Como Vilas, pero con ruedas

Roberto Berasategui
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26 de septiembre de 2005  

SAN PABLO.– Calurosa tarde de noviembre de 1997. Jerez de la Frontera recibía la última fecha de la temporada y Michael Schumacher, haciendo la peor maniobra de su vida, tiró deliberadamente su Ferrari contra el Williams de Jacques Villeneuve, en un infeliz intento por ganar el título. El alemán quedó tirado fuera de la pista y el canadiense se adjudicó su único título mundial. La sala de prensa vibró en una carrera histórica. Allí, un periodista de un diario español importante preguntó: "¿Es cierto que el padre de este tío corrió en la F.1?". Todavía se aparece en el recuerdo de esa anécdota el gesto del asombrado don Alfredo Parga, atónito por lo que escuchaba. No hizo comentarios; miró buscando complicidad; se persignó y bajó la vista para seguir con el teclado.

La desatención por la máxima categoría en España, pese a que en esa época contaba con dos grandes premios anuales (el del propio país en Barcelona y el de Europa en Jerez) no permitió recordar al gran Gilles. "En España nadie sabe de Fórmula 1", sentenció hace poco Alonso. "Puede que tenga razón, pero no debe generalizar. La categoría era seguida por una minúscula minoría y ahora Alonso generó un impacto que no se recuerda en el deporte español", comentó el periodista Jacobo Vega, de la revista especializada Grand Prix.

De un día para el otro puso en boca de sus compatriotas una disciplina que nunca despertó pasiones. El motociclismo, con innumerables pilotos, y el rally, por Carlos Sainz, era lo único que generaba interés. Alonso es para el automovilismo en España como Guillermo Vilas para el tenis en la Argentina. Uno inventó la F. 1 en su país, como el otro lo hizo con la raqueta en nuestras tierras.

La F. 1 no se televisaba en España hasta la temporada 2002. Al año siguiente, cuando Alonso ingresó como piloto de Renault, fue la empresa francesa la que pagó los derechos a Televisión Española, que se mostró reacia a transmitirla. Ayer, la poderosa Liga de fútbol modificó sus horarios para que el país pudiera observar el GP de Brasil y la coronación de asturiano. Dicen que ni el ciclista Miguel Indurain provocó semejante impacto en la sociedad española, que suele dividirse, como en muchas actividades sociales y culturales, según la región a quien se represente. Ese separatismo fue vencido por la alonsomanía.

Pasaron ocho años de aquella anécdota. Hoy, una nueva generación en España habla de todos los personajes del exclusivo circo de la velocidad. Hasta se sigue a las categorías que sirven como escalera para llegar a la Fórmula 1. Fernando Alonso fue el que la "inventó" en su país. Como Vilas, con el tenis, en el nuestro.

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