Apuntan alto

Nalbandian y Gaudio avanzaron a la segunda rueda del torneo francés con soltura y tranquilidad; también triunfaron Squillari (venció a Calleri), Browne y Paola Suárez
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28 de mayo de 2003  

PARIS.– El fervor se va incrementando. Cada vez más personas se acercan para disfrutar de Roland Garros. La ola de gente, cerca de 35.000 espectadores, se mueve de un lado a otro. Buena clima, a puro sol y una oleada de éxitos argentinos que obliga a ir a todos los sectores. La segunda jornada se fue con otro balance positivo para la Legión, con un score más ajustado, cinco victorias y cuatro derrotas, con lo cual habrá diez tenistas de nuestro país buscando su lugar en la tercera rueda de la segunda prueba de Grand Slam de la temporada. Y, sobre todo, una certeza: la clara demostración de que el grupo ya cuenta con jugadores de raza distinta, con madurez necesaria para un rendimiento que apunta alto en un torneo de estas características.

En este rubro, los dueños de ese protagonismo son David Nalbandian (8º favorito) y Gastón Gaudio (21º), dos de los hombres en los que se apoya el equipo de la Copa Davis que disputará la semifinal con España en septiembre próximo. Se mueven con tanta soltura y tranquilidad, que el espectador común, al contemplar un par de minutos de partido se da cuenta de que el control del partido no se les puede escapar de las manos. Y es positivo arrancar de este modo en los Grand Slam, pues hasta hace poco las primeras ruedas eran un sufrimiento.

Nalbandian (18° en la Carrera de los Campeones y 8° en el Ranking de Acceso) manejó con comodidad al español Albert Montañés por 6-4, 6-3, 3-6 y 7-5. Apeló nuevamente a la destrucción mental de sus oponentes. No ofrece fisuras y pega en el momento debido. Se tomó un respiro en el tercer capítulo y pese a la paridad, definió el pleito en el momento justo y se medirá con el local Nicolas Coutelot.

Para Gaudio (13° y 22°), el debut en el Abierto de Francia implicaba un examen complejo, Paul-Henri Mathieu, el hombre que perdió el quinto punto de la final de la Copa Davis ante Rusia. Los organizadores lo hicieron jugar en un estadio lateral, lleno de simpatizantes. Pero Gaudio respondió con una soltura abismal, haciendo lo que mejor domina: manejar a los rivales de un lado al otro al ritmo de su revés, ganó 7-5, 6-3 y 6-3 y jugará con otro francés: Olivier Mutis.

Franco Squillari (72° y 89°) dice que en París su tenis resucita. Y parece que es cierto. Porque, pese a estar break abajo en los dos primeros capítulos, se apoyó en el servicio y su poderoso drive y pulverizó a Agustín Calleri (8° y 19°) por 7-5, 7-6 (7-3) y 6-3.

Una victoria inolvidable fue la de Federico Browne (128° y 147°). Estaba perdido, dos sets abajo y con todo el aliento del público puesto en el belga Olivier Rochus. Pero siempre aparece un grupo de simpatizantes argentinos salvadores. Y ante el apoyo, el pupilo de Daniel Orsanic puso el alma y dio vuelta un partido fantástico: venció por 4-6, 2-6, 6-1, 6-1 y 6-3, con su adversario acalambrado. Ahora, un desafío exigente: el español Félix Mantilla.

El quinto triunfo llegó de la mano de Paola Suárez (31ª): en 49 minutos liquidó a la rumana Edina Gallovits por 6-1 y 6-0. Se enfrentará con la norteamericana Corina Morariu, pero la pergaminense encarna un doble desafío en París. Además de defender los cuartos de final alcanzados en 2003, se quiere consagrar campeona de dobles por tercer año consecutivo.

En el rubro derrotas, a la ya citada de Calleri, se sumaron las de Sergio Roitman (ver aparte), José Acasuso (19° y 50°) y Gisela Dulko. La labor del misionero Acasuso fue increíble: se imponía por 6-4 y 3-1. Pero según dijo después, "se fue del partido". El veterano Todd Martin aprovechó el regalo y le ganó 4-6, 6-3, 6-4 y 6-2. Dulko (144ª) puso empeño, pero la desbordó la experiencia de la española Gala León García, vencedora por 6-4, 4-6 y 7-5. El carrusel demoledor llegaba a su fin. Una ex campeona, Monica Seles, y el elegido como sucesor de Agassi y Sampras, Andy Roddick, le dijeron adiós a París en otra jornada salpicada por ola argentina de éxitos.

Frases

David Nabaldian

"Es más difícil mantenerse que llegar. Mi objetivo de la temporada es terminar entre los cinco mejores del mundo. ¿Un candidato? Creo que es un torneo parejo y difícil. Hasta Ferrero no se debe sentir tan seguro."

