Fontana, con su habitual constancia, peleó y ganó

El arrecifeño pasó siete autos y sumó otro triunfo; Fineschi fue segundo y Bugliotti llevó al Chevrolet oficial por primera vez al podio
Roberto Berasategui
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5 de mayo de 2003  

SAN JUAN.- Bolso en mano, Oreste Berta abandonaba apurado el autódromo El Zonda-Eduardo Copello. El amargo sabor a derrota se sentía en el equipo Ford, aunque el Mago de Alta Gracia reitera su desvinculación con el área deportiva, que ahora, en teoría, está en manos de su hijo, Orestito. "Fontana es hoy por hoy, en el TC 2000, el hombre a vencer. No sé si es exclusivamente por sus condiciones o porque el auto está en pleno desarrollo. Es más, yo creo que para que se dé una condición como esa, se tienen que reunir una serie de factores", fue la palabra autorizada y apurada, de Berta.

Atrás quedó el podio, donde Norberto Fontana celebró su segunda victoria, tras superar a siete máquinas, y los aplausos de las más de 12.000 personas que gozaron de una muestra exquisita de automovilismo. Allí, cada uno de los tres primeros festejó una victoria distinta: Fontana, su magnífico éxito que lo deja solo y lejos en la punta del campeonato (en cuatro fechas, ya acumuló 62 puntos, más del 50 por ciento del total del año último, 114, cuando ganó el título). Oscar Fineschi fue segundo con un Honda particular y con un presupuesto que apenas alcanza un tercio de los equipos oficiales y Marcelo Bugliotti hizo historia con el Astra y ubicó al Chevrolet oficial en su primer podio, tras largar 24°.

Lo hecho por Fontana fue tan formidable como la carrera que efectuó en General Roca, cuando rompió con el molde y se decidió a pasar autos ante la actitud conservadora de sus rivales. Mientras se aguardaba un desfile monótono de los Ford, el Toyota salió a darles pelea y ganó. Al margen de las condiciones técnicas de un auto y de otro, la actitud del piloto, sin especulaciones, brinda algo distinto. Y no es poco. En absoluto.

Si en una competencia hay ganadores y perdedores, en el último grupo se encuentran los Ford y los Honda del equipo de Víctor Rosso. Los Focus no aguantaron el ritmo de carrera. "El auto se fue degradando. Las gomas perdieron grip y el auto se fue para atrás", declaró Gabriel Ponce de León.

Los Honda perdieron mucho más temprano. Guillermo Ortelli y Martín Basso no largaron la final para no deteriorar los motores y Juan Manuel Silva sufrió un toque en la largada (el chaqueño culpó a Fontana) y abandonó.

Fontana pasó autos y sumó puntos gordos. Mientras los rivales no encuentran la constancia necesaria, el campeón se relaja y, sin presiones, se destaca en favor del espectáculo.

Marcos, la atracción

Marcos Di Palma fue el centro de la atención en su debut en el TC 2000. Lejos de pelear por los primeros lugares con su Chevrolet (abandonó en la 16a vuelta y marchaba 17°), se dedicó a firmar autógrafos. Mientras en los boxes ya no había gente, Di Palma atendía a la gente con su habitual y elogiable paciencia.

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