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Alfredo Moreno remató la noche perfecta de Boca

Con una actuación sobresaliente, el delantero marcó cinco tantos en la goleada 6 a 1 sobre Blooming.
Christian Leblebidjian
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23 de marzo de 2000  

Debía ser el partido de la consolidación copera. Aunque no existía una máxima oficial, sí había una sentencia tácita: Boca debía demostrar anoche que podía despegar tanto en resultados como en actuación global. Boca debía dejar en claro que tenía con qué aspirar al terreno internacional. Pues bien:Boca demostró que tiene armas para luchar. Que tiene equipo, que tiene individualidades y, además, que tiene a un Moreno inspiradísimo, implacable e imparable.

Y es que mucho más allá de la resistencia endeble que le opuso Blooming, Boca ofreció una producción impresionante, con un plus arrollador:la capacidad goleadora del chico que no se amilanó por tener que reemplazar a Palermo. De Alfredo Moreno se habla. Autor de cinco goles y dueño de una calidad que no se circunscribe al área. Es un demonio para definir, pero también sabe jugar, bajar unos metros, armar juego, habilitar a un compañero, dar asistencias...

Encima, a Moreno lo secundó otro delantero de nivel:Guillermo Barros Schelotto. Cuando el pueblo xeneize extrañaba la pareja que formaban Palermo y el Mellizo, de pronto Boca le regaló a su gente un nuevo entendimiento de categoría:centro de Guillermo, gol de Moreno. En cuatro de los cinco goles que convirtió anoche el santiagueño, el pase fue de Barros Schelotto. Impresionante.

Y todo ello, en medio de un esquema mucho más ofensivo que el que se podía imaginar. Porque Boca salió a matar, a jugar bien arriba, rápido, con desborde (quizá por todo eso fue titular Marchant, cuando todos esperaban la presencia de Basualdo). Se paró en campo de Blooming e inmediatamente destrozó las esperanzas defensivistas de los bolivianos.

A los 3 minutos, el Mellizo Guillermo armó una muy buena jugada y lanzó el envío para que Alfredo Moreno, que entraba por la derecha, abriera el marcador.

De tan afilado que estaba, Boca siguió con el dominio abrumador. Hubo un tiro libre, Riquelme le puso la pelota en la cabeza a Traverso y, en nueve minutos, Boca ganaba 2 a 0.

Después regresó el show de Moreno, los pases de Barros Schelotto, un gol de Navas que fue mal anulado por el árbitro uruguayo Saúl Feldmann, el tanto del descuento convertido por Limberg Gutiérrez, más tantos que estuvieron a punto de llegar y que se fallaron por poco...

Y es que fue un 6 a 1 así como pudo haber existido en el marcador una diferencia mucho mayor. Boca fue tan superior a Blooming, jugó tan ofensivamente, que bien pudo golear más abultadamente.

El circuito ofensivo formado por Riquelme detrás de Moreno y el Mellizo, más Marchant por derecha, Navas por izquierda, y las proyecciones de Ibarra y Arruabarrena, en realidad no sorprendió por novedoso, sino por la actitud y el posicionamiento tomado dentro del campo: Boca se paró muy arriba.

El nivel del rival, la contundencia, la actitud y, sobre todo, la actuación individual de Moreno y de Guillermo Barros Schelotto, terminaron por catapultar a Boca hacia el pedestal de los candidatos.

Fue sólo un partido y no hay que tomarlo como algo más. Pero Boca debía demostrar que tenía chapa para pelear en el campo internacional y anoche lo hizo. Dicho de otra manera: cuando tenía que aparecer, apareció. Y eso también posee un mérito destacable.

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