Armstrong: el rey de Mónaco

Con los premios Laureus, en el principado se distinguieron a los mejores deportistas del mundo
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21 de mayo de 2003  

MONTECARLO.- El principado de Mónaco tuvo otra noche mágica; esta vez con el mundo del deporte y los premios Laureus, distinciones que desde hace cuatro años entrega la Academia que lleva ese nombre y que aglutina a 41 glorias de diferentes disciplinas que encarnan veinte proyectos de beneficencia en diversos países del mundo, entre ellos, el del barrio La Favorita, en Ciudad Oeste, de Mendoza, apadrinado por ex rugbier Hugo Porta.

Ante 1000 personas, en el auditorio del moderno Grimaldi Forum, el Oscar del Deporte -la comparación con la entrega de Hollywood es inevitable- tuvo como estrella rutilante al futbolista brasileño Ronaldo, ganador de dos estatuillas: una por su regreso a la alta competencia y su notable labor en la Copa del Mundo de Corea-Japón, prueba en la que anotó ocho goles, dos de ellos en la final ante Alemania; artífice de esa conquista, el delantero de Real Madrid también fue halagado por ser integrante del equipo pentacampeón de Brasil, distinción que el tenista Boris Becker le entregó a Carlos Alberto Parreira, el sucesor de Luis Felipe Scolari en la conducción del scratch.

El lauro al mejor deportista del año quedó en manos del norteamericano Lance Armstrong, un verdadero ejemplo de vida. En la temporada última, el ciclista obtuvo el Tour de Francia por cuarta vez consecutiva. Pero lo de Amstrong no sólo tiene valor por sus méritos deportivos: luchó contra un cáncer de testículos y, con una entereza envidiable, se repuso cuando los médicos imaginaban lo peor.

Entre las mujeres, la reina de la noche fue la norteamericana Serena Williams. La tenista, N° 1 del mundo, ganó cuatro títulos de Grand Slam consecutivamente: Roland Garros, Wimbledon, US Open y Australia; estuvo acompañada por su hermana mayor, Venus. La ceremonia, que fue conducida por John McEnroe y la actriz belga Desiree Nosbusch, tuvo una audiencia de 320 millones de personas en todo el mundo.

El único rubro en el que había un nominado argentino era en el de la revelación: el nominado era David Nalbandian, finalista de Wimbledon, que no concurrió a la cita monegasca debido a que está representando a la Argentina en la Copa del Mundo por equipos en Düsseldorf. En esa categoría, el vencedor fue el basquetbolista chino Yao Ming, que actúa en Houston Rockets.

El australiano Michael Molton, que practica esquí alpino, ganador de cuatro medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City, fue el mejor deportista del año con otras capacidades, y el escalador norteamericano Dean Potter fue halagado como el más destacado en deportes alternativos; y el actor Arnold Schwarzenegger recibió una distinción por su trabajo por el deporte, mientras que el golfista sudafricano Gary Player alzó una estatuilla por su trayectoria deportiva.

Después hubo tiempo para revivir -video mediante- los grandes momentos del deporte; esos por lo que lucha Laureus, la entidad que a través del deporte trata de encontrar soluciones para un mundo mejor, que concretó aquí su cuarta entrega.

Fangio tiene su propia curva en Montecarlo

MONTECARLO (De un enviado especial).- Todo resulta increíble en esta ciudad. Desde la elegancia de las construcciones a un estilo de vida muy particular, cuyo eje es el glamour, por decirlo de alguna manera. Lo cierto es que Montecarlo recibió a las glorias del deporte con todo su lujo y dentro de dos fines de semana vibrará al compás de su tradicional Gran Premio de F.1; y hace unas horas, sobrevoló el recuerdo de Juan Manuel Fangio.

Desde ayer, la curva de la Rascasse, sector del pintoresco circuito callejero que divide el acceso a la recta principal con el sector de boxes, cuenta con una estatua en homenaje a don Juan Manuel, de tamaño natural, sentado sobre la Flecha de Plata (Mercedes-Benz W 196), con la que cautivó a los fanáticos del automovilismo en la década del cincuenta. El piloto balcarceño corrió en cuatro oportunidades en Mónaco y consiguió dos triunfos (1950 y 1957), un segundo puesto y un abandono).

El monumento al quíntuple campeón del mundo, diseñado por el catalán Joaquim Ros, fue descubierto por el príncipe Alberto, el escocés David Coulthard y dos ex campeones del mundo de F.1, el austríaco Niki Lauda y el brasileño Emerson Fittipaldi. A su lado, Antonio Mendiola, presidente de la Fundación Fangio, evocó al notable Chueco, que falleció el 17 de julio de 1995 y agradeció el apoyo de Repsol YPF y DaimlerChrysler, empresas que hicieron posible que en Nürburgring y Mónaco, por ahora, y en Monza y en la Argentina, próximamente, Fangio tenga un rincón para el recuerdo.

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