Variaciones sensibles

Estomba, Díaz Rinaldi, Leonor Albarellos y Pedro Roth, en el circuito de galerías
(0)
18 de mayo de 2003  

Cuando el gran arquitecto Mies van der Rohe enunció su hallazgo, "Menos es más", pudo haber estado pensando en alguna muestra como la de Jorge Estomba. Este gran poder de síntesis que desplazando cuadrados o rectángulos, alcanza el nivel de la contundencia sólo es posible cuando se ha llevado a cabo previamente un minucioso análisis. Luego de releer "Los hermanos Karamasov", de Dostoievsky, una de las novelas cumbre en su género, me quedé pensando: "¿Se adapta este género al ritmo de nuestro tiempo?" Invertí diez días en esa lectura. Mi respuesta fue de repique: "En nuestro tiempo la imagen precede a la palabra". No me detengo a pensar si ello es para bien o para mal; tan sólo que esta muestra de Estomba me confirma en esa intuición. Estamos viviendo la hora de la síntesis. No confundo concentración con apuro. Para absorber en plenitud lo que Estomba nos transmite a través de sus cuadrados y rectángulos hay que detenerse y hay que meditar. Pero las largas horas de labor las ha cumplido Estomba por nosotros. Considero que su mensaje es tan místico como las enseñanzas del monje Zósima o la pureza espiritual de Alyosha Karamasov. Estomba nos exime de largas horas de lectura. Aún así, locura sería prescindir de la palabra, que hay que aprender a utilizar con parquedad.

Estomba nos revela la fuerza espiritual de su alma con estas formas netas en rojos y negros o en negros y azules. Aquí está todo dicho. Se trata de una sentencia inapelable. Y lo que digo de las pinturas lo digo de las esculturas y de los collages. Estomba es un metafísico que cumple con el dictado de Séneca que reproduce en el catálogo: "El destino guía a aquel que lo desea, al que no, lo arrastra".

(En Galería Principium, Esmeralda 1357, hasta el 19 del actual.)

Inspiración y creatividad

Alicia Díaz Rinaldi es una de las más destacadas grabadoras de nuestro tiempo. Al dominio de la técnica de aguafuerte, una de las más exigentes, añade una poderosa inspiración que la conduce por los senderos del mayor refinamiento hasta los de la mayor contundencia. Ambas vetas impactan por la seguridad con que transmite la delicadeza de un espíritu sensible y la sensibilidad de un espíritu recio. A veces mezcla ambas fuentes en un agua común. Así, en "Esquema y signo XVI", el lirismo del plano grisáceo surcado por levísimos signos está duramente acentuado por las formas negras, que en los más de los casos se añaden en forma de collage.

Lo mismo digo de otros trabajos como "Esquema y signo XII" o "Esquema y signo VI". El símbolo de la flecha asoma con frecuencia y en algunas instancias acota la imagen apuntando al centro y dando a la composición la simetría tan característica del estilo de los clásicos. En los pequeños formatos brilla su talento con esa sutileza que nos remite a los grandes maestros de la talla de Klee.

Nacida en Buenos Aires, tuvo por maestro al gran Víctor Chab, completando sus estudios de Grabado y Técnicas Gráficas en el MAM de Río de Janeiro. Alicia ha sido distinguida con premios consagratorios tanto nacionales como internacionales.. Creo que el mayor de los premios es la alegría de la creatividad que recorre sus aguafuertes. Una espléndida carpeta ha sido editada por la galería.

(En Galería Andrada, avenida Quintana 20, hasta el 28 de mayo).

Paisajes lunares

De Leonor Albarellos podemos afirmar aquello que "de casta le viene al galgo"; pienso no sólo en sus genes gallegos, los mismos de nuestro primer pintor Carlos Morel, sino por la importancia de sus maestros, habiendo asimilado la fuerza avasalladora de Raquel Forner y la sabiduría inclaudicable de Oscar Capristo.

Esta muestra antológica y retrospectiva abarca un período aproximado de 40 años. Recorrerla es una fiesta para el amante de la buena pintura. Curiosamente, Leonor tuvo un período abstracto antes de los bellos paisajes figurativos que nos dicen del amor por nuestra tierra y de su captación del profundo misterio que encierra.

Sin restar importancia a esos períodos atravesados, quiero destacar sus últimas obras, donde asoma la plenitud de su talento. Imágenes pétreas pueblan paisajes que parecen lunares donde la pintora establece fuertes contrastes de color que van del blanco al violeta. Sabemos que los primeros monumentos religiosos fueron las piedras, el menhir y el dolmen precursor del templo. Estas pinturas nos retrotraen a ese sentimiento místico, sin el cual el arte es menos que arte.

Como lo quería Schlegel, estas pinturas despiertan la vocación sobrenatural del alma humana.

(En Galería Forma, Aráoz 2540, hasta el 23 del actual).

Nuevo espacio

María Eugenia Quesada y Martha Moreno inauguran su Galería Dharma con una muestra de Pedro Roth, un reconocido fotógrafo que paralelamente incursiona con éxito en el ámbito de la pintura.

Roth domina el acrílico con el que plasma sus imágenes sobre tela. A veces utiliza el collage. Su imaginería lo acerca a algunos de los maestros del siglo pasado como Jean Dubuffet. Figuras distorsionadas sobre espacios neutros a veces se elevan como si fuesen columnas de humo, otras se contorsionan, siempre animadas por un despliegue colorístico que recorre todas las gamas de la paleta. El humor nunca está ausente de esta imaginería, si bien se trata de un humor que no deja de lado la ternura.

Auténtico "fuera de serie", Pedro Roth nos invita a recorrer un mundo de la mano de los niños, que como sabemos por las mayores enseñanzas son los que por su inocencia y pureza más nos acercan a la divinidad.

(En Galería Dharma, Arenales 1239, hasta el 30 de mayo. )

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.