Vientos de paz soplarán de Asís hacia todo el orbe

El Papa convocó a jefes de once credos
El Papa convocó a jefes de once credos
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22 de enero de 2002  

ROMA.- Fuertes vientos de paz soplarán este jueves desde Asís, donde Juan Pablo II y representantes de otras once religiones se reunirán para levantar una fuerte plegaria en contra de la violencia, las guerras, el fanatismo y el terrorismo en el mundo.

Se trata del tercer encuentro interreligioso que el Pontífice convoca en la mística ciudad de San Francisco: la primera vez fue en octubre de 1986, cuando se oró en contra de la amenaza nuclear, y la segunda, en 1993, por la paz en los Balcanes.

La tragedia del 11 de septiembre, la guerra en Afganistán y una situación mundial alarmante por el recrudecimiento de conflictos tan sangrientos como el de Tierra Santa impulsaron, a mediados de noviembre, al Papa a convocar a esta nueva jornada de oración por la paz en el mundo. Una experiencia de gran intensidad espiritual, a la que adhirieron 200 representantes de once religiones: animismo, budismo, cristianismo (con 31 iglesias y 9 patriarcados ortodoxos representados), judaísmo (10 rabinos), hinduismo, islam, shintoísmo, sikhismo, giaianismo, tenrykio y zoroastrianos.

Como el Papa explicó anteayer para que no haya críticas en ese sentido, la Jornada de Oración por la Paz no pretende en modo alguno caer en el "sincretismo religioso" -es decir, en una mezcla de doctrinas religiosas-. Y por esto la organización prevé que en el momento de plegaria las delegaciones se separen y cada grupo religioso rece en sitios distintos, según su propia fe, rito, lengua y tradición, "en pleno respeto de los demás".

Un viaje en tren

Después de 16 años de no pisar un vagón, el Papa decidió ir en tren hasta Asís, en un peregrinaje que se inspira en el beato papa Juan XXIII, el "papa bueno", que el 4 de octubre de 1962 viajó en ferrocarril a Loreto y Asís. Formado por seis vagones "normales", sin ningún acondicionamiento especial y sin vagón restaurante, como adelantó el Vaticano porque el Papa pretende máxima simpleza y frugalidad, el tren partirá del Vaticano bien temprano por la mañana. En el tren viajarán representantes de las distintas religiones, que irán hasta la ciudad de San Francisco en un clima de lento peregrinaje (2 horas de viaje), atravesando las bellísimas campiñas de Lazio y Umbria.

La última vez que el pontífice polaco subió a un tren fue en 1986, cuando al volver de un viaje a la India el avión papal se vio obligado a aterrizar en Nápoles por fuertes nevadas en toda Italia. El Papa regresó en tren a Roma.

"Asís III", como ya se ha bautizado esta jornada de oración, tendrá tres momentos principales: una ceremonia en la que todas las delegaciones, juntas, darán un testimonio de paz; una plegaria, todos separados y cada cual en su rito; y un compromiso por la paz, para que nadie use el nombre de Dios como pretexto para una guerra.

"Nunca más violencia. Nunca más guerra. Nunca más terrorismo. En nombre de Dios, que cada religión lleve sobre la tierra justicia y paz, perdón y vida, amor", dirá el Papa. Poco después, mientras suene el cántico de las criaturas de San Francisco, cada grupo irá prendiendo un candelabro traído por franciscanos, como símbolo del compromiso de paz recién sellado.

Los grandes ausentes serán el gran rabino ashkenazi de Israel, Meir Lau, que según los entendidos no envió a ningún representante debido a la posición de la Santa Sede en la crisis de Medio Oriente; el patriarca de Moscú, Alexis II, por sus divergencias en cuanto al proselitismo católico en Rusia, pero que sin embargo, en señal de buena voluntad, ha enviado a un obispo, y el Dalai Lama, presente en el 86, que esta vez ya tenía un compromiso en Estados Unidos.

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