Una radio escolar ayuda a evitar la deserción

Promueven experiencias creativas en colegios necesitados
Promueven experiencias creativas en colegios necesitados
Juana Libedinsky
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24 de agosto de 2001  

ROSARIO.- "Y, problemas hay ... el 17 nos copamos con la Marcha de San Lorenzo, golpeamos la mesa y se cortó la transmisión", confiesan Daniel Barbieri, Gonzalo Ayuso, Mauro Corzo y Rodrigo Ruiz, cuatro alumnos rosarinos de 17 años y orgullosos operadores técnicos de Radio-Grafía 258, la radio interna que la Escuela de Enseñanza Media Soldados Argentinos acaba de estrenar.

Las brillantes consolas, mezcladores y equipos de audio son la punta del iceberg de una original idea para combatir la deserción y el fracaso escolar en escuelas de escasos recursos, tomada del modelo llamado Boston Academy of Arts, de singular éxito en los Estados Unidos.

En su adaptación a la Argentina, el proyecto -desarrollado por el Grupo Cruz del Sur XXI, integrado por las fundaciones Acindar, BankBoston, Bunge y Born y Navarro Viola- se aplica por primera vez este año en seis escuelas que trabajan con poblaciones necesitadas: dos en el Gran Buenos Aires, dos en el Chaco y dos en la provincia de Santa Fe, que suman un total de 521 docentes y 3500 alumnos.

Cada una de las escuelas presentó un proyecto y recibió entre 30.000 y 40.000 dólares para la infraestructura y capacitación docente.

El objetivo es introducir el arte y distintas herramientas de comunicación en la enseñanza escolar, utilizándolos como un lenguaje que permite a los alumnos llegar de maneras alternativas a los conocimientos, basándose en la teoría de las "inteligencias múltiples".

Esta teoría se opone al tipo de educación centrado únicamente en habilidades lingüísticas y lógico-matemáticas. Por eso, se considera que, por medio de distintas expresiones del arte y la comunicación social como eje integrador, se puede fomentar en los chicos un renovado interés por sus estudios y lograr que no abandonen la escuela.

Comienzan los resultados

En las seis escuelas apadrinadas por las fundaciones, la forma de alcanzar los logros quedó a cargo de cada institución.

Por ejemplo, las directoras de la escuela rosarina comenzaron las innovaciones con una radio, porque pensaron que era una buena manera de que los chicos se acercaran con mayor interés a todas las materias y de estimular su creatividad.

Y a pocos días de comenzada la experiencia, los resultados comienzan a asomar.

"Las clases de inglés nos sirven para pronunciar bien los nombres de las canciones. Todos los días leemos las efemérides, así que prestamos más atención en Historia. Lengua, fundamental para los guiones. Y la de Química dijo que podíamos usar cosas que vemos con ella para la sección Curiosidades", explicó Gonzalo Reyna. El afortunado joven locutor en breve trabajará en una radio "de verdad", al acceder a una de las becas donadas por periodistas locales, en una muestra de apoyo de la comunidad al proyecto.

Muchos de los chicos señalaron, además, que a partir de la instalación de la radio no les importaba quedarse en la escuela después de hora. "Los recreos son demasiado cortos y tenemos que planificar la programación del día siguiente, hacer los guiones y practicar estar al aire", aseguró Paula Drovandi, también de 17 años. Unos 170 chicos, del último año del polimodal, participan de la experiencia.

Stella Maris Stangaferro, una de las vicedirectoras de la escuela, aseguró que la radio había servido "para evitar que los chicos se la pasen en la calle". Y también como un remedio preventivo a la deserción: "Cuando vienen a vernos los chicos de escuelas primarias y medias de la zona se entusiasman. Muchos tienen padres desocupados y no entienden para qué estudiar si después no conseguirán trabajo. Con esto ven cómo puede haber otras salidas laborales, que vale la pena seguir con los libros", concluyó.

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