Vanesa Wohlgemuth: "Para batir el récord de los 100 metros en 2004 dejé de trabajar tres meses"

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. Crédito: Prensa FAM
La velocista de la Asociación Quirón suma 21 títulos nacionales dice: "Tener 40 años lleva a que varíen las cosas, ya sea desde la entrada en calor a los entrenamientos, la alimentación o las tareas diarias"
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2 de noviembre de 2016  • 16:04

Vigencia. El término permite nombrar a aquello que resulta actual o que tiene buen presente, es decir, que todavía cumple con sus funciones más allá del paso del tiempo. ¿Un sinónimo de Vanesa Wohlgemuth? Definitivamente. La poseedora de los récords nacionales de 100 y 200 metros parece eterna. De hecho, si a esta nota se le quitara la fecha, se la podría publicar tranquilamente dentro de seis meses que nada cambiaría.

A sus 40 años estuvo a un paso de romper el primero de sus dos máximos registros y el paso del tiempo no sólo parece no afectarla, sino que pareciera potenciar sus virtudes.

El pasado fin de semana, en la Copa Nacional de Clubes en el Cenard, perdió en la final de los 100 metros por milésimas ante Victoria Woodward, la cordobesa que es 15 años más joven. ¿Diferencias? Ninguna. De hecho, la representante del Municipio de Carlos Paz recién pudo superarla en el sprint final.

Con 21 títulos nacionales en mayores (14 individuales y siete en relevos), la atleta de la Asociación Quirón relata: "Tener 40 años lleva a que varíen las cosas, ya sea desde la entrada en calor a los entrenamientos, la alimentación o las tareas diarias".

“El secreto está en el orden. Si bien tengo un montón de compromisos durante el día, trato de hacer las cosas aprendiendo a escuchar a mi cuerpo, de acuerdo a la edad que tengo”, remarca Wohlgemuth.

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. Crédito: Prensa FAM

Los 100 metros, su obsesión

11 de abril de 2004. Mar del Plata. Vanesa corre los 100 metros en 11s57 y bate el récord argentino. Pero detrás de ese logro hay una historia. Debió dejar todo de lado. Su trabajo, irse a vivir con otro velocista, Iván Altamirano, compartir los gastos y hasta una moto para que los traslados le costaran menos.

La atleta sabía que era posible alcanzar la marca, y se enfocó en ello. "Me tuve que ir a vivir con un amigo, me enfoqué en hacer una buena pretemporada y a comienzos de año, intentar apuntar a hacer las marcas. Por eso, los dos entrenamos juntos y ambos lo conseguimos. Pero después de eso debí volver a trabajar y las marcas las perdes. Si ahí hubiera tenido respaldo, el récord lo hubiera bajado aún más", remarca.

"En los entrenamientos, las marcas estaban mucho mejor aún que no lo que se consiguió en el récord. En uno de los torneos, de manera manual, tengo un registro de 11s03", sostiene.

Wohlgemuth sabe lo que costó, pero al observar que hace un par de semanas estuvo a punto de batir su propia marca lleva a preguntarse qué sucedió para no superase. "La explicación es muy simple. Me quedaron marcas adentro cuando era más chica. Para conseguir el récord argentino estuve sin trabajar durante tres meses, pero luego, al tener que volver a la vida normal, perdés todo ese enfoque", responde con algo de bronca.

“Esto es un círculo. Debes tener un entrenador que se dedique a vos, hay que tener un contexto de apoyo económico y médico tal como hacen, por citar un ejemplo, en Brasil. Ahí, si vos andas mal, no te sacan el apoyo de una, sino que primero le buscan la solución al problema”, cuenta.

-¿Hay otro camino?

-La única forma para seguir creciendo es tener apoyo. Esa es la fórmula. En otros países de Sudamérica…y no te digo del primer mundo, sino de esta parte del continente, el atletismo va a crecer. No se trata de que te apoyen para un torneo y que si te va mal, te lo sacan. Yo retomé la actividad hace cuatro años y recién en este pude acercarme a mi nivel…es un proceso largo. Entonces, si te dan o te sacan el apoyo de un momento a otro, no sirve de nada.

-¿La respuesta es qué se vive “al día”?

-Argentina es ´hoy te doy el apoyo y mañana te lo saco´. Me enteré por el Facebook de Marita Peralta que le sacaron la beca, ¡y pensar que fue a Rio! ¿Cuál fue la respuesta lógica? Así es todo, acá no se puede proyectar a futuro, porque no tenes ese respaldo.

La pasión por el atletismo y en especial, por los 100 metros (por sobre los 200) es lo que le permite buscar armonía en su preparación y en la vida diaria. “Desde chiquita me gustó esto, y por eso mi cuerpo se fue adaptando a mi explosividad. No fue algo de la noche a la mañana, sino que lo fui creando a partir de la personalidad”, revela.

A su vez, a la hora del trabajo mirando al horizonte, Wohlgemuth tiene su postura: “Creo que hay que cambiar la base, proyectar a futuro y en el área de velocidad se debería tener un buen coordinador de velocidad que pueda capacitar a los otros entrenadores y se trabaje en conjunto”.

“Hay algunos talentos, pero si esos chicos deben decidir si estudiar o trabajar, y al pasar los 20 años se pierden porque no pueden enfocarse en el atletismo”, comenta.

Así como muestra sus diferencias, también elogió el trabajo de la Secretaría de Deportes en el Centro de Entrenamiento de Alto Rendimiento en cuanto a la nueva pista. “Cuando dijeron que iban a reparar la “Delfo Cabrera” pensé que íbamos a estar un año sin entrenar, o ir a la pista alternativa, que está muy dura. Lo que genera lesiones y contracturas, pero hay que felicitar al CeNARD porque la hicieron en tiempo y forma. Ese tipo de cambios son positivos, porque no sólo hay que ver lo malo”, expresa.

¿Hay Vanesa Wohlgemuth para rato? “No lo se. Por ahí deje el año que viene, debo evaluar muchas cosas y pensar si puedo continuar o dedicarme de lleno al trabajo y darle prioridad al resto de las cosas como al entrenamiento”, remata.

Por Federico Sánchez Parodi

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