argentinos y del exterior.

Es un arte que requiere explicaciones, como el contexto político-social o la lectura de informes preliminares, para lograr apreciarlo en su totalidad. La muestra expone más de 100 obras realizadas en formatos variados, que representan "la riqueza artística del período señalado, a través de producciones que podrían ubicarse en la intersección entre el minimalismo, el arte povera , el conceptualismo, el arte de los medios de comunicación, la creación procesual, la performance y el arte de sistemas", según detalla Alonso en el texto curatorial.

Inserciones en el circuito ideológico: Proyecto Coca-Cola (1970), creado por el brasileño Cildo Meireles es un ejemplo de la actitud contestataria de aquellos años. Una época en que el artista reconoce haber abandonado el uso de las metáforas para plantear cuestiones político-sociales de una forma más concreta. Así, su obra expuesta en esta ocasión es un trío de botellas de vidrio de la bebida cola donde Meireles realizó inscripciones políticas para luego reenviar los envases al mercado. Frases como "Yankees go home", en tinta blanca, pueden leerse en sus botellas intervenidas.

"La lucha contra el sistema se vuelve un imperativo para una juventud decidida a cambiar el mundo en la defensa de ideales comunitarios o de sus libertades individuales", describe Alonso. Además, las obras ejemplifican un momento de los artistas en que abandonan la espontaneidad creativa para producir un arte que se aprecia no sólo a través de la producción final, sino también en la lectura y comprensión del proyecto artístico global.

Puede observarse, entre muchas otras, la obra emblemática de Nicolás García Uriburu, quien en 1968 coloreó el canal de Venecia de verde, para llamar la atención sobre la contaminación de sus aguas. La tintura utilizada es inocua y las intervenciones en la naturaleza son una constante en su obra.

Una sección recrea la muestra curada por Jorge Glusberg en 1972, "Hacia un perfil del arte latinoamericano". El resultado es un fiel reflejo de tiempos turbulentos y de gran violencia política en América.

La Fundación Proa se ubica en avenida Pedro de Mendoza 1929, y la muestra podrá visitarse hasta fines de septiembre, de martes a domingo, de 11 a 19.

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