Diez años sin Senna

La Fórmula 1 aún no pudo olvidar a uno de sus grandes campeones; el brasileño fue un referente técnico y humano, cuya carrera, más allá de los tres títulos logrados, se tronchó en una curva de Imola; un repaso de su vida, en la que no faltaron gestos benefactores
Roberto Berasategui
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30 de abril de 2004  

Aceleraba con el corazón. Y así llegó al corazón de todos. Un aura, especial, acompañaba aquel casco amarillo que, al compás de ruidosos y esforzados motores que empujaban debiluchos kartings en San Pablo, su ciudad natal, y luego junto con el afinado sonido de poderosos impulsores desarrollados por la más alta ingeniería, arrancaba una sonrisa al mundo. Lo hacía con derrapes, frenajes estirados hasta el máximo y temerarias y sorprendentes aceleraciones sobre el asfalto húmedo de temores de sus adversarios.

Para Brasil, Ayrton Senna da Silva era Dios. Así lo demostraron en la encuesta nacional que se realizó en el vecino país en busca de saber cuál era el prócer más querido por sus habitantes. Lejos de las conquistas por la Independencia, el carismático piloto ganó, como en las pistas, con holgura, hasta por encima del mismísimo Pelé.

Aceleraba con el corazón. Y su motor natural lo llevó a disfrutar de su pasión. A los 21 años, ya con varios títulos en karting, dejó de lado sus estudios de Administración de Empresas y se arriesgó, fiel a su estilo, al automovilismo, con el sueño de la Fórmula 1. Los grandes equipos fueron veloces para detectar el talento, pero no firmaron el contrato por falta de presupuesto y el modesto equipo Toleman lo reclutó.

Aceleraba con el corazón. En Mónaco, en 1984, bajo la lluvia, marchaba segundo y se acercaba peligrosamente al francés Alain Prost. En ese momento detuvieron la carrera. Diez años después, el propio paulista sostenía que aquella vez la carrera fue terminada adrede, que el poder no permitía una humillación así en las calles del principado monegasco. Ese fue el primer round de unos de los duelos más emblemáticos de la historia de la Fórmula 1: Senna v. Prost.

Lotus le permitió obtener su primer triunfo, también bajo el agua, en Estoril, donde hablaban su misma lengua, aunque su figura comenzaba a trascender las fronteras políticas y idiomáticas. Sólo había que esperar que el brasileño pasara a un equipo grande para comenzar a cosechar títulos. Y llegó la etapa de McLaren. Las tres coronas lo ascendían en el historial de la máxima categoría. Los japoneses se enloquecían y lo tomaban como propio sólo por el hecho de acelerar impulsores Honda.

"Senna es el único que puede alcanzar mi récord de cinco títulos mundiales", sostenía Juan Manuel Fangio. Ambos alimentaban un respeto y un cariño mutuo pocas veces advertido en el cada vez más exigente mundo de la velocidad. Sin embargo, los dos grandes referentes de la Argentina y de Brasil, países que se rivalizan al máximo en cualquier disciplina deportiva, compartían el cariño por el talento y la simpatía de sus ídolos.

Hoy, muchos de los chicos que se inician en el karting llevan un casco réplica del de Ayrton, sin importar si lo vieron correr o no. La lógica indica que, por una cuestión cronológica, no pudieron verlo. Pero igual lo tienen como ídolo indiscutible. Como referente.

Senna aceleraba con el corazón. Entre 1988 y 1991 sólo se le escapó el título de 1989. En la última fecha, Prost le cerró el camino en la chicana y la corona quedó en poder del francés. El desquite llegó al año siguiente y Senna le pagó con la misma moneda.

Fue el primero en sorprender con cifras fabulosas que recibía de sus sponsors y los de su equipo. Los números se multiplicaban con el propio merchadasing del piloto. "Supe negociar con las grandes empresas porque lo aprendí de los feroces vendedores del marketing. Pero ese temple se ablanda para ayudar a los que menos tienen. Por eso me dedicaré a la ayuda social", dijo poco antes de su muerte.

Senna aceleraba con el corazón. Y se enfrentaba con el poder. Así como no le temblaba el pulso para acelerar más que los demás en cualquier curva y bajo cualquier condición, tampoco midió consecuencias cuando se le plantó a Jean-Marie Balestre, por entonces presidente de la denominada FISA (Federación Internacional del Automovilismo Deportivo).

Se cumple mañana una década de aquella fatal pirueta del Williams rebotando contra el muro de Tamburello, en Imola. Si el tango dice que 20 años no es nada, mucho menos es para el sentimiento de los fanáticos del automovilismo, que aún hoy siguen extrañando la magia de un piloto que divertía la mundo con su talento. En épocas en las que los récords se pulverizan con el aplastante y aburrido tránsito de Michael Schumacher y su Ferrari, Ayrton está más allá de los números.

Senna aceleraba con su corazón y despertaba pasiones. Esas que son capaces de acelerar el corazón de todos.

Cómo está la causa judicial

El caso sobre la muerte de Ayrton Senna genera controversias a 10 años de su fallecimiento, ya que la Corte de Casación Italiana dejó abierta la vía para un nuevo proceso. Las fallas mecánicas que causaron el accidente y quién pudiera ser el culpable no se esclarecieron. Es por eso que el tribunal supremo anuló la sentencia que declaraba inocentes a Frank Williams, dueño del equipo en el que se desempeñaba Senna, a Patrick Head, accionista, y Adrian Newey, ingeniero y diseñador del auto.

  • Nació el 21 de marzo de 1960, en San Pablo, hijo de Neyde Senna y de Theodoro da Silva.
  • A los 8 años comenzó a competir en karting y se desempeñó durante 8 temporadas. Debutó en el campeonato paulista en 1974 y ese año ganó el título. En 1977 y en 1978 dominó el karting sudamericano.
  • A los 21 años viajó a Inglaterra, debutó en la Fórmula Ford 1600 y obtuvo la corona, con 12 triunfos.
  • Al año siguiente pasó a la Fórmula Ford 2000, inglesa y europea, y también fue campeón, con un asombroso andar: ganó 21 de las 27 pruebas.
  • En 1983 compitió en la Fórmula 3. Venció en Gran Bretaña y se impuso en el prestigioso torneo Marlboro.
  • La Fórmula 1 lo sorprendió en 1984. Tras probar un Williams y un McLaren, debutó con un auto del modesto equipo Toleman. En Mónaco fue segundo, bajo la lluvia, detrás de Alain Prost.
  • En 1985, pasó a Lotus y logró su primera victoria, también sobre piso mojado, en Estoril. Con ese equipo obtuvo 16 pole positions y seis triunfos, durante tres temporadas.
  • McLaren contrató a la gran figura y Senna tocó el cielo con las manos al adueñarse de su primer título, en 1988. Reiteró los logros en 1990 y en 1991. Protagonizó históricos enfrentamientos con su compañero de equipo y máximo rival, Alain Prost.
  • Williams, equipo que lo había probado por primera vez en la F.1, lo contrató en 1994. Murió en un accidente en Imola, en el GP de San Marino, el 1° de mayo. Más de 1.000.000 de personas asistieron al sepelio.
  • Senna participó en 161 grandes premios. Logró 41 triunfos, 19 récords de vuelta y 65 pole positions (récord aún hoy vigente).
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