De chasis y sensaciones

Por Alfredo Parga Para LA NACION Deportiva
(0)
20 de diciembre de 2001  

Todavía, el empleo de los chasis sigue teniendo su importancia. Pero no aparece apabullante el despliegue de Ferrari, ya que tanto Williams como BAR emplearon en la temporada con la que la F.1 inauguró el siglo el mismo número: ocho.

McLaren, un tanto extraviada en el ejercicio ("Nos cansamos de cometer errores", porfiaba Ron Dennis al final) presentó siete máquinas. Y con media docena de ejemplares se anotaron Benetton, Jordan, Sauber, Jaguar y Prost. Arrows fue de programa más acotado, armando cinco máquinas y como de costumbre, Minardi transitó el ejercicio con cuatro autos, apenas.

Ciertas peculiaridades se conocieron. Jordan y Jaguar no colocaron en pista el primero de sus coches para correr; en ambos casos, esos autos fueron destinados al ensayo y/o a la prueba, equipados con mil sensores y abrumados por exasperantes ejercicios. En cambio, en Ferrari, algunas cosas tienen un cierto aire misterioso, en el que no se penetra con facilidad.

Estudiemos más cuidadosamente a Ferrari. La 2001 prolonga numéricamente la producción de la casa que en 51 ejercicios acumula 214 unidades; este año, el chasis 207 no apareció en ninguna carrera. Ni como coche de auxilio ni desarmado ni se acercó ninguno de sus componentes. Sobre el 207 parece rezar una leyenda de la que todos, por las dudas, se apartan. ¿Maleficio? ¿Cábala? ¿O remilgo?

De los ocho coches de carrera, Schumacher prefirió sentarse asiduamente en el 210 con el que corrió siete GP. En cuatro oportunidades condujo el 211, en tres el 208, en dos el 213 (¿y la mufa?) y el 209 y el 214, una vez. En cuatro ocasiones decidió cambiar su máquina a última hora: en Malasia, Mónaco, Alemania y Bélgica pidió a sus ingenieros el traspaso contra reloj y le fue bien siempre menos en Alemania (Hockenheim). En cambio, la conducta de Barrichello pareció otra; se pasó el año corriendo el chasis 206 (lo usó en 13 GP), conduciendo el 210 dos veces y el 209 y el 212, una vez cada uno.

Se asegura que lo de la sensibilidad de cada piloto con una máquina está relacionada directamente con su idoneidad. Recuerdo que a Gastón Mazzacane le pregunté qué diferencia había encontrado entre el Prost AP04/2 que manejaba en Australia y Malasia con el AP04/4 que le entregaban en Brasil y San Marino y rotundamente me contestaba: "Ninguna".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.