Amante del golpe por golpe

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
(0)
26 de junio de 2014  • 10:16

Con virtudes que hacen vibrar y defectos que invitan a ver los partidos con el cardiólogo al lado, la victoria de la Argentina ante Nigeria dejó entre otros elementos para el análisis una certeza irrebatible: apareció la selección que estábamos esperando. Ya había mostrado algunos destellos de buen juego y una señal de alarma en el descuento en la noche del debut ante Bosnia. Ante los iraníes profundizó su messi-dependencia en ataque y sus desequilibrios severos en el fondo. La imposición ante los africanos reflejó de manera precisa todo aquello que aguardábamos y que hasta aquí no había aparecido de manera tan evidente. Las especulaciones en la previa de la Copa del Mundo salieron a la superficie en la tarde de Porto Alegre. Ese equipo que puede matar cuando ataca y es capaz de morir cuando defiende, se presentó oficialmente en tierra "gaúcha".

Ninguna selección de las que sueñan con llegar lejos, está facultada para convertir tres goles y además generar una decena de situaciones de gol nítidas como supo hacerlo el equipo de Sabella . Simultáneamente y dentro del mismo combo, pocos equipos de los que aspiran a estar en el césped del Maracaná el próximo 13 de Julio, transmiten la fragilidad defensiva que hace del colectivo albiceleste un conjunto permeable.

Para las mejoras ofensivas hubo un apellido que definitivamente apareció en el mundial y fue decisivo en el último tercio del campo. Di María , como interior izquierdo, le dio al equipo una frescura en ataque inédita hasta el día de hoy. El zurdo del Real Madrid jugó en un nivel similar al que disfrutamos cuando viste la camiseta "merengue en la Casa Blanca. "Fideo" tuvo remate de media distancia, sacrificio en defensa, buenas sociedades con Messi y con Rojo y ese vértigo tan característico en su juego. Su prestación disimuló el flojo presente de Higuaín y la pelea contra su propio cuerpo de Agüero. Al del Napoli le hace falta un gol para comenzar a recuperar su confianza y al del Manchester City los problemas físicos lo han condicionado desde el mismo comienzo del mundial. La confianza de Lavezzi para reemplazarlo con buen suceso, mostró como en ciertas circunstancias, y ayer era una de esas, un delantero con la confianza a tope y a pleno en sus posibilidades puede ser más productivo que un crack limitado por sus dolencias físicas. El "Pocho" fue un revulsivo en ataque cuando hizo falta, un mediocampista por la derecha cuando era necesario un socio más en la recuperación y el único delantero en los últimos minutos del pleito.

Pero además están los oscuros. Lo que Sabella supo bautizar como "problemas estructurales" esta vez se expresaron en toda su dimensión. Cuando el equipo tiene la bola, ataca a una velocidad casi supersónica. Si puede hacer daño y la jugada termina, todo funciona. El problema aparece cuando se pierde la pelota y hay que iniciar el retroceso. La transición de ataque a defensa es el talón de Aquiles inherente al modelo de juego y a la elección de estos intérpretes El equipo queda estirado entre líneas y la cadena de errores surge por efecto derrame. Mascherano debe debatirse en inferioridad numérica y ocupando grandes extensiones del campo. Di María y especialmente Gago no siempre llegan a las coberturas sobre las bandas y los centrales tampoco favorecen las ayudas que necesitan los laterales. De este modo, Musa se aisló para jugar el mano a mano con Zabaleta para empatar el partido a pocos minutos de la apertura del marcador. Así Garay y Fernández fueron juntos a la misma marca nigeriana para desestabilizar la zaga y promover la segunda igualdad.

Poco se puede decir de Messi. Su genio incomparable ofende la creatividad del análisis de cualquier periodista. Nada de lo que se diga resultará suficiente y ante esa limitación, este cronista prefiere solo disfrutarlo y parafraseando a una cita "borgiana" aceptar que ante el mejor jugador del planeta "huelgan las palabras". En todo caso es más sencillo definir su influencia en el juego a partir de su ausencia. A partir del momento en el que Sabella, en una decisión tan meditada como audaz, decidió darle descanso y preservarlo, si pudiera ser posible en una cajita de cristal hasta pocas hora antes del compromiso ante los suizos, el partido se transformó en un encuentro "unplugged". Sin Leo y su electricidad todo se planchó y perdió la magia de su encanto. El equipo se dedicó a "trabajar el partido y a ensayar con cuatro mediocampistas, un adelanto de lo que quizás veamos en el futuro.

Tres jugados, nueve puntos y puntaje perfecto. Un ataque que aún necesita de mejor compañía para el genio y una defensa que puede escalonarse de un modo más prolijo.

Es tan cierto que el mundial de Brasil empezó en el primer cotejo, como que ante Suiza comienzan los partidos abismo. Argentina ya demostró que no le teme al precipicio y aunque a veces podría caminar un poco más lejos del desfiladero, el vértigo no parece ser un problema. Será cuestión de respirar hondo y esperar el golpe por golpe. A la hora de asimilar el impacto se percibe la mandíbula de cristal, pero en cada avance profundo se huele el inconfundible aroma del nocaut de una mano pesada y contundente. En ella confiamos.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.