El paraguas para ir a Spa

Por Alfredo Parga Especial paraLA NACION Deportiva
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30 de agosto de 2001  

No se atreverá a negarlo. El de Spa es un circuito que se espera ansiosamente en la Fórmula 1. Porque en 7 kilómetros ofrece más de un lugar donde un piloto puede adelantarse a otro. Por el atractivo de su dibujo. Por la incertidumbre que puede mostrarse al llegar al lugar y sentir la lluvia golpear los inútiles paraguas.

Más inútiles, todavía, si ese viento que taladra desde el Norte se empeña en soplar como diciendo: ¿viste? ¿No te hubiera convenido más quedarte en el abrigado hotel, al calor de un buen hogar, en lugar de venir aquí, donde la humedad penetra por la suela de tus botas, las anotaciones se mojan primero y se confunden después, y el frío del verano cobarde que ya puso sus pies te deja a merced de una naturaleza que es lo más parecido a una suegra malhumorada?"

¡Bah! No importa semejante catilinaria. No interesan arrepentimientos ni fríos ni mojaduras ni paraguas inservibles ni lluvias intermitentes. Nada. Spa es Spa. Spa es única. Y aquí la tienes. ¿Qué podrá ofrecerte este fin de semana?

El año último -un poco de memoria a veces es bueno-, Coulthard dominó el primer día. En la clasificación, Hakkinen, que entonces no estaba abonado al infortunio como este año, salvaba el honor de McLaren, un tanto sorprendido por los arrebatos del Jordan de Trulli y el Williams de Button.

¿Y en carrera? Pues, aquella maniobra artesanal... ¿Recuerda? El adelantamiento de Hakkinen dejando en ridículo a Michael. ¿Fue así? No tanto. Michael tenía cubiertas degradadas. Su rossa no se agarraba al piso. Y el McLaren corría más. Y se adelantaba a tres vueltas del final. ¡Qué carrera!

Este año el planteo puede ser otro. O no. Michael llega con su nuevo título. Con una rossa que parece de otra categoría. Con Hakkinen mortificado por la suerte. Con Barrichello que quiere más. ¿Y Coulthard? ¿Y si no llueve? ¿Despertará Michelín? Spa. Está a la vuelta de la esquina. El tratamiento comienza mañana. Uno lo espera todo el año. No olvide su paraguas. ¿Que es inútil contra el viento del Norte? Es verdad.

Llévelo igual. Porque por ahí, el sol se descuelga de improviso y usted va a querer tener sombra. ¿O quiere tostarse algo más, todavía?

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