El motor de la ilusión, pese a todo

Roberto Berasategui
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31 de diciembre de 2001  

Mundos distintos dentro del universo automovilístico. Si bien esta vez el aspecto económico profundizó las diferencias, no todo se circunscribe a los presupuestos, aunque a simple vista así parezca. Las planificaciones serias y a largo plazo siempre traen sus frutos.

Michael Schumacher dominó la Fórmula 1 con una contundencia sensacional. Se adueñó de casi todos los récords de la máxima categoría y ahora quedó a un paso de igualar al quíntuple Juan Manuel Fangio. El tetracampeón, de la mano de Ferrari, cosechó los resultados de un trabajo que llevó más de un lustro en la casa italiana. Superó numerosos inconvenientes y los títulos ganados en los últimos dos años lo empujó al capítulo más exclusivo del libro de la Fórmula 1.

En el orden nacional, la realidad es distinta. Graves inconvenientes, acentuados por una crisis económica que azotó al sector automotor, desnudó la falta de criterio en la dirigencia.

Mientras los problemas se multiplicaban a pasos agigantados, el Automóvil Club Argentino (ACA) se enfrentó de manera desenfrenada contra la Asociación de Corredores de Turismo Carretera (ACTC), apuntando la discusión a una ambiciosa lucha de poder y haciendo oídos sordos a los verdaderos problemas de fondo que sufre la disciplina.

La falta de una coordinación institucional, sustentada con un proyecto serio y a largo plazo, se vio reflejada en la corta e insignificante actuación de Gastón Mazzacane en el equipo Prost. Mientras la discusión se centraba en si el piloto de La Plata mostraba el logo del ACA o de la ACTC en el buzo antiflama, la Argentina veía cómo se pulverizaba otra posibilidad que carecía de bases sólidas.

En las pistas argentinas, el desmoronamiento de los presupuestos acentuó la crisis. De todas maneras, la pasión se mantiene inalterable. El público respondió pese a las dificultades. Esa pasión, que sabe esquivar los inconvenientes y que se manifiesta domingo a domingo, es el pilar fundamental del automovilismo argentino, tan rico en su historia como pocos en el mundo. Por eso, pese a las obsoletas luchas de poder que suelen mostrar los encargados de tomar el volante de la disciplina, el motor de la esperanza se mantiene encendido.

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