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La ciudad de La Carlota, un punto geográfico ubicado al sur de la provincia de Córdoba y a casi 500 Km. de Buenos Aires, cumplió el pasado 12 abril, el 215° aniversario de su fundación, sucedida en 1797 cuando el rey Carlos IV de España otorgó en Aranjuez, la Real Cédula con la que rebautizó al pueblo Punta del Sauce (nombre aplicado al fuerte construido para detener el avance de los indios pampas y ranqueles, y que a partir de 1806 fue centro de detención de los prisioneros ingleses tras el intento de la 1ª invasión) por el de Villa Real de La Carlota. Esa fortaleza, que ya pasó por dos períodos de reconstrucción, sigue siendo referencia para sus habitantes y es punto de interés de los visitantes.
En tanto, a más de dos siglos de aquellos hechos, la comunidad ajedrecística local se sumó a los festejos con la organización de un torneo abierto con ritmo semirrápido, que reunió a medio centenar de jugadores, en su mayoría vecinos de ciudades y provincias aledañas.
Bajo la organización del Círculo de Ajedrez de La Carlota y la Asociación de Ajedrez de la Provincia de Córdoba, que conduce Carlos Echevarría, y que contó con el auspicio del municipio, a través de la secretaría de educación y cultura que dirige Darío Ribba, se realizó esta competencia el domingo último y se disputó por sistema suizo a 7 ruedas.
El joven rosarino Martín Lorenzini resultó vencedor, tras una notable labor, en la que finalizó invicto y totalizó 6 puntos (cinco victorias y dos empates) al cabo de las siete partidas.
En la rueda inaugural, el Intendente, el Dr. Fabio Guaschino que se acercó hasta el hogar San Martín de Porres -sede del torneo- para dejar inaugurado el certamen, se dio el gusto de enfrentarse en una partida amistosa ante la mejor ajedrecista femenina de la historia de este país, la maestra Claudia Amura. Si bien en principio el funcionario descartó la proposición de tablas ofrecida por la experimentada jugadora, más tarde cuando la posición comenzaba a escurrírsele de las manos, decidió aceptar la propuesta original y estrechar la mano como señal de acuerdo de empate.
"Para nosotros es muy importante poder seguir realizando cada año esta competencia que está cumpliendo su vigésima segunda edición consecutiva y que ya es un clásico en el calendario del ajedrez doméstico", contó Echevarría, con sonrisa franca y voz pausada. Y agregó, "que el municipio nos acompañe cada año también es una buena señal sobre lo que representa para los habitantes de La Carlota, que una vez por año ve llegar a varias de las mejores figuras del país para disputar su torneo. Tuvimos épocas de mejores convocatorias, por aquí pasaron, incluso muchos ajedrecistas extranjeros y de los grandes del ámbito local. El año anterior nos visitaron los grandes maestros Diego Flores y Sandro Mareco, dos de los mejores jugadores del ranking masculino argentino".
Tabla de los ajedrecistas premiados: 1°, Martín Lorenzini (Rosario), 6 puntos, 2os., Miguel Campana (Tancacha) y Pablo Jacobo (Villa Dolores), 5,5, 4os., Claudia Amura (San Luis), Emilio Fiora (San Francisco), José Cejas (Córdoba, capital) y Alexis Ferrara (Buenos Aires), 5, 8°, Juan Pablo Demaría (Marcos Juárez).
Por categorías: Andrés Palú (Merlo, mejor Sub2100), Gilberto Hernández Amura (Merlo, mejor Sub1900), Jonathan Cao (Leones, mejor no ranqueado), Alejo Lingua (Río Cuarto, mejor jugador de la Asociación cordobesa), Hugo Martino (La Carlota, mejor jugador local), Franco Acosta (Río Tercero, mejor sub20), Bernardo Resnik (Río Cuarto, mejor senior), Victoria Gerosa (Río Cuarto, mejor femenina.
Toda una maestra
Claudia Noemí Amura es sin dudas la mejor jugadora de la historia del ajedrez argentino; a los 41 años, radicada en Villa Merlo (San Luis), desde hace casi una década, se dedica a la crianza de sus cuatro hijos (todos ajedrecista) junto a su marido, el gran maestro mexicano, Gilberto Hernández. Allí, en San Luis ella es una de las impulsoras del plan de ajedrez escolar inicial (AEI), que desde la Universidad de La Punta se ocupa de alfabetizar, a través del milenario juego, a más de 40 mil niños de 250 escuelas públicas en la provincia puntana. Su visita a un certamen siempre despierta admiración en los medios y respeto entre los colegas; Amura séxtuple campeona sudamericana, cuatro veces campeona argentina y siete, representante olímpica (medalla de plata en 1990), habló con Canchallena.
¿A qué se debió tú participación en el abierto de La Carlota?
-Por muchos motivos, porque me gusta que mis hijos y alumnos, más allá de la posibilidad que tiene con la ULP, jueguen al ajedrez en todas partes. Me parece que es la mejor inversión que podemos hacer en acompañarlos y que los vean jugar. También porque podemos intercambiar experiencia con la gente de esta ciudad sobre temas que me competen como es el de la enseñanza del ajedrez en las escuelas. Además, porque muy cerquita de acá, hace 13 años perdí a mis padres en un accidente automovilístico, aquí recibimos los primeros auxilios aquella noche y sentí cómo que desde entonces la gente de Carlota me había adoptado. Su cariño es muy fuerte y lo siento a cada instante cuando camino por sus calles.
¿Y el torneo que te pareció?
Si en la organización está Carlos Echevarría ya te diría que todo será excelente porque además de buena persona, él ama verdaderamente el ajedrez. El nivel ajedrecístico cordobés es bueno, creo que fue un torneo parejo podías perder en la mesa uno o en la mesa quince, porque era toda gente con mucha experiencia. Lástima que muchos no aprecien el esfuerzo que hacen los organizadores para llevar a cabo un evento con estas condiciones, porque la verdad era un torneo convocante y debieron venir muchos más maestros. En lo personal no conocía a Martín Lorenzini, nos tocó enfrentarnos en la mitad del certamen, jugamos una partida muy interesante y se notaron sus condiciones cuando jugó un final con mucha sangre fría. Fue un justo ganador.
¿Y qué evaluación haces de los chicos de San Luis?
Mis hijos, Gilbertito y Luis, al igual que Andrés Palú creo que van creciendo, día a día; les ganan cada vez a jugadores más fuertes, pero sobre todo están cultivando el amor por el ajedrez. Disfruto mucho de verlos cómo se preocupan y el interés que tienen por progresar. Lo que más me gusta de ellos es que siempre juegan a ganar.
Más actividades. Más allá del certamen disputado el domingo último, al día siguiente, el lunes 16, en el Instituto Privado Girasoles, en La Carlota, a cargo de la directora, Stella Maris Mocci, se llevó a cabo una jornada, organizada por Carlos Echevarría y el funcionario Darío Ribba, con participación, de alumnos, docentes y padres, sobre las virtudes del milenario juego, bajo el título, "El ajedrez y razones para su práctica y promoción".



