Agustín Pichot no se queda quieto y busca mover las estructuras del rugby mundial

Agustín Pichot no duda: "El rugby debería ser mas parejo. Los jugadores de países mas chicos deberían tener las mismas oportunidades económicas que los más grandes"
Agustín Pichot no duda: "El rugby debería ser mas parejo. Los jugadores de países mas chicos deberían tener las mismas oportunidades económicas que los más grandes" Fuente: Reuters
Jorge Búsico
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26 de noviembre de 2018  • 09:18

LONDRES.- Un tuit de Agustín Pichot , vicepresidente de la World Rugby , indicando a través de un gráfico cuál era el porcentaje de jugadores no nacidos en el país al cual están representando (la Argentina y Sudáfrica tenían un 0%) generó internacionalmente más rechazos que adhesiones en esa red social. Algunos se preguntaron qué buscaba a quien la prensa británica califica como el jefe del rugby mundial, y éste les dio una pista unos días después, el sábado, apenas concluida la ventana de noviembre, al escribir también en esa red social que "el rugby debería ser más parejo y justo" y que "los países más chicos deberían tener las mismas oportunidades económicas que los más grandes".

Pichot tiene la naturaleza de no quedarse quieto. Y desde su lugar de poder sacude a un deporte que en sus estructuras más íntimas se niega a abandonar ciertas tradiciones, pero que, por el contrario, ni se inmuta por abordar todos los vericuetos que ofrece el profesionalismo. Uno de ellos es "nacionalizar" a figuras para llevarlas a los seleccionados. El excapitán de los Pumas avanzó sobre esa modalidad que se transformó en un abuso y logró aumentar de 3 a 5 años la exigencia de residencia en el país elegido. Ahora, al ver cómo la brecha entre el Tier 1 y el 2 no se acorta, volvió a la carga. Como nada de lo que hace, ese tuit de Pichot no fue al azar.

Ya había dicho el ex medio scrum que el modelo del negocio del rugby estaba en riesgo. También el juego. Y en esa vía lanzó una idea que, de llevarse a cabo, habrá significado que la que pasó fue la última ventana de noviembre. El año próximo, por disputarse la Copa del Mundo, no habrá tests en esa época y para 2020 la World Rugby está trabajando en jugar en el otoño europeo y en la primavera del Hemisferio Sur un campeonato anual con los 12 mejores del ranking divididos en cuatro zonas.

Habrá que ver cómo se irá reacomodando el rugby profesional y si en el futuro pueden seguir progresando algunos países que nunca pudieron dar el salto, aún jugando Mundiales. El fin de semana que pasó hubo algunos impactos de importancia: Fiji venció a Francia de visitante y Uruguay a Rumania en la misma condición. Ambos por primera vez en la historia.

También se registró cambio de mando. El domingo, la World Rugby designó a Irlanda como el mejor seleccionado del año, algo que venía siendo patrimonio de los All Blacks, mientras que su apertura y estratego, Jonny Sexton, fue elegido como el más destacado de 2018, premio que era habitual para un neozelandés. Los del Trébol, campeones invictos del 6 Naciones y vencedores de los ABs, resultaron, junto a Gales, los únicos que ganaron todos sus partidos en la ventana de noviembre.

Como suele suceder por cuestiones de calendario –unos vienen en plena actividad y los otros llegan al final de la temporada- el Norte equilibró la balanza con el Sur después de su ocaso en la última Copa del Mundo jugada precisamente en Inglaterra, en la cual los cuatro países de la Sanzaar coparon las semifinales. Los Pumas son los únicos que no pudieron ganar un partido, mientras que Australia y Sudáfrica se fueron golpeados, cayendo ante Gales e Inglaterra. Los All Blacks superaron por poco a Inglaterra y perdieron con Irlanda.

Por otro lado, la ventana de noviembre evidenció nuevamente las diferencias de criterios en el arbitraje. Los Pumas, por ejemplo, sufren sistemáticamente las obstrucciones, conocidas como pantallas, cada vez que se pone la pelota a cargar. Algunas son hasta burdas y nunca son sancionadas por los árbitros ni advertidas por los jueces de touch.

Otra situación es la del tackle alto. La World Rugby dio precisas indicaciones como para que sean sancionados con rigor, pero no siempre se cumple. Hubo en la primera semana de noviembre una larga polémica con un tackle del inglés Owen Farrell sobre el sudafricano André Esterhuizen en la última jugada no castigado con penal y ahora se da otra con el mismo jugador y una acción similar contra el australiano Izack Rodda. El entrenador de los Wallabies, Michael Cheika, calificó ese tackle como "ridículo".

También le pasó algo similar a los Pumas. El sábado, en el test contra Escocia, en Edimburgo, Ramiro Moyano fue tackleado al cuello por Hastings, pero el árbitro, luego de consultar al TMO, sólo sancionó penal. Era también amarilla y así incluso se lo marcó un periodista local a Mario Ledesma en la conferencia de prensa posterior.

El fin de la actividad internacional de 2018 –aunque a los Pumas les queda otro partido, el sábado, en Twickenham, ante Barbarians- seguramente sea el preámbulo, teniendo en cuenta que el próximo es año de Copa del Mundo, a cambios de fondo a partir de 2020, especialmente con los calendarios. Habrá que ver qué ocurre con un deporte que crece en diversos puntos del mundo, especialmente con la práctica de las mujeres, pero que no mueve ni un milímetro su centro de poder.

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