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COMODORO RIVADAVIA.- Es rápido Marcelo Bugliotti. En el podio tomó en medio del festejo de un brazo a Martín Basso y se puso a saltar para que su coterráneo -rafaelino por adopción- hiciera lo propio. Y el hombre que llevaba un óvalo en el pecho brincó un poquito, hasta que se dio cuenta de que el grueso de la hinchada estaba gritando "olé, olé, olé, olé, Chivooo, Chivooo...". Pícaro, Papel celebraba el triunfo de Chevrolet sumando a la algarabía al piloto de Ford...
Y también es rápido dentro de un auto Bugliotti. Todo un especialista en dar giros veloces, más en carrera que en clasificación (suma 3 poles y 15 récords de vuelta en 113 finales). Pero a la vez, no tan consistente en tren de competencia. Ayer le torció un brazo a esa carencia y se impuso en la prueba inaugural del campeonato de TC 2000, en esta ventosa ciudad del sureste de Chubut.
Fue la novena victoria del hombre de Chevrolet en la categoría, con un mérito grande y una yapa gratificante. El mérito: sostenerse en un polvoriento asfalto cruzado por poco menos que huracanes, sin perder rendimiento. La yapa: la vanguardia en el incipiente certamen. "Era terrible. Fue la peor condición de carrera en mi vida", contó sobre lo primero. "Esto recién empieza", minimizó sobre lo segundo, y agregó: "Pero esto carga más las pilas".
Bugliotti cruzó primero la línea en la culminación de un gran espectáculo, dramático en lo deportivo, con un desarrollo voluble por demás. Aunque siempre con Chevrolet en la punta, hubo atracción permanente. Largó primero Lucas Armellini, que sorprendió al ganar contundente la única carrera clasificatoria; nada duró en la cabeza de la fila, pues en seguida la capturó Christian Ledesma, vencedor siete días antes en Balcarce con la misma marca en TC. Tras el marplatense se encolumnaron sus compañeros Bugliotti y Matías Rossi, y sin perderles pisada, el Renault de Guillermo Ortelli, el auto más parejo durante el fin de semana. Luego, su coequiper Emiliano Spataro y Norberto Fontana, que habiendo largado 13ero estaba 6º y apretaba al piloto de Lanús.
La escalada de Basso añadió un actor de peso a la puja, mientras empezaban a sucederse despistes, con retrasos como el de Ledesma, y abandonos por roturas. Pasada la primera mitad, el piloto del Focus superó a Juan Manuel Silva (Honda) y a Fontana para quedar quinto en una misma maniobra, la que a su vez aprovechó el Pato para pasar al corredor de Arrecifes. Sin embargo, al chaqueño poco más le duraría la actuación, por un desperfecto en su Civic. Lo mismo que luego sacó de competencia al propio Fontana.
Otro trencito se formó entonces: Bugliotti, Rossi, Ortelli, Ledesma y Basso. El corredor de Ford parecía el de coche más entero y dejó atrás a Christian y a Guillermo, pero con vigencia de una bandera amarilla (prohíbe los sobrepasos en el sector en cuestión), por lo cual el casi rafaelino devolvió más tarde, por consejo de su equipo para que no fuera sancionado, la posición a Ortelli. No obstante, a los pocos giros Basso terminó superando al Megane, mientras Rossi asaltaba, tras algunos amagues, la vanguardia en desmedro de su compañero Bugliotti, que se pasó en una curva. De inmediato, otro golpe de escena: el Astra del campeón quedó en tres pistones y la discusión de punta pasó a ser de Chevrolet (Bugliotti) y Ford (Basso), con un Renault (Ortelli) cerca.
Pero faltaban escasas vueltas para que el clásico duelo incluyera chispas . La bandera cuadriculada estaba al caer, para que, como siete días antes, en el peldaño más elevado del podio hubiera una cruz y a su derecha un óvalo. Para que Papel Bugliotti volviera a ganar después de 27 meses (Rafaela, noviembre 2004). Para que el TC 2000 pusiera primera con la fuerza de un vendaval en el 2007.