Gastón Gaudio

"Me vino bien ganar en tres sets. Es una buena base que me va a ayudar a pensar en un buen torneo. ¿El cansancio? Dije que estaba cansado en lo mental, no en los físico. Hice una gira muy larga y estar lejos a veces es difícil."

Franco Squillari

"Pienso en hacer un gran torneo y romper con los pronósticos. Tengo un buen pálpito para este Roland Garros. Es el certamen que juego con más ganas. No sé, acá viví lo mejor de mi carrera. Siempre preparo el año pensando en París."

Federico Browne

"Lo viví como una revancha del partido a cinco sets que perdí, tras una levantada parecida, frente a Grosjean hace tres temporadas. Ahora me toca Mantilla que es duro, pero me tengo fe para darle pelea."

Agustín Calleri

"Jugué mal y Franco tuvo un tenis bárbaro. No pude ganar los breaks arriba y después se me hizo difícil. Vengo cansado, no me hizo bien venir tan temprano a Roland Garros; este resultado no opaca todo lo bueno que hice en Europa, con dos finales y una semifinal."

Boca y River, a lo lejos

PARIS (De un enviado especial).– El clásico entre Boca y River ya se vive en Roland Garros. Cada uno tira su idea. Por un lado, el grupo millonario, encabezado por David Nalbandian y Guillermo Coria, les pone las fichas a los hombres que conduce el ingeniero Pellegrini. "Ojalá gane River, pero no generemos tanta expectación que después los partidos no terminan siendo buenos", dijo el cordobés; "Gana River", dijo Coria tajantemente. Por la noche, Calleri, fanático del conjunto que dirige Bianchi, también fue seguro y hasta arriesgó un resultado. "¿Es en la Bombonera? Ganamos 2 a 0." Pero otros corazones futboleros también laten en París. Como el de Gastón Gaudio, simpatizante de Independiente: "A mí me gustaba Gallego, pero ahora también me va a gustar Ruggeri".

Chang y un adiós a lo grande

PARIS (De un enviado especial).– Después de 15 años de circuito, Michael Chang le dirá adiós al tenis en el US Open. Pero fue en París, después de un inolvidable Roland Garros, en 1989, cuando tenía 17 años y tres meses que el norteamericano de origen chino saltó a la fama en el deporte blanco. Fue aquí donde venció a Ivan Lendl sacándole de abajo, después de estar dos sets a cero abajo en los octavos de final -con una escenificación con calambres incluida- y batió en la final al sueco Stefan Edberg.

Ese Chang, de 31 años y ex N° 2 del mundo, que ayer perdió con el francés Fabrice Santoro por 7-5, 6-1 y 6-1, se retiró ovacionado y agasajado por los organizadores del certamen, quienes le regalaron una reproducción gigante del poster promocional de 1989. "Sólo dos veces lloré en mi vida y las dos fueron en esta cancha. Estoy orgulloso de haber jugado mi último partido aquí y ante Santoro, que en ese 1989 obtuvo la prueba de juniors". Adiós para Chang, un infatigable todoterreno.

Roitman asustó al campeón

PARIS (De un enviado especial).– Durante un largo rato, todos preguntaron por Sergio Roitman. El auténtico legionario, que aprendió a jugar al tenis en un complejo de Flores, se lo merecía. Porque estuvo ahí no más, demasiado cerca de convertirse en el hombre de la jornada, de hecho lo fue durante un buen rato, pues se dio el lujo de poner contra las cuerdas al último campeón, Albert Costa. Roitman (181° en la Carrera de los Campeones y 134° en el Ranking de Acceso) ganaba por 7-6 (7-3), 6-2 y 4-1. Y desperdició una oportunidad. Estuvo 4-2 y su servicio, con una ventaja. En ese momento, el catalán, perdido por perdido, apeló al oficio y enfrió el partido con un cambio de raqueta, en el que hubo un show de furia incluido. En el game siguiente, el argentino tuvo tres break-points. Y no se le pudo dar.

El experimentado campeón reaccionó, mientras que los nervios empezaron a jugarle una mala pasada al argentino, de 24 años. Ya no impactaba con la potencia de su drive y la precisión de los tiros a contrapierna. Había estado a apenas dos games de ser el primer tenista en Roland Garros que vencía al defensor del título en la primera rueda. Pero los nervios se transformaron en calambres y el dolor en agotamiento físico.

"Me voy con un sabor agridulce, contento por lo que rendí, pero triste porque me tenía fe, sentí que lo tenía en mis manos y no pude ganar. Ahora hay que seguir en la lucha, pero sabiendo que aprendí mucho para el futuro", dijo, con bronca, Roitman, que dejó un recuerdo imborrable.

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